Unilever cerró una histórica planta y desvinculó a 60 trabajadores este lunes en Guaymallén, Mendoza, una decisión que puso fin a más de seis décadas de producción de vegetales deshidratados y afectó a una actividad estrechamente vinculada con el desarrollo hortícola de la provincia. La multinacional confirmó que Knorr continuará operando en Argentina.
La decisión tomó por sorpresa a los empleados. Según confirmó Oscar Aciar, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA) Mendoza, unos 60 trabajadores fueron desvinculados y comenzaron a ser notificados durante la madrugada.
“A las 5 de la mañana empezaron a llamar a la gente para que no se presentara a trabajar”, relató el dirigente gremial. Posteriormente, la empresa reunió al personal junto con representantes de Recursos Humanos para comunicar formalmente el cierre y presentar las condiciones de las desvinculaciones, publicó LosAndes.
Qué dijo Unilever sobre el cierre
Unilever explicó mediante un comunicado que discontinuó exclusivamente el proceso de deshidratación de vegetales que se realizaba en la planta mendocina. La operación había abastecido durante décadas de ingredientes utilizados en distintos productos de Knorr.
La compañía atribuyó la decisión a “la evolución del negocio de alimentos y de la transformación permanente del modelo operativo para seguir fortaleciendo la competitividad y adaptarse a los cambios que atraviesan los hábitos de consumo y la industria de alimentos a nivel global”.
En relación con los trabajadores afectados, sostuvo: “Es una prioridad acompañar con responsabilidad y respeto a las personas alcanzadas por esta decisión. La compañía cumplirá con todas las obligaciones previstas en el marco legal vigente”.
Qué pasará con los 60 trabajadores
Desde el sindicato explicaron que la multinacional resolvió reconocer el 100% de las indemnizaciones correspondientes y ofrecer sumas adicionales de acuerdo con la antigüedad de cada trabajador.
“Se comprometieron a negociar y pagar todo lo que corresponde”, afirmó Aciar. Asimismo, señaló que algunos empleados próximos a alcanzar la edad jubilatoria tendrían condiciones particulares que podrían resultar más favorables.
Por el momento, tampoco se informó cuál será el futuro de las instalaciones. Tanto el terreno como la fábrica pertenecen a Unilever, pero no trascendieron proyectos concretos para ese espacio. Fuentes consultadas señalaron que la compañía ya tendría proveedores para sustituir la producción que se realizaba allí y existe la posibilidad de que parte de los vegetales deshidratados sean importados, aunque ese punto no fue confirmado oficialmente.
Knorr seguirá en Argentina
Ante las repercusiones generadas por la noticia, Unilever aclaró que la medida no significa que abandone sus operaciones en el país ni que implique el retiro de Knorr del mercado argentino.
“La decisión no afecta la continuidad de las operaciones de Unilever en Argentina ni de la marca Knorr, que seguirá desarrollando y comercializando sus productos en el país”, sostuvo la empresa.
La multinacional agregó que mantiene su compromiso con Argentina, donde opera desde hace un siglo. “Unilever mantiene su compromiso con Argentina, donde opera desde hace 100 años, y continuará evolucionando para construir un negocio cada vez más ágil, competitivo y preparado para crecer de manera sostenible”, concluyó.
Más de 60 años ligados a la horticultura
El cierre también significó el final de una actividad que tuvo un papel destacado en el desarrollo de la horticultura mendocina. La planta procesaba vegetales producidos localmente que posteriormente se utilizaban en sopas, caldos y purés, conformando una cadena que vinculó durante décadas a productores, investigadores e industria.
Desde comienzos de la década de 1990, Unilever mantuvo junto con el INTA uno de los convenios de cooperación público-privada más prolongados del organismo. El trabajo estuvo orientado al mejoramiento genético de hortalizas destinadas específicamente a la deshidratación.
La articulación permitió desarrollar variedades de zapallo, cebolla y zanahoria adaptadas a las necesidades industriales, incrementar rendimientos y mejorar la producción de semillas. El proyecto también alcanzó a productores de Mendoza, San Juan y Córdoba.
Las variedades que surgieron de la investigación
Uno de los primeros resultados fue el zapallo Zapuco INTA, presentado en 1998 y desarrollado por investigadores de la Estación Experimental La Consulta. Se caracterizó por su elevado contenido de sólidos y condiciones apropiadas para la elaboración de sopas, caldos y purés.
Posteriormente llegaron la cebolla REFINTA 20, en 2000; el zapallo Aconcagua INTA, en 2005; la cebolla Alfredo INTA, en 2009; y la zanahoria Nara INTA, en 2014. Las variedades fueron desarrolladas para mejorar el rendimiento y la eficiencia del proceso industrial.
El cierre de la planta puso fin así a más de seis décadas de producción de vegetales deshidratados y a una etapa de estrecha vinculación entre la industria alimenticia, el sector científico y los horticultores. Mientras tanto, permanece sin definición pública el futuro de las instalaciones y tampoco fue confirmado oficialmente de dónde provendrán los insumos que reemplazarán a los elaborados hasta ahora en Mendoza.