REDACCIÓN ELONCE
La reforma laboral que el Gobierno previó impulsar en febrero introdujo cambios profundos en el salario y en el régimen de vacaciones. La iniciativa habilitó ingresos variables por productividad y licencias fraccionadas, con impacto directo en la organización familiar y laboral.
La reforma laboral 2026 planteó un nuevo esquema de relaciones de trabajo al introducir modificaciones sustanciales en la forma de percibir el salario y en el régimen de vacaciones anuales, con el objetivo oficial de modernizar el mercado laboral y dotarlo de mayor flexibilidad.
El proyecto, denominado Ley de Modernización Laboral, redefinió conceptos históricos del derecho laboral argentino y abrió un debate sobre su impacto en la previsibilidad de los ingresos y el descanso de los trabajadores.
Uno de los ejes centrales de la iniciativa estuvo vinculado a las vacaciones, que dejaron de estar asociadas exclusivamente al período estival. El régimen buscó equilibrar las necesidades operativas de las empresas con el derecho al descanso anual del trabajador, aunque introdujo reglas más flexibles que modificaron prácticas arraigadas.
Cambios en el régimen de vacaciones
Según lo establecido en el proyecto, el empleador debió otorgar el descanso anual entre el 1 de octubre y el 30 de abril del año siguiente. No obstante, se habilitó que empleador y trabajador acordaran por escrito fechas fuera de ese período, una novedad que permitió, por ejemplo, tomar vacaciones en invierno o en meses de menor actividad económica.
La reforma también fijó que la notificación del inicio de las vacaciones debía realizarse con una antelación mínima de 30 días, con el fin de brindar previsibilidad y permitir la organización personal y familiar del trabajador.
Otro de los puntos relevantes fue el fraccionamiento de la licencia anual. La ley permitió dividir las vacaciones en tramos de al menos siete días corridos. Sin embargo, estableció como límite que el trabajador debía gozar de vacaciones en temporada de verano al menos una vez cada tres años, lo que implicó una modificación sustancial respecto del esquema tradicional.
En casos de enfermedad durante las vacaciones, el proyecto dispuso que, si el trabajador informaba la situación de manera fehaciente, el período de descanso se interrumpía. Los días restantes debían reprogramarse una vez finalizada la enfermedad o concluido el plazo originalmente previsto.
Sueldo variable y nuevos componentes salariales
La reforma laboral 2026 también redefinió la estructura del salario. El proyecto estableció que la remuneración podía fijarse por tiempo de trabajo o por rendimiento, así como por unidad de obra o comisión, consolidando la posibilidad de ingresos variables asociados a la productividad.
Uno de los cambios más significativos fue la aclaración de que las propinas no se consideraron en ningún caso remuneración, despejando cualquier duda sobre su naturaleza salarial y su incidencia en aportes y contribuciones.
Asimismo, se habilitó la incorporación de componentes retributivos dinámicos, ya sea mediante negociación colectiva o por decisión unilateral del empleador. Estos adicionales, vinculados al mérito personal o a cuestiones organizacionales, pudieron ser transitorios o variables y no generaron derechos adquiridos por costumbre, lo que introdujo mayor flexibilidad pero también menor estabilidad en el ingreso mensual.
Beneficios sociales y jornada laboral
La ley definió una serie de beneficios sociales no remunerativos, orientados a mejorar la calidad de vida del trabajador. Entre ellos se incluyeron pagos de alimentos en establecimientos gastronómicos cercanos al lugar de trabajo, reintegros de gastos médicos y farmacéuticos, provisión de ropa y equipamiento laboral, gastos de guardería para hijos de hasta seis años, útiles escolares y cursos de capacitación.
En materia de jornada laboral, la reforma facultó a las partes a acordar regímenes de compensación de horas extraordinarias, como bancos de horas o días compensatorios, siempre que quedaran establecidos por escrito y se respetaran los descansos mínimos legales: 12 horas entre jornadas y 35 horas semanales. De este modo, las horas extra no siempre se tradujeron en un pago adicional.
Forma de pago y recibos digitales
El proyecto habilitó el pago del salario en moneda nacional o extranjera, e incluso en especie, habitación o alimentos. Si bien mantuvo la obligatoriedad de la acreditación en cuenta bancaria, incorporó la posibilidad de utilizar Proveedores de Servicios de Pago habilitados por el BCRA, como billeteras virtuales.
Las retenciones no pudieron superar el 20% del total de la remuneración en dinero y los recibos de sueldo digitales pasaron a ser plenamente válidos, con la obligación de detallar no solo el salario percibido, sino también las contribuciones patronales, para transparentar el costo total de la relación laboral, publicó IProfesional.
Los cambios introducidos por la reforma laboral 2026 respecto de la estabilidad del salario y la posibilidad de tomar vacaciones fuera del verano implicaron un impacto directo en la planificación económica y familiar de los trabajadores, al modificar reglas históricas del empleo en la Argentina.