Durante toda la jornada se trabajó intensamente sobre los principales desafíos que atraviesa la Argentina: educación, salud, seguridad, empleo y desarrollo.
Este fin de semana, la ciudad de Paraná fue sede del Seminario Federal de Delegados Nacionales del Comité Nacional de la Juventud Radical, un encuentro político de enorme relevancia que reunió a militantes de distintas provincias del país, para debatir, formarse y construir una agenda común de futuro.
Durante toda la jornada se trabajó intensamente sobre los principales desafíos que atraviesa la Argentina: educación, salud, seguridad, empleo y desarrollo.
El seminario contó con la participación de referentes del radicalismo: Nahuel Breglia, dirigente de la Ciudad de Buenos Aires; Piera Fernández, ex presidenta de la FUA y referente de la educación pública; Antonella Bormape, secretaria general de la Franja Morada Nacional; Lucía Varisco, ex diputada provincial y ex candidata a intendenta de Paraná, Serena Ojalvo, presidenta de la Juventud Radical Paraná; y Bruno Hernández, delegado nacional por Entre Ríos, junto a militantes de todo el país.
El radicalismo cuenta con jóvenes concejales, diputados provinciales e intendentes, que hoy gobiernan, legislan y gestionan en distintos puntos del país. Dirigentes que aportan mirada territorial, responsabilidad institucional y resultados, demostrando que la renovación viene con experiencia y gestión.
Las nuevas generaciones son las que van a poner al radicalismo de pie. De nosotros depende enfrentar los próximos desafíos y construir una alternativa real de gobierno. Vamos a ser alternativa en cada ciudad del país en 2027, trabajando para consolidar liderazgos, equipos y una propuesta sólida, con vocación nacional.
El radicalismo atraviesa un proceso de renovación profunda en todos sus estamentos, con dirigentes que muestran que hay otra forma de gestionar y de gobernar: con diálogo, sin enfrentamientos estériles, con proyectos concretos y con trabajo mancomunado entre el sector público y la iniciativa privada. Defendiendo la educación pública y la universidad como bandera, fortaleciendo el sistema de salud y construyendo políticas públicas con una mirada federal.
En tiempos tan difíciles como los que atraviesa la Argentina, desde la Juventud Radical reivindicamos la política como herramienta de transformación. En una época donde algunos se esfuerzan por denostarla, ridiculizarla o vaciarla de sentido, nosotros estamos acá, convencidos de que la política no es el problema, sino el único instrumento capaz de transformar la realidad. Una realidad que duele, pero que también nos interpela y nos exige dar lo mejor de nosotros.
La Argentina necesita más política, no menos, y necesita un radicalismo con vocación de poder.
Uno de los ejes centrales del debate fue la situación de los sectores juveniles. Hoy se requiere responsabilidad política, porque lo que muchas veces ilusiona en redes sociales se contrapone con una realidad que muestra enormes dificultades para conseguir trabajo, progresar y proyectar un futuro, lo que termina generando frustración y desencanto.
El radicalismo advirtió, hace más de 40 años, la necesidad de reformar una legislación laboral que, con el paso del tiempo, terminó consolidando sindicatos y dirigentes gremiales ricos, con trabajadores pobres. Nuestra propuesta tuvo como objetivo corregir esas distorsiones, limitar los privilegios y equilibrar la balanza en favor del trabajador, no profundizar desigualdades. Esa injusticia no puede enfrentarse hoy con cambios que precaricen aún más el empleo, como propone el gobierno nacional.
Este panorama generaría además una mayor caída del consumo, producto de salarios bajos y desocupación, con pequeñas y medianas empresas cerrando sus puertas. Frente a esto, los radicales planteamos una posición clara: defender el poder adquisitivo del salario para proteger el consumo, la actividad económica y el entramado productivo nacional.