Economía Informe del BCRA

Deudas: qué hacer si no se puede pagar la tarjeta, un crédito o un préstamo

La mora de las familias llegó al 12,8% en junio, según el Banco Central. Qué consecuencias tiene dejar una cuota impaga, cómo puede afectar la situación crediticia y qué hacer cuando los ingresos ya no alcanzan para afrontar los vencimientos.

10 de Septiembre de 2026
Deudas: qué pasa si no se paga la tarjeta, un crédito o préstamo. Archivo.

Las deudas por créditos, tarjetas y préstamos representan una preocupación creciente para los hogares argentinos en un escenario en el que aumentó el uso del financiamiento y también las dificultades para cumplir con los vencimientos. Según el Banco Central de la República Argentina (BCRA), la mora de las financiaciones a las familias alcanzó el 12,8% en junio de 2026.

 

El fenómeno ocurre en un contexto de fuerte utilización del crédito. A diciembre de 2025, unos 20,3 millones de argentinos registraban algún tipo de financiamiento dentro del sistema financiero ampliado, cerca del récord histórico de 20,4 millones alcanzado en mayo de 2024. Esto representaba al 54,7% de la población adulta, de acuerdo a la información publicada por El Litoral.

 

 

Pero ¿qué ocurre cuando llega el vencimiento y no hay dinero suficiente? Una deuda no desaparece por dejar de pagarla. La entidad registra el incumplimiento y, según el tiempo transcurrido y las condiciones del contrato, la situación puede afectar la calificación crediticia del cliente.

 

Cómo impacta una deuda impaga

 

El BCRA cuenta con una Central de Deudores del Sistema Financiero, donde reúne información aportada por bancos, emisoras de tarjetas, proveedores no financieros de crédito y otras entidades. Allí pueden figurar préstamos personales, hipotecarios y prendarios, además de saldos de tarjetas.

 

La información disponible comprende los últimos 24 meses y permite consultar qué entidad reportó una financiación, el monto adeudado y la situación asignada. Es importante aclarar que tener un crédito vigente no significa necesariamente estar en mora: la irregularidad aparece cuando existen incumplimientos.

 

 

Ante dificultades para pagar, una de las primeras recomendaciones es no ignorar el vencimiento. Conviene contactar a la entidad antes o inmediatamente después del incumplimiento y consultar si existen posibilidades de refinanciación, reestructuración o un nuevo esquema de pagos.

 

Qué ocurre con las tarjetas de crédito

 

En las tarjetas existen diferencias entre cancelar el total del resumen, realizar el pago mínimo o directamente no pagar. Si se abona únicamente el mínimo, queda un saldo pendiente que continuará financiándose y sobre el cual pueden aplicarse intereses según las condiciones establecidas.

 

Por eso, cuando no sea posible cancelar completamente el resumen, resulta fundamental conocer cuánto representa el pago mínimo, qué monto quedará financiado y cuál será el costo de mantener esa deuda. A diciembre de 2025, había 14,8 millones de personas con financiación mediante tarjetas de crédito.

 

 

Los préstamos personales también tuvieron una fuerte expansión: alcanzaban a 11,9 millones de deudores y habían registrado un crecimiento interanual del 22,1% en cantidad de personas, frente al 4,8% observado en tarjetas.

 

Qué pasa si no se paga un préstamo

 

A diferencia de la tarjeta, los préstamos personales cuentan con un cronograma determinado de cuotas y vencimientos. Cuando una cuota queda impaga, la obligación continúa vigente, pueden generarse los cargos contemplados en el contrato y el incumplimiento puede reflejarse posteriormente en la información crediticia.

 

Una alternativa que suele aparecer frente a dificultades económicas es solicitar otro crédito para cancelar compromisos anteriores. Sin embargo, antes de hacerlo resulta clave analizar el Costo Financiero Total (CFT). Una cuota inicialmente más baja puede extender la deuda durante más tiempo y terminar representando un desembolso total considerablemente mayor.

 

 

Lo mismo ocurre ante una propuesta de refinanciación. Es conveniente evaluar la tasa, la cantidad de cuotas, el monto final que deberá abonarse, los gastos asociados y qué ocurrirá ante un eventual nuevo atraso.

 

Qué hacer cuando ya no alcanza para pagar

 

El crecimiento de la mora refleja la magnitud del problema. En junio, mientras el indicador de irregularidad de las financiaciones familiares alcanzaba el 12,8%, el saldo real del crédito total al sector privado en pesos aumentó 1,7% respecto de mayo y 2,6% interanual.

 

Además, el saldo promedio por persona con financiamiento había llegado en diciembre de 2025 a $4,1 millones, a precios constantes de ese mes, el nivel más elevado desde enero de 2020. Así, conviven una fuerte utilización del crédito y mayores dificultades para afrontar las obligaciones.

 

Frente a ese escenario, actuar tempranamente resulta fundamental: conocer exactamente cuánto se debe, revisar la información registrada en la Central de Deudores del BCRA, comunicarse con el acreedor y comparar cuidadosamente cualquier alternativa de refinanciación antes de asumir nuevas obligaciones.

 

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