El juez de Garantías resolvió que Carlos Aguilar y Claudio Inofre permanezcan detenidos durante 60 días con prisión preventiva en la Unidad Penal Nº1 de Paraná, mientras continúa la investigación por el homicidio del arquitecto Rodolfo Bassi. La Fiscalía había solicitado que la medida se extendiera por 90 días, pero el magistrado consideró que ese plazo resultaba excesivo.
Al fundamentar su decisión, el juez recordó que durante una investigación penal la libertad de los imputados constituye la regla y que una medida de coerción como la prisión preventiva solamente puede aplicarse cuando existen riesgos procesales concretos, entre ellos el peligro de fuga o la posibilidad de entorpecer la investigación.
También hizo una aclaración central respecto de la situación de los dos acusados: la resolución no implica determinar su culpabilidad. En esta etapa del proceso, explicó, las decisiones se adoptan sobre la base de un grado de probabilidad respecto de los hechos investigados, mientras que una eventual condena exige un nivel de certeza que deberá alcanzarse a partir de las pruebas.
La gravedad de la acusación presentada por Fiscalía
Entre los elementos considerados para resolver la prisión preventiva estuvo la gravedad de la calificación legal atribuida provisoriamente por el Ministerio Público Fiscal.
La acusación encuadró el hecho como homicidio doblemente agravado por alevosía y criminis causa, además del delito contra la propiedad que se les atribuye. Bajo la hipótesis fiscal, el crimen habría sido cometido aprovechando el estado de indefensión de Bassi y con la finalidad de concretar u ocultar el robo investigado.
El juez remarcó que, si esa calificación se mantiene durante el proceso y eventualmente se arriba a una condena, el homicidio agravado contempla la pena de prisión perpetua. Esa expectativa de pena fue considerada al momento de analizar los riesgos procesales.
No obstante, dejó expresamente establecido que la imputación formulada por Fiscalía podrá ser discutida por las defensas, tanto respecto de la calificación jurídica como de la participación que se atribuye a Aguilar e Inofre.
El crimen
El crimen comenzó a esclarecerse el martes por la tarde, cuando Bassi dejó de mantener contacto con su familia mientras realizaba refacciones en uno de sus departamentos, ubicado en la zona de Churruarín y Blas Parera. El inmueble estaba siendo acondicionado para ponerlo en alquiler.
Durante la siesta había intercambiado mensajes por WhatsApp con su pareja, pero después de las 16 dejó de responder. Con el paso de las horas y ante la falta de noticias, sus familiares comenzaron a preocuparse e iniciaron la búsqueda.
Cerca de la medianoche acudieron a la Comisaría 12°. Posteriormente, durante la madrugada, regresaron acompañados por un cerrajero para poder ingresar a la vivienda principal de Bassi, ubicada en calle Dupuy.
Al comprobar que no estaban ni el hombre ni su motocicleta, realizaron una exposición en la Comisaría Cuarta. Para entonces, los mensajes enviados por WhatsApp ya no llegaban al teléfono de la víctima.
La búsqueda se concentró nuevamente en el departamento donde Bassi había estado trabajando. Con la colaboración de una vecina, un efectivo policial logró acceder al balcón trasero del inmueble y posteriormente ingresar.
En el interior encontraron a Bassi sin vida, tendido en el piso y con abundante sangre. Ante los signos de violencia, tomó intervención el fiscal Juan Manuel Pereyra, quien dispuso la participación de la División Homicidios, Policía Científica y el Cuerpo Médico Forense.
Los riesgos procesales que tuvo en cuenta el juez
En el caso de Claudio Inofre, el magistrado valoró especialmente lo sucedido después del crimen. El hombre fue localizado cuando viajaba en un colectivo de larga distancia hacia Misiones, luego de haber salido de Paraná.
Esa circunstancia fue considerada como un indicador de un eventual peligro de fuga, uno de los riesgos que pueden justificar una medida de coerción mientras continúa una investigación penal.
Respecto de Carlos Aguilar, el juez tuvo en cuenta que, según lo expuesto durante la audiencia, habría modificado su apariencia al cortarse el cabello después del homicidio. Esa conducta fue ponderada dentro del análisis sobre un posible entorpecimiento de la investigación.
Aunque señaló que los imputados no tendrían antecedentes penales, el magistrado entendió que la gravedad del hecho atribuido, la elevada expectativa de pena y determinadas conductas posteriores al crimen justificaban que ambos permanecieran privados de su libertad durante esta etapa.
Por qué dispuso 60 días y no los 90 solicitados
La Fiscalía había requerido 90 días de prisión preventiva, pero el juez consideró que ese período era excesivo para las necesidades actuales de la causa.
Uno de los argumentos fue el importante avance que experimentó la investigación en un período muy breve. En apenas tres días se realizaron numerosas medidas y se incorporaron elementos relevantes para reconstruir el homicidio.
Por ese motivo, el magistrado estableció finalmente 60 días de prisión preventiva para Aguilar e Inofre en la Unidad Penal Nº1 de Paraná.
La medida podrá ser revisada de acuerdo con la evolución de la investigación, las pruebas que incorpore el Ministerio Público Fiscal y los planteos que realicen las respectivas defensas. Mientras tanto, la responsabilidad penal de ambos continúa bajo investigación y deberá ser determinada judicialmente.