Sociedad

Quedó atrapado en el auto tras un vuelco y esperó 9 horas por ayuda: qué hizo para sobrevivir

El hombre viajaba solo de la Ciudad de Buenos Aires a Pergamino cuando volcó en la ruta. Nueve horas más tarde lo auxilió el conductor de un camión.

14 de Enero de 2026
El auto de Bello volcado

El pasado jueves, Carlos "Coco" Bello, de 74 años conducía su auto desde de la Ciudad de Buenos Aires con destino a Pergamino, pero volcó cuando ya casi había entrado a su destino. Fue el inicio de una noche en vela, atrapado dentro de su propio vehículo más de nueve horas en las que se las ingenió para sobrevivir y contarlo.

 

Aunque vive en Córdoba, Bello es una figura querida en Pergamino, donde presidió el Club Argentino. También es un hombre reconocido en el ambiente del básquet, ya que representó a Marcelo Milanesio, estrella de Atenas y de la Selección Argentina en la década de los 90.

 

El jueves 8 a las 23 despistó en la curva de la bajada Fontezuela de la ruta nacional 8, a menos de 10 km de llegar a la ciudad. Terminó en un pastizal. Imposibilitado de moverse, tampoco podía pedir ayuda.

 

"No me desesperé nunca”, contó el ex dirigente del básquetbol argentino horas después de haberse accidentado con su Chevrolet Classic, por causas que aún no fueron reportadas.

 

El vehículo quedó con las ruedas hacia arriba, y Bello atrapado adentro. Sin chances tampoco de llamar por teléfono a emergencias o a un conocido, debió pasar las horas hasta que alguien lo viera. Según la prensa local, se encontró con una curva muy cerrada que, a pesar de circular a baja velocidad, lo hizo volcar.

"Coco" Bello

Pasado el susto, Bello le contó a La Opinión Online que haber sobrevivido al episodio límite fue "volver vivir".

 

Explicó que, tras volcar, de inmediato se quitó el cinturón de seguridad y cortó el contacto del auto. “Quedé acurrucado, con los asientos encima y vidrios por todos lados. Me tocaba permanentemente para ver si estaba lastimado, porque estoy anticoagulado y cualquier golpe podía ser grave”, reveló.

 

Gritos de auxilio que nadie escuchaba

Las horas transcurrieron y el panorama no cambiaba. La noche se hizo madrugada, con Bello todavía inmóvil e incomunicado. Sereno, pero a los gritos.

 

“Pedí auxilio durante horas, pero no me escuchaba nadie. El auto no se veía desde ningún lado”, recordó. Entonces, optó y logró mantenerse calmo. “Lo más importante era no desesperarme. Pensaba todo el tiempo en mantener la calma, porque sabía que si me desesperaba iba a cometer errores”, explicó.

 

Como si fuera poco, el panorama también incluyó probabilidades de lluvias, lo cual le hubiese generado otra complicación y riesgo de vida. "Pensé: si llueve, el agua me pasa por arriba, porque ese lugar es bajo. Ahí me di cuenta de que tenía que hacer algo más”, contó.

 

Encontró un cuchillo y comenzó a cortar el pasto que rodeaba el vehículo para liberar espacio. Descargó el matafuego y lo utilizó para golpear el nervio del techo, en busca de ganar unos centímetros que le permitieran asomar parte del cuerpo. “Hice de todo con lo que tenía a mano”, resumió.

 

Por fin pudo asomar su cabeza, hombros y un brazo por una ventanilla. Hizo señas con una gamuza porque era lo único que podía mover. "La revoleaba y gritaba", recordó.

 

Tras semejante odisea, un camión lo vio y acudió en su ayuda. “Ahí sentí que volví a vivir”, expresó. Eran ya las 9 de la mañana del viernes 9 de enero.

 

Lo llevaron al Hospital San José, en Pergamino. Ese mismo viernes, cerca de las 17, le dieron el alta. Había pasado más horas atrapado en el auto que dentro del centro médico.

 

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