REDACCIÓN ELONCE
Un sol para los chicos nació en 2019 en el barrio Las Rosas y hoy asiste a más de 70 familias. La creciente demanda refleja el impacto de la crisis social y económica.
El merendero Un sol para los chicos funciona desde el año 2019 en el corazón del barrio Las Rosas y se convirtió en un punto de contención clave para decenas de familias. Lo que comenzó como una iniciativa comunitaria para asistir a un pequeño grupo de vecinos hoy refleja, con números concretos, el impacto del aumento de la necesidad social en los barrios.
Marcela Lencina, referente del espacio, explicó cómo cambió la realidad desde los primeros años de funcionamiento. “En El 2019 no era tanta la necesidad como hay hoy en día. Se ha incrementado al doble la gente que ha venido a retirar la merienda. Básicamente empezamos con 30 familias y hoy tenemos más de 70. Cuando se da la oportunidad y conseguimos alimentos para cocinar, también lo hacemos”, mencionó Marcela Lencina a GPS, que se emite de 17:30 a 19:00 horas de lunes a viernes por Elonce.
Actualmente, el merendero abre sus puertas dos veces por semana y asiste no solo a vecinos del barrio Las Rosas, sino también a personas que llegan desde otras zonas de la ciudad en busca de una ayuda básica para sostener la alimentación diaria.
La merienda asegurada y el esfuerzo por sostener la ayuda
El funcionamiento de Un sol para los chicos depende en gran medida del acompañamiento institucional y de las donaciones solidarias. “Llegan personas de distintos barrios. Estamos los martes y jueves. La merienda está asegurada porque está el Banco de Alimentos y la Municipalidad pendiente de nosotros ayudando con todo lo que sea posible con respecto a la merienda. Si nos llegan a donar, podemos hacer una olla popular, pero es complicado mantenerlo”, ahondó Lencina.
La modalidad de entrega también fue adaptándose a las circunstancias. “Detrás de casa tengo un pequeño saloncito donde dábamos la merienda y la comida. Ahora vienen ellos, se llevan la merienda y la comparten en su casa”, explicó la referente, dando cuenta de los cambios que atravesó el espacio para seguir funcionando.
El merendero se sostiene gracias al compromiso de apenas tres voluntarios, quienes se encargan de recibir donaciones, organizar la entrega y cocinar cuando es posible. La falta de recursos humanos y materiales se convirtió en uno de los principales desafíos.
Campaña solidaria por útiles escolares para 2026
En paralelo a la asistencia alimentaria, Un sol para los chicos lanzó una campaña solidaria de cara al inicio del ciclo lectivo 2026. El objetivo es reunir útiles escolares para niñas y niños cuyas familias no pueden afrontar esos gastos. “Estaría bueno ayudar a los chicos porque hay mucha necesidad y sé que hay chicos que no tienen para comprarse útiles, ya sean usados en buen estado. También lo podemos ir a buscar”.
La iniciativa apunta tanto a donaciones de artículos nuevos como usados en buen estado, entendiendo que cualquier aporte puede marcar la diferencia en el inicio de clases. Además, desde el merendero continúan solicitando alimentos para sostener la ayuda diaria.
“El mensaje que le doy a la comunidad es que los productos que ya no utilicen en la casa o si tienen alguna cosa de más, sea fideo o lo que sea, lo buscamos y entre todos los compañeros ponemos para comprar la carne y la verdura”, declaró. Actualmente, lo más urgente son los alimentos secos, la carne y la verdura.
Quienes deseen colaborar con Un sol para los chicos pueden acercarse a calle Poeta José Moura 497 o comunicarse al teléfono 155353585. “Es muy difícil porque tenés que buscar apoyo, donaciones. Antes la gente donaba mucho más y ahora está todo más complicado”, concluyó Lencina.