Miguel Silio, Vicente Conculini y Yamandú Martínez, ciclistas oriundos de Gualeguaychú, protagonizaron una de las historias más impactantes rumbo al Mundial: viajaron durante casi diez meses en bicicleta, atravesaron 17 países y recorrieron más de 17.000 kilómetros hasta llegar a Estados Unidos. En diálogo con Elonce compartieron detalles, emociones y anécdotas de una experiencia única.
Los entrerrianos partieron el 16 de agosto de 2025 desde la puerta de la Municipalidad de Gualeguaychú sin saber con certeza si lograrían llegar a destino. El objetivo era claro: vivir el Mundial desde adentro, impulsados por la pasión por el fútbol y el espíritu de superación.
“Estamos disfrutando de haber podido coronar este viaje, ya que cuando lo planificamos no sabíamos si realmente íbamos a poder llegar porque te pueden pasar millones de cosas”, expresaron durante la entrevista. A pesar de haber alcanzado la meta, reconocieron que la dimensión de lo logrado aún no termina de asimilarse: “Todavía no caemos que hicimos esto”.
“Hay mucha gente que dice que lo que hicimos es un montón pero nosotros todavía no lo terminamos de dimensionar”, confesaron.
Un viaje que desafió todos los límites
Durante el recorrido los ciclistas enfrentaron condiciones climáticas extremas, rutas peligrosas y desafíos físicos constantes. Uno de los momentos más duros ocurrió en Paraguay, donde el calor fue agobiante.
“En el Chaco paraguayo estuvimos con 42 grados de calor. Dormimos ahí, acampamos y al otro día cruzamos a Bolivia. En ese momento pensé ‘¿qué carajo hago acá?’”, recordó uno de los protagonistas. Sin embargo, ese instante de duda fue aislado dentro de una experiencia mayormente positiva: “Para 300 días de viaje, haber pensado eso una sola vez es un buen promedio”.
Otro de los desafíos importantes fue atravesar zonas de gran altura en Bolivia y Perú, donde el esfuerzo físico se multiplica por las condiciones del terreno.
“Llegamos a 4.800 metros de altura, teníamos que pedalear, frenar, tomar agua y seguir pedaleando, porque no podía hacer las dos cosas a la vez”, contaron.
Sin preparación física, pero con determinación
Uno de los aspectos que más sorprendió fue la falta de entrenamiento específico previo al viaje. “No hay preparación física. El entrenamiento lo hacemos durante el viaje”, afirmaron. Y añadieron con humor: “El primer día te duele, el segundo día te duele, el tercero también, hasta ayer me dolía”.
La planificación del recorrido fue liderada principalmente por Miguel Silio, quien aportó su experiencia para organizar el trayecto. Sin embargo, destacaron que muchas decisiones se tomaban día a día: “Todas las noches decíamos ‘mañana, ¿hasta dónde vamos?’. Podés planificar pero no siempre se cumple”.
Obstáculos inesperados y decisiones difíciles
Si bien el objetivo fue realizar el viaje íntegramente en bicicleta, hubo situaciones excepcionales que los obligaron a cambiar los planes. Una de ellas fue el cruce del Tapón del Darién, una región selvática entre Colombia y Panamá considerada intransitable por vía terrestre.
“Lo único que hicimos en avión fue cruzar el Tapón del Darién. desarmamos las bicicletas, las pusimos en cajas y volamos hasta Panamá”, explicaron.
Otra situación compleja ocurrió en Ecuador, donde debieron priorizar su seguridad ante un contexto de violencia. “Se comunicó con nosotros el cónsul de la embajada argentina y nos dijo que no podíamos seguir, que tomáramos un bus. Tuvimos que adelantarnos unos 200 kilómetros”, relataron.
El encuentro con la Selección Argentina
Uno de los momentos más emocionantes del viaje fue el encuentro con integrantes de la Selección Argentina, incluyendo al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino.
“Nos vieron, nos sacaron fotos y después se comunicaron con nuestras redes sociales. Al día siguiente nos invitaron al hotel”, contaron. La experiencia fue inolvidable: compartieron mates, charlas y momentos únicos con los protagonistas del equipo nacional.
“El mayor regalo fue compartir con ellos, que nos inviten, las fotos… eso es lo más importante”, destacaron. Incluso, recibieron una promesa especial: “El presidente de la AFA nos dijo que nos iba a conseguir entradas”, comentaron entre risas, aunque aclararon que aún no las tenían en ese momento.
Un viaje sin sponsors que ganó visibilidad
A pesar de la magnitud del desafío, los ciclistas no contaron inicialmente con apoyo económico de empresas. “Intentamos conseguir sponsors antes de salir, pero no se dio”, explicaron. Sin embargo, la repercusión mediática y el impacto de su historia comenzaron a abrir puertas: “Ahora, con toda esta difusión, hemos conseguido algunas cositas que van abaratando el viaje”.
Además, señalaron: “Tenemos muchísimo material filmado", sugiriendo la posibilidad de un documental. Otro de los ciclistas contó que llevó un registro personal donde escribió cada detalle del viaje.
El objetivo cumplido y lo que viene
Inicialmente, los entrerrianos contemplaban llegar incluso hasta Canadá, pero el fixture determinó que su presencia sería en Estados Unidos. “Salimos con tiempo suficiente porque no sabíamos dónde jugaba Argentina. Cuando salió el sorteo, vimos que nos sobraban algunos días y empezamos a disfrutar más el viaje”, explicaron.
Tras completar el recorrido en bicicleta, decidieron dar por finalizada esa etapa, aunque la aventura continúa: “Ya terminamos el viaje en bicicleta, ahora vamos a seguir a la selección en Dallas y posiblemente en Miami”.