REDACCIÓN ELONCE
Una familia entrerriana decidió incorporar ovejas a una plantación de cítricos para controlar el crecimiento del pasto de manera natural y producir carne en el mismo terreno. La experiencia se desarrolla en Colonia La Argentina, departamento Federación, donde Juan Manuel Balmaceda y Flavia Mattiassi impulsan Oveja Negra, un emprendimiento que combina citricultura y ganadería regenerativa.
En diálogo con el programa Moviendo el Avispero, de Elonce, los productores explicaron que el sistema les permitió dejar de utilizar herbicidas para controlar la vegetación de la quinta, reducir gastos en insumos y aprovechar el alimento disponible debajo de los árboles frutales.
Actualmente trabajan con 15 ovejas de raza Dorper distribuidas en tres hectáreas de cítricos, aunque proyectan extender el modelo a las nueve hectáreas que posee la plantación. Además, buscan incorporar la producción de leche y quesos para generar nuevas fuentes de ingresos.
De la gastronomía y la hotelería al trabajo rural
La historia de Oveja Negra comenzó con un cambio de actividad profesional. Flavia nació en Colonia La Argentina, pero se trasladó a Santa Fe para estudiar. Durante su formación conoció a Juan Manuel, oriundo de Venado Tuerto, en San Martín de los Andes.
Ambos provenían de actividades alejadas de la producción agropecuaria. Él se dedicaba a la gastronomía y ella al sector hotelero. Hace aproximadamente una década se instalaron en el campo, aunque inicialmente continuaron trabajando en sus profesiones.
“Hace casi 11 años que vivimos en el campo. Cuando nos vinimos a vivir, seguíamos con nuestras profesiones y hace tres años arrancamos a trabajar directamente con todo lo del campo, con las vacas y con la quinta cítrica”, relató Flavia.
La incorporación de las ovejas comenzó hace casi un año, después de que la pareja investigara diferentes alternativas para mejorar el manejo productivo.
Juan Manuel explicó que el cambio surgió al observar ciertas contradicciones en las prácticas tradicionales. “Teníamos vacas y no teníamos pasto. Eso nos chocaba todo el tiempo. Empezamos a leer, a buscar información, a hacer cursos y explorar este mundo de la ganadería regenerativa”, contó.
Cómo las ovejas reemplazaron el uso de herbicidas
Una de las principales innovaciones del emprendimiento fue la utilización de ovejas para controlar la vegetación que crece debajo de los árboles cítricos.
Para evitar daños en las plantas, los animales utilizan un bozal especial que les permite alimentarse del pasto, pero limita el acceso a los troncos, las ramas y las frutas.
“El bozal es de un plástico liviano y resistente. No está fijo, se mueve y le permite al animal alimentarse fácilmente del tapiz del suelo, pero no le permite lastimar los troncos, ramonear o afectar la fruta”, explicó Juan Manuel.
El productor señaló que la integración de ambas actividades requirió adaptar algunas prácticas de manejo, tanto en la plantación como en la alimentación de los animales.
“Las ovejas nuestras comen verdeo todo el año. El invierno lo pasaron superbien”, destacó.
Sin embargo, el beneficio que consideró más importante fue la posibilidad de eliminar una práctica que anteriormente representaba un gasto para el establecimiento.
“Dejamos de aplicar herbicidas. No aplicamos más herbicidas y dejamos de tener ese gasto por la compra de insumos externos”, aseguró.
Pastoreo rotativo para cuidar el suelo y aprovechar el alimento
El sistema implementado por la familia se basa en el pastoreo racional, una modalidad que organiza el movimiento de los animales entre diferentes parcelas para permitir la recuperación de la vegetación.
Juan Manuel explicó que dividieron la superficie en sectores que utilizan durante períodos breves. Las ovejas son trasladadas diariamente para evitar el sobrepastoreo y favorecer la regeneración del suelo.
“Armamos parcelas que soporten la carga de ovinos que tenemos, parcelas diarias, y día a día las vamos cambiando. Siempre están en un lugar nuevo”, detalló.
Según explicó, esta práctica también contribuye a disminuir la exposición de los animales a parásitos y evita el deterioro de la cobertura vegetal.
Actualmente, el emprendimiento cuenta con 15 ovejas distribuidas en tres hectáreas. Sin embargo, el crecimiento del pasto supera la capacidad de consumo de la majada.
“Nos está sobrando pasto. Son muy pocas ovejas para la cantidad de pasto que produce la quinta”, reconoció.
La intención es ampliar progresivamente la cantidad de animales e incorporar el sistema silvopastoril a las nueve hectáreas de cítricos.
Por qué eligieron ovejas Dorper
La familia optó por trabajar con ovejas de raza Dorper, una variedad destinada principalmente a la producción de carne y que presenta características particulares en su cobertura corporal.
A diferencia de otras razas ovinas, las Dorper mudan naturalmente buena parte de su cobertura de pelo y lana, por lo que generalmente no requieren esquila.
Flavia explicó que esta característica fue determinante al momento de elegir los animales, debido a que buscaban simplificar el manejo y evitar depender de la comercialización de lana.
“Nos gusta mucho la raza estéticamente y también por el tema de la lana. Dijimos: vamos con esta raza que no tiene lana, que es más fácil de mantener. Se deslanan solas”, comentó.
Además de aprovechar el alimento disponible en la plantación, la familia busca desarrollar una producción de carne vinculada con prácticas de manejo regenerativo.
El proyecto de producir leche y quesos de oveja
La diversificación constituye uno de los principales objetivos de Oveja Negra. La familia considera que depender exclusivamente de la cosecha anual de cítricos representa una dificultad para los pequeños productores.
“Los pequeños productores, dependiendo de una producción anual como es el citrus, la verdad que este año fue muy duro y venimos año a año con situaciones difíciles”, expresó.
Por ese motivo, comenzaron a evaluar la incorporación de ovejas lecheras para elaborar productos artesanales, especialmente quesos.
“La idea es introducir algunos ovinos que den leche para poder diversificar aún más, tener una materia prima como es la leche y llevarla a un producto terminado como es el queso”, explicó.
El productor señaló que la región presenta oportunidades para este tipo de emprendimientos, debido a la actividad turística de Federación y la cercanía con Concordia.
“Queremos abocarnos más a algo artesanal. Tenemos Concordia muy cerca, Federación es chico, pero también tiene mucho movimiento turístico. Venimos de ese palo del turismo, así que queremos aprovechar esas fortalezas”, sostuvo.
Buscan certificar la producción de carne y cítricos
Otro de los proyectos de la familia es obtener certificaciones para sus productos, con el objetivo de respaldar las prácticas productivas que implementan en el establecimiento.
Juan Manuel explicó que comenzaron un proceso de certificación que contempla un período de aproximadamente tres años y que incluirá tanto la carne ovina como los cítricos.
“La idea nuestra es certificar. Empezamos el camino a la certificación, que son tres años, tanto para la carne como para el citrus”, señaló.
La familia también recibió consultas de otros productores interesados en conocer el funcionamiento del sistema.
“Hemos tenido consultas tanto de personas encargadas o ingenieros agrónomos de empresas grandes como de pequeños productores como nosotros”, contó.
En ese sentido, destacó que uno de los propósitos del emprendimiento es compartir conocimientos y demostrar que existen alternativas para desarrollar diferentes actividades en una misma superficie.
“Estamos sacando dos producciones de un mismo sector”, resumió.
Por qué eligieron el nombre Oveja Negra
El nombre del emprendimiento refleja la decisión de la pareja de desarrollar un sistema diferente al que tradicionalmente se utiliza en las quintas citrícolas.
Juan Manuel explicó que buscaron resignificar la expresión popular asociada con quienes se apartan de las costumbres familiares o sociales.
“Oveja Negra lo elegimos porque siempre nos animamos a ser diferentes. Siempre se vio a la oveja negra como el malo de la familia, pero en los tiempos que corren, cuando todos persiguen los mismos resultados, creo que hay que atreverse a ser ovejas negras y salir un poquito de los moldes”, reflexionó.
También alentó a otros productores a buscar información, capacitarse y conocer experiencias alternativas antes de descartar cambios en sus establecimientos.
“Hay muchas formas de producir y en todos los ámbitos. Hay que buscar personas nuevas, relaciones nuevas que nos puedan brindar esa información”, expresó.
Finalmente, la pareja invitó a quienes estén interesados en el modelo a visitar el establecimiento o comunicarse a través de sus redes sociales.
“Estamos a disposición de cualquier productor que quiera animarse, que quiera venir a ver lo que hacemos o quiera preguntarnos. Es algo que hacemos para que se tome la experiencia”, concluyeron.