Un hombre ingresó de manera abrupta a un aula de una escuela en Santiago del Estero y comenzó a gritar e increpar a los alumnos de tercer grado para reclamar por el bullying que sufría su hijo.
El hecho derivó en una denuncia por violencia institucional ante la policía.
Según fuentes oficiales, el incidente ocurrió alrededor de las 7.50, en la Escuela N° 1.218 "Padre Víctor Conde López" del barrio Alomo de la ciudad de Quimilí. Leonardo Ontivero, padre de un alumno de 7 años, irrumpió en la Sección "B" de 3° año, y comenzó a reprochar a los niños por supuestas acciones de acoso hacia su hijo.
La directora del establecimiento, Claudia Fabiana Pereyra, relató que al intervenir para controlar la situación, Ontivero manifestó que su intención era "advertir" a los compañeros de su hijo, alegando que el menor sufría bullying constante y que se encontraba cansado de la situación.
"Fue un momento de mucha tensión. Los alumnos estaban asustados y los docentes intentamos calmar al padre", señaló Pereyra a los uniformados que se hicieron presentes en la institución educativa. La directora agregó que el hombre se mostró alterado, lo que motivó la intervención policial.
El episodio fue denunciado ante la Comisaría Comunitaria N°29, y la fiscal de turno, Dra. Cecilia Larred, tomó medidas inmediatas para esclarecer los hechos. Entre las acciones dispuestas se incluye la investigación del incidente, la recopilación de testimonios de docentes y alumnos, y la evaluación de posibles responsabilidades legales del adulto involucrado.
Fuentes judiciales informaron que, tras la denuncia presentada por la directora de la institución, Claudia Fabiana Pereyra, la fiscal de turno, Dra. Cecilia Larred, comenzó a investigar los hechos y evaluará las acciones legales correspondientes contra Leonardo Ontivero, el padre que protagonizó la situación.
El accionar del hombre podría encuadrarse dentro de figuras legales relacionadas con violencia institucional, amenazas o perturbación del orden público, ya que en términos concretos, ingresar de manera abrupta a un establecimiento educativo y proferir gritos y advertencias hacia menores de edad puede ser considerado un acto de intimidación, indica El Liberal.