Granja Tres Arroyos dispuso una parada programada de su planta ubicada en Río Cuarto, Córdoba, en medio de la compleja situación económica y financiera que atraviesa la empresa. La medida afectó a unos 350 trabajadores, quienes fueron enviados a vacaciones forzadas y, según denunciaron, hasta el momento solo percibieron el 10% del salario correspondiente a junio, además de no haber cobrado el aguinaldo.
La compañía confirmó la interrupción de las actividades y sostuvo que se trata de una decisión planificada con anticipación, coordinada con el personal y el sindicato, aunque reconoció que los salarios se abonan en cuotas, publicó La Nación.
La medida se suma al cierre por tiempo indeterminado de la planta "La China", en Concepción del Uruguay, que afecta a unos 700 trabajadores, y a los problemas operativos que también enfrenta la planta Wade, ex Cresta Roja.
La explicación de la empresa
Consultada sobre la situación, Granja Tres Arroyos aseguró que la paralización responde a una parada técnica prevista y no a una decisión de emergencia. "La planta de Avex en Río Cuarto realizó una parada programada por dos semanas. Esta situación se planificó con tiempo y se coordinó con el personal y el sindicato", señalaron desde la firma.
Además, indicaron que "el pago de sueldos de los empleados no está atrasado, sino que se está pagando en cuotas según el cronograma definido previamente, al igual que el resto de las plantas pertenecientes a GTA".
Incertidumbre entre los trabajadores
Pese a la explicación oficial, los empleados manifestaron su preocupación por el futuro de la planta y por la demora en el cobro de sus haberes.
Según trascendió, los operarios solo percibieron el 10% del sueldo de junio y aún no tienen precisiones sobre cuándo se abonará el resto del salario ni el medio aguinaldo.
La planta cordobesa corresponde a la ex Avex, adquirida por Granja Tres Arroyos en 2018, y emplea a unas 350 personas.
Una crisis que se profundiza
La compañía, principal productora avícola del país, atraviesa una delicada situación financiera que ya provocó una fuerte reducción de su actividad.
De acuerdo con los últimos datos disponibles, la empresa mantiene importantes atrasos en el pago de salarios correspondientes a abril y mayo, acumula una importante cantidad de cheques rechazados y redujo considerablemente el volumen de faena.
Además, durante los últimos meses disminuyó su plantilla en aproximadamente 400 trabajadores.
Los argumentos de Granja Tres Arroyos
Desde la empresa atribuyen las dificultades económicas a dos factores principales: los conflictos gremiales registrados en distintas plantas y la pérdida del mercado chino para las exportaciones avícolas.
Precisamente, el sector continúa esperando la reapertura del mercado de China luego de las restricciones impuestas tras los casos de influenza aviar registrados en Argentina.
Durante el acto por el Día Nacional de la Avicultura, realizado el pasado 2 de julio en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, el presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Franco Santángelo, solicitó el respaldo del Gobierno nacional para concretar la reapertura.
"Necesitamos el apoyo de alto rango del Poder Ejecutivo nacional para terminar de salvar las exigencias, hoy solamente políticas, para la apertura de este mercado tan importante", sostuvo.
Antecedentes en la planta cordobesa
La planta de Río Cuarto ya había registrado conflictos laborales a fines de mayo, cuando unos 150 trabajadores denunciaron que la empresa les impidió ingresar a cumplir sus tareas.
En ese momento también reclamaban por el incumplimiento en el pago de los salarios correspondientes a abril y advertían que las dificultades económicas se arrastraban desde hacía aproximadamente un año.
Deudas millonarias
La situación financiera de Granja Tres Arroyos también quedó reflejada en sus obligaciones previsionales y fiscales.
Según datos difundidos por la Cámara Argentina de Productores Integrados de Pollos (CAPIT), la empresa acumulaba una deuda exigible por aportes y contribuciones a la seguridad social cercana a los 7.272 millones de pesos.
A ello se sumaban atrasos tributarios, refinanciaciones de compromisos financieros, obligaciones de corto plazo y alertas comerciales derivadas de incumplimientos recientes.
En este contexto, la paralización de la planta de Río Cuarto profundizó la incertidumbre de los trabajadores, mientras la empresa intenta reorganizar su actividad en medio de una de las crisis más complejas que enfrenta en los últimos años.