Irán aseguró este domingo que el estrecho de Ormuz permanece abierto a la navegación internacional, excepto para Israel y Estados Unidos, pese al ultimátum de 48 horas del presidente estadounidense, Donald Trump, para la apertura total del estratégico paso marítimo.
“El estrecho de Ormuz está abierto para todos, excepto para los enemigos”, afirmó el representante permanente de Irán ante la Organización Marítima Internacional (OMI) y embajador iraní en Londres, Ali Musavi, según informó la agencia Mehr.
Musavi indicó que el paso de embarcaciones por el estratégico estrecho es posible “con coordinación con las autoridades iraníes para las disposiciones de seguridad y protección”.
El diplomático iraní dijo que la causa de la situación actual en la región del golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz es la “agresión” de Estados Unidos e Israel contra Irán, y que Teherán está dispuesto a cooperar con la OMI y con los países “para mejorar la seguridad marítima y proteger a los marinos”.
Sus declaraciones llegan horas después de que Trump amenazara a Irán con atacar sus centrales eléctricas si no abre “totalmente” el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas.
El trasfondo del cruce es el control del estrecho de Ormuz, un corredor vital por donde circula una porción significativa del petróleo global. En los últimos días, Irán restringió de forma casi total el paso de embarcaciones, en especial aquellas asociadas a países considerados enemigos, lo que impactó de inmediato en los precios internacionales de la energía.
El Ejército iraní, por su parte, advirtió de que atacaría infraestructuras energéticas, plantas de desalinización y emplazamientos de tecnologías de la información de Estados Unidos en la región si sus centrales eléctricas son bombardeadas.
Mientras tanto, autoridades iraníes sostienen que la vía marítima no está completamente cerrada, aunque sí condicionada para determinados buques. En paralelo, desde Washington se impulsa la conformación de una fuerza naval internacional para garantizar la seguridad de la navegación, una iniciativa que, por ahora, no logró respaldo unánime de potencias clave.
El estrecho de Ormuz representa un eje fundamental para el comercio mundial de petróleo, dada su ubicación estratégica y su relevancia en la circulación de aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo global de hidrocarburos.