REDACCIÓN ELONCE
El doblete sísmico que sacudió a Venezuela el pasado 24 de junio dejó un saldo de 4.561 personas fallecidas, 16.740 heridas, 17.907 sin vivienda y 190 edificaciones colapsadas, según el balance oficial difundido este lunes por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.
El funcionario informó además que, desde el inicio de la emergencia, los equipos de rescate lograron salvar a 6.462 personas que permanecían atrapadas entre los escombros. Asimismo, indicó que el Estado brindó asistencia a 128.324 familias afectadas por el desastre.
En cuanto a la respuesta humanitaria, detalló que permanecen habilitados 107 campamentos transitorios, donde actualmente se alojan 20.231 personas que perdieron sus viviendas a raíz de los terremotos.
Los sismos más fuertes en más de un siglo
La tragedia comenzó durante la tarde del 24 de junio, cuando dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron el territorio venezolano con apenas 39 segundos de diferencia.
Especialistas calificaron el fenómeno como un "doblete sísmico", un evento geológico poco frecuente que ocurre cuando dos terremotos de gran magnitud se producen casi de manera simultánea en una misma región.
Los movimientos telúricos fueron considerados los más intensos registrados en Venezuela en los últimos 126 años. Además de provocar miles de víctimas, ocasionaron el derrumbe de edificios y graves daños en viviendas, hospitales, rutas y otras infraestructuras esenciales.
Continúa la ayuda internacional
Frente a la magnitud de la catástrofe, numerosos países enviaron equipos especializados, maquinaria y asistencia humanitaria para colaborar con las tareas de búsqueda, rescate y atención de los damnificados.
Entre las naciones que participaron del operativo se encuentran Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, España, Suiza y Rusia, cuyos contingentes continúan colaborando en distintas zonas afectadas.
Mientras avanzan las tareas de reconstrucción, las autoridades mantienen el operativo de emergencia y el monitoreo de posibles réplicas, al tiempo que miles de familias permanecen en refugios temporales a la espera de una solución habitacional definitiva.