REDACCIÓN ELONCE
La industria textil argentina atraviesa un escenario de creciente preocupación por la caída del consumo interno, el incremento de las importaciones y el aumento de los costos de producción. Así lo advirtió Marcos Meloni, vicepresidente de la Fundación Proteger y de Industriales Pymes Argentinos (IPA), quien sostuvo que el sector enfrenta una combinación de factores que afecta la competitividad y pone en riesgo la actividad.
En diálogo con Elonce, el dirigente analizó el último informe de la Cámara Industrial Argentina, que reflejó una caída interanual del 6,9% en las ventas de ropa durante el último bimestre, y aseguró que el principal problema no radica únicamente en el ingreso de productos importados, sino en la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores.
"El dato es muy elocuente. Es una caída bimestral de los comercios, es decir, que no vende ni lo nacional ni lo importado. El primer problema que estamos viendo es la falta de capacidad de compra", afirmó.
Menor poder adquisitivo y aumento de costos
Meloni explicó que el incremento de los gastos fijos de los hogares redujo el dinero disponible para la compra de indumentaria.
"La gente tiene que pagar los servicios de transporte, electricidad, gas, agua, las expensas, los alquileres, la salud y la educación. Todo ese bloque aumentó mucho más que la inflación que se declara", sostuvo.
Como ejemplo, indicó que los servicios públicos registraron fuertes incrementos tanto para las familias como para las empresas.
"El agua aumentó desde enero de 2024 un 1.100%. En los últimos seis meses tuvimos subas del 30% en dólares de la electricidad y el gas en la industria. Eso hace que te vuelvas menos competitivo", señaló.
Según explicó, la menor demanda se combina con un crecimiento de la oferta de productos importados.
"Además de no tener demanda, te duplicaron la oferta. Nosotros solo ocupamos el 35% de todo el textil que se vende en la Argentina; el resto es importado entre hilados, telas y vestimenta", remarcó.
El impacto de las importaciones
El empresario indicó que, mientras disminuyó la importación de insumos para fabricar en el país, creció significativamente el ingreso de prendas terminadas.
"La importación de telas e hilados bajó entre un 20 y un 30%, pero la ropa terminada subió un 75%", precisó.
También cuestionó las políticas comerciales y aseguró que otros países aplican mayores controles para proteger su producción.
"Estados Unidos y Europa suben los aranceles a los productos asiáticos, mientras que nosotros los bajamos. Eliminamos controles y valores de referencia, lo que hace mucho más difícil competir", afirmó.
Meloni advirtió además sobre el ingreso de mercadería usada mediante canales informales.
"Cuando digo ilegal, hablo también de los fardos que vienen del vertedero de Atacama. El 80% de esa ropa usada termina en África o en Argentina", aseguró.
Reclamos por la competitividad
El vicepresidente de IPA sostuvo que la presión impositiva, el costo financiero y la logística encarecen la producción nacional.
"Me suben los impuestos, el impuesto al cheque, Ingresos Brutos, las tasas municipales y además tengo tasas de financiamiento muy superiores a las de otros países. Después piden que compitas", cuestionó.
Asimismo, señaló que el atraso cambiario también afecta al sector.
"Tenés todo caro en dólares y además existe subfacturación en algunas importaciones. Traen prendas declarando valores muy inferiores a los reales y eso reduce el pago de aranceles", afirmó.
Finalmente, Meloni insistió en que la situación requiere medidas para fortalecer a la industria nacional y advirtió sobre las consecuencias que podría tener la pérdida de empresas y empleo. "Recuerden que si le toca a uno y de manera injusta, le va a tocar a todos", concluyó.