Estados Unidos activó un bloqueo contra puertos iraníes y elevó la tensión con Irán, que respondió con amenazas de ataque en la región, mientras Pakistán impulsa nuevas aciones para evitar una escalada mayor. El conflicto, que ya lleva siete semanas, mantiene en vilo a la economía global y a la estabilidad regional.
Aunque el alto el fuego anunciado la semana pasada parecía sostenerse, la disputa por el estrecho de Ormuz volvió a encender alertas. En paralelo, continúan los contactos diplomáticos para retomar negociaciones formales, luego de que no se alcanzara un acuerdo durante el último fin de semana.
Pakistán propuso albergar una nueva ronda de conversaciones en los próximos días, en un intento por encauzar un proceso que, según funcionarios de ese país, forma parte de una estrategia diplomática sostenida y no de un hecho aislado.
Desde Estados Unidos, fuentes oficiales confirmaron que los contactos siguen activos. Aunque todavía no hay definiciones sobre sede, fecha ni participantes, estiman que el encuentro podría concretarse el jueves.
La guerra, iniciada el 28 de febrero tras ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, ya dejó miles de víctimas: al menos 3.000 muertos en Irán, más de 2.000 en Líbano, 23 en Israel, más de 12 en países del Golfo y 13 militares estadounidenses fallecidos.
El impacto del bloqueo y el rol del estrecho de Ormuz
El bloqueo anunciado por Washington se aplica a embarcaciones que entren o salgan de puertos iraníes y podría limitar incluso el tránsito de buques considerados aliados por Teherán. En la práctica, la medida ya genera efectos: al menos dos petroleros cambiaron de rumbo tras su implementación, según datos de seguimiento marítimo.
La incertidumbre crece en torno al alcance real del bloqueo y al nivel de cumplimiento por parte de los barcos comerciales, que en su mayoría ya evitaban la zona por temor a represalias.
El estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético global, se encuentra en el centro de la disputa. Por allí circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial en tiempos normales, por lo que cualquier interrupción impacta directamente en los precios del crudo y en bienes básicos a nivel global.
El objetivo de la medida es aumentar la presión sobre Irán, que continúa exportando petróleo (principalmente hacia Asia) mediante mecanismos que eluden sanciones internacionales.
El presidente Donald Trump calificó el control iraní del paso marítimo como una forma de “chantaje y extorsión” y aseguró que la Marina iraní fue “completamente aniquilada”, aunque advirtió que aún dispone de “lanchas de ataque rápido”.
“Si cualquiera de estos barcos se acerca a nuestra BLOQUEO, será ELIMINADO de inmediato”, afirmó.
Desde Irán, la respuesta fue inmediata. “Si ustedes luchan, nosotros lucharemos”, declaró el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, en un mensaje dirigido a Trump.
Nuevas negociaciones en paralelo: Israel y Líbano
En paralelo a la tensión entre Estados Unidos e Irán, está previsto que comiencen en Washington conversaciones directas entre Israel y Líbano, un hecho inédito en décadas.
Pese al alto el fuego en Irán, Israel mantiene su ofensiva en territorio libanés, aunque suspendió ataques en Beirut tras un bombardeo que provocó una fuerte reacción internacional.
El conflicto en Líbano se intensificó luego de que Hezbollah lanzara cohetes hacia Israel, lo que derivó en una escalada militar que dejó más de 2.000 muertos y más de un millón de desplazados.
Las acciones serán preliminares y buscarán establecer condiciones para futuros acuerdos. Mientras Líbano presiona por un alto el fuego, Israel plantea como eje el desarme de Hezbollah y la posibilidad de un acuerdo de paz, sin comprometerse aún a cesar las hostilidades.
Sin embargo, el grupo armado ya adelantó que no respetará ningún entendimiento que surja de esas conversaciones, lo que agrega un nuevo foco de incertidumbre a un escenario ya marcado por la fragilidad.