El coordinador operativo del arzobispado de Córdoba, presbítero Juan Martínez, destacó el clima de entusiasmo que acompañó los preparativos: "Estamos entusiasmados, no nos bastan palabras para expresar lo que se vive en estos días", manifestó.
Por su parte, el obispo auxiliar de Córdoba, monseñor Alejandro Musolino SDB, valoró el trabajo conjunto de los equipos y convocó a los fieles de la provincia y del país: "Los estamos esperando de corazón para que sean parte de esta gran fiesta".
Córdoba volverá a ser escenario de un encuentro multitudinario con un Papa. Allí, León XIV celebrará una misa en el predio de la Escuela de Aviación Militar, mismo espacio que recibió a san Juan Pablo II durante su visita pastoral a la Argentina, el 8 de abril de 1987. Casi cuatro décadas después, dos pontífices quedarán unidos por un mismo lugar y por una celebración que, en el caso del Papa polaco, tuvo a las familias como protagonistas.
La coincidencia le otorga un significado particular a la próxima visita. El predio no sólo forma parte de la historia aeronáutica argentina: también conserva la memoria de una jornada que convocó a miles de fieles en torno a la celebración de la Eucaristía.
Una institución con historia
La Escuela de Aviación Militar fue creada el 10 de agosto de 1912 por decreto del presidente Roque Sáenz Peña, por iniciativa del aviador Jorge Newbery y con el aporte del Aero Club Argentino. En sus primeros años funcionó en El Palomar, provincia de Buenos Aires, hasta que se dispuso su traslado a Córdoba en 1934. Las nuevas instalaciones quedaron concluidas en 1937.
El 4 de enero de 1945, la creación de la Aeronáutica Militar como fuerza armada independiente del Ejército y de la Armada dio origen a la actual Fuerza Aérea Argentina. Desde entonces, la Escuela de Aviación Militar cumple la función de formar a sus oficiales.
En ese predio conviven, por lo tanto, una parte de la historia aeronáutica de la Argentina y el recuerdo de una de las visitas pastorales más significativas que recibió Córdoba en el siglo XX.
La llegada de León XIV recupera aquella memoria y suma un nuevo capítulo a la historia del predio. La placa que recuerda a san Juan Pablo II permite reconocer, en ese espacio dedicado a la formación militar, una huella de la vida religiosa argentina que permanece en la memoria de Córdoba.