REDACCIÓN ELONCE
La celebración de San Cayetano volvió a convocar este viernes a una multitud de fieles que se acercó a la parroquia para agradecer y renovar sus pedidos por el pan, el trabajo, la salud y la paz. Antes de la peregrinación y la misa central, previstas desde las 15:30, Elonce recogió testimonios de personas que llegaron caminando, con espigas en sus manos y distintas historias de fe. Elonce transmite en vivo, como lo realiza tradicionalmente durante esta celebración.
Entre quienes aguardaban el comienzo de las actividades centrales se encontraba una mujer que contó que su devoción se extendía desde hacía más de cuatro décadas. “Hace más de 40 años que lo sigo a San Cayetano. Vengo caminando desde Santa Teresita hasta acá”, relató a Elonce.
Al explicar qué representaba para ella volver a estar presente cada 7 de agosto, resumió su vínculo con el santo en pocas palabras: “Pido y agradezco. La verdad que sí”. Además, contó que la tradicional espiga que llevaba consigo se renovaba en cada celebración: “Cada año, obvio”.
Largas caminatas para llegar hasta San Cayetano
La caminata hasta la parroquia se repitió entre varios de los testimonios recogidos por Elonce. Otra mujer relató que había realizado un extenso recorrido antes de sumarse a la celebración y que prácticamente todo el trayecto lo había hecho a pie.
“Yo vengo de Ramírez, pasando Provincias Unidas. Fui al Hospital La Baxada y después vine caminando para acá”, contó. Su llegada se sumó a la de decenas de fieles que, desde diferentes sectores, fueron confluyendo en las inmediaciones del templo.
Para otra mujer, en cambio, la experiencia tenía un significado especial porque era la primera vez que participaba. Sorprendida por la cantidad de personas y las manifestaciones de devoción, expresó: “Es un montón. Se ve que la fe mueve montañas”. También destacó la importancia del compromiso personal al momento de pedir: “Se cumplen las cosas. Uno también tiene que tener ese compromiso”.
Agradecimientos por el trabajo de hijos y nietos
El trabajo, uno de los pilares históricos de la devoción a San Cayetano, apareció reiteradamente en las palabras de los fieles. Dos mujeres que llegaron juntas explicaron que sus agradecimientos estaban especialmente dirigidos a sus familias.
“Agradecemos por el trabajo, por el trabajo de los hijos, de los nietos”, señalaron al dialogar con Elonce. Contaron que intentaban participar todos los años, aunque algunas dificultades físicas condicionaban el tiempo que podían permanecer en el lugar.
Una de ellas explicó: “Todos los años acompañamos, sino que a veces venimos un rato porque no podemos estar. Soy operada de cadera y no puedo estar mucho”.
A pesar de esa situación, volvió a acercarse para cumplir con la tradición. Consultada sobre qué quería decirle al santo en esta jornada, expresó: “Gracias por todo lo que nos está dando y que nos siga apoyando así”. A su lado, otra fiel agregó un pedido fundamental: “Gracias por la salud”.
“Hoy le pedimos por la Argentina, por Paraná”
Entre las historias que conoció Elonce también estuvo la de una mujer correntina que llevaba tres décadas viviendo en Paraná. Su testimonio estuvo atravesado por el agradecimiento: recientemente se había jubilado y su hija había conseguido finalizar sus estudios universitarios.
“Hoy le pedimos por la Argentina, por Paraná. Soy correntina, pero hace 30 años que estoy acá y tengo una hija que se recibió en la universidad pública de arquitecta, así que estoy muy agradecida. También me jubilé hace dos meses acá en Paraná, así que agradezco todo eso”, manifestó.
La mujer recordó que la devoción a San Cayetano la había acompañado durante su etapa laboral y que decidió mantenerla después de jubilarse. “Siempre venía cuando trabajaba y ahora que me jubilé igual le vengo a agradecer”, afirmó.
Su intención estuvo puesta especialmente en el futuro de los jóvenes y en las oportunidades laborales para las nuevas generaciones. “Pido para que mi hija, como juventud, y los que tienen que hacer la nueva camada de los técnicos”, expresó.
“Vengo a pedir por la gente que necesita”
La música, las espigas y el movimiento constante de personas marcaron el clima de la tarde mientras se acercaba el horario previsto para la peregrinación. Entre los presentes estaba Blas, otro fiel que volvió a participar de la tradicional celebración.
Consultado sobre el motivo que lo había llevado nuevamente hasta San Cayetano, respondió: “Vengo a agradecer, agradecer y a pedirle por la gente que necesita, que es mucha”.
Su testimonio reflejó otro aspecto presente durante la jornada: los pedidos que trascendieron las necesidades personales y estuvieron dirigidos hacia quienes atravesaban dificultades.
En los alrededores de la parroquia también funcionaron puestos atendidos por colaboradores, donde se ofrecieron distintas preparaciones dulces y saladas. Irma, una de las mujeres que participaba de las tareas, destacó la posibilidad de volver a colaborar con la celebración. “Damos gracias a Dios por un año más que venimos a acompañar”, sostuvo.
Una devoción que lleva medio siglo
La permanencia de la tradición quedó reflejada especialmente en el relato de un vecino de barrio Tiro Federal, quien contó que su vínculo con San Cayetano se remontaba a aproximadamente medio siglo.
“San Cayetano es el santo que nos ha dado todo”, afirmó al ser consultado sobre lo que representaba la fecha en su vida.
Cuando tuvo que enumerar aquello que encontraba en su fe hacia el patrono del pan y del trabajo, respondió: “Salud, paz, trabajo, amor, solidaridad, todo”.
Luego dimensionó la cantidad de años que llevaba participando de la celebración: “Siempre vengo desde hace 50 años, más o menos”. Como ocurrió con otros fieles, su historia mostró cómo la festividad se convirtió en una tradición sostenida durante décadas.
Salud, paz y trabajo, los pedidos que más se repitieron
Otro punto de intenso movimiento durante la tarde fue el espacio destinado a recibir las intenciones. Allí, colaboradores tomaron nota de pedidos, agradecimientos y recuerdos de seres queridos fallecidos.
Una de las encargadas explicó que eran numerosas las intenciones recibidas. “Son muchas, muchas. Y con mucha fe las pide siempre la gente, los hermanos”, contó.
Al ser consultada por Elonce sobre cuáles eran las peticiones que más se repetían entre quienes se acercaban, enumeró: “En general, paz, salud, trabajo, mucho para las almas de los difuntos”.
Sin embargo, aclaró que no todo eran pedidos. Numerosos fieles también se acercaban para agradecer aquello que consideraban favores recibidos. “Se agradece mucho por favores recibidos que atribuyen al santo”, indicó.
Además, destacó que ninguna persona quedaba afuera de la posibilidad de dejar su intención por no poder realizar una colaboración económica. “El que no tiene, igual lo anotamos. Yo le digo a la señora: ‘Usted anota lo que quiera’”, remarcó.
Peregrinación y misa central por San Cayetano
Con esas historias de fondo, la celebración avanzó hacia sus momentos centrales. La peregrinación estaba prevista desde las 15:30, con partida desde la parroquia San Cayetano.
El recorrido contempla las calles Los Constituyentes, Don Bosco, Suipacha y Gómez del Río, para posteriormente regresar al templo y continuar con la celebración religiosa.
“La fe mueve montañas”, sintetizó una de las mujeres frente a la multitud que se congregaba para acompañar a San Cayetano, patrono del pan y del trabajo.
Monseñor Raúl Martín: “Saber esperar y saber luchar”
La celebración de San Cayetano tuvo uno de sus momentos centrales pasadas las 15:30, cuando la imagen del patrono del pan y del trabajo salió de la parroquia para comenzar la tradicional procesión por las calles de barrio San Roque. Entre quienes acompañaron la ceremonia estuvo el arzobispo de Paraná, monseñor Raúl Martín, quien destacó ante Elonce la manera en que la festividad volvía a expresar las necesidades y esperanzas de los fieles.
“Siempre son momentos especiales donde nuestro pueblo expresa con mucha fe las necesidades, los deseos, las búsquedas que se renuevan cada día y cada año también”, manifestó el arzobispo. En ese sentido, señaló que la celebración también proponía mirar el ejemplo del santo: “En la fiesta de San Cayetano se nos invita también a imitarlo a él y esperar en el Señor como él lo hizo”.
Martín se refirió especialmente a las numerosas historias de personas que llegaron al templo para pedir por trabajo y de otras que se acercaron para agradecer. “Tengo 68 años y, desde que me acuerdo, la gente necesita, la gente espera, la gente busca trabajo, la gente busca estar mejor, porque es parte de lo que en el corazón llevamos”, expresó.
El mensaje para quienes buscan trabajo
Consultado específicamente sobre qué mensaje podía transmitir a quienes atravesaban la falta de empleo, el arzobispo hizo hincapié en mantener la esperanza, pero también en asumir una actitud activa frente a las dificultades.
“Saber esperar, saber buscar, saber que cada uno de nosotros, más allá de que falta el trabajo, hay mucho que tenemos para hacer”, sostuvo Martín.
En ese marco, recordó la propia historia de San Cayetano y vinculó su ejemplo con las dificultades actuales. “San Cayetano en su tiempo tenía ciertamente muchos problemas y había muchas necesidades. Sin embargo, él no se quedó con los brazos cruzados”, remarcó.
El arzobispo también puso el foco en el lema elegido para la celebración de este año, “San Cayetano nos ayuda a ser más humanos”. “Ser más humano significa que algo tenemos nosotros para dar, más allá de lo que esperamos de Dios”, reflexionó.
Finalmente, dejó un mensaje dirigido especialmente a quienes llegaron hasta la parroquia con pedidos vinculados al empleo: “Saber esperar y saber luchar también con él”.
“Que no nos falte el pan de cada día”
Mientras la imagen de San Cayetano avanzaba por las calles del barrio, Elonce recogió nuevos testimonios entre las familias que acompañaron la procesión. Aidé contó que participa cada 7 de agosto y que esta vez llegó principalmente para agradecer porque en su hogar había trabajo y salud.
“Estamos agradeciendo. Venimos todos los 7 de agosto. Gracias a Dios, la familia tiene trabajo. Soy jubilada, pero siempre agradecemos tener el trabajo y tener salud, que es lo más importante”, expresó la mujer, vecina de la zona de Don Bosco y Blas Parera.
A su lado caminaba Liliana, quien también puso el acento en el agradecimiento, pero extendió su pedido hacia toda la comunidad. “Estoy pidiendo y agradeciendo a Dios y a San Cayetano que nos dé trabajo, salud, que estemos todos en paz y que haya armonía entre toda la gente”, manifestó.
La mujer destacó especialmente el significado que tenía para ella el patrono del pan y del trabajo. “San Cayetano es un buen santo que ayuda, que da trabajo, que no nos falte el pan de cada día”, señaló. Sobre su situación familiar, agregó: “Gracias a Dios, todos trabajamos y estamos con salud. Estoy muy contenta y muy emocionada”.
Rosa y Marta, una procesión tomadas del brazo
Entre las numerosas historias que acompañaron el recorrido estuvo la de Rosa, quien participó de la procesión junto a su madre Marta, de 80 años. La mujer explicó que había llegado caminando desde la zona de avenida de las Américas y que poder compartir nuevamente la celebración con su mamá le generaba una emoción especial.
“Vengo con mucha emoción, dando gracias por el trabajo y el pan de cada día, y pidiendo por los que no tienen trabajo. Es un honor venir todos los 7 de agosto y hacerlo con mi mamá, que tiene 80 años, es otra emoción más”, expresó Rosa a Elonce.
Además, contó que tanto ella como sus hijos y nietos tenían empleo, pero aclaró que sus oraciones estaban dirigidas especialmente hacia quienes atravesaban una realidad diferente. “Gracias a Dios, yo tengo trabajo, mis hijos también tienen trabajo y mis nietos también. Pido por los que no tienen trabajo”, sostuvo.
Rosa aseguró que esa preocupación formaba parte también de su actividad religiosa cotidiana. “Soy misionera del Divino Amor, así que ando durante la semana con la Virgen, casa por casa, rezando por la gente que está enferma y por los que no tienen trabajo”, relató.
“Yo no vivo acá. Ella vive atrás de la Escuela Hogar y yo vivo por avenida de las Américas. De allá me vine caminando solita y después la encontré a ella y le dije: ‘Bueno, vamos conmigo’”, recordó.
Marta, por su parte, mostró entusiasmo mientras continuaba caminando junto a su hija. “Caminamos, hablamos, hacemos todo y tenemos 80 años. Y bueno, lo que nos queda de vida”, expresó. Antes de continuar la procesión, dejó un deseo que volvió a repetirse durante toda la jornada: “Que todos tengan trabajo”.
Una promesa que Miguel mantiene desde hace 28 años
Más adelante, mientras la procesión avanzaba por calle Don Bosco frente a la Escuela Hogar, Miguel, vecino de barrio Sachetti, contó a Elonce que acompañaba todos los años a San Cayetano. Esta vez caminaba solo porque su esposa no había podido concurrir, aunque habitualmente realizaban juntos el recorrido.
“Todos los años lo vivo igual, con la esperanza de seguir saliendo adelante por el trabajo. Pido por mis hijos, por gente conocida, por la familia, pero venimos siempre”, contó.
Para Miguel, la celebración tenía además el significado de una promesa sostenida durante casi tres décadas. Según relató, atravesó un momento en el que necesitaba conseguir empleo y vinculó aquella respuesta con su devoción al santo.
“Es una emoción grande, más para mí, que me respondió con el trabajo hace más de 28 años. Así que la cumplimos todos los años, tenemos que venir”, expresó.
Si bien agradeció porque buena parte de su familia tenía empleo, contó que dos de sus hijas se encontraban sin trabajo. “Gracias a Dios estamos bien. Tengo dos hijas sin trabajo, pero venimos a pedir por ellas también”, señaló.
Miguel sintetizó el sentido de su presencia en dos acciones que atravesaron buena parte de los testimonios recogidos durante la jornada: “Es agradecer y pedir por el que no tiene”.
“Hay que ser agradecido con lo que se tiene”
Isabel, vecina de barrio Anacleto Medina, también acompañó el recorrido y contó que cada 7 de agosto renovaba su participación. “Como todos los años, muy emocionada y agradeciendo por el trabajo de cada día”, manifestó.
La mujer señaló que en su familia tenían empleo y que, por ese motivo, su intención estaba dirigida especialmente hacia quienes atravesaban dificultades. “Gracias a Dios tenemos trabajo. Hoy se agradece y se pide por los que no tienen también”, indicó.
Consultada sobre cómo observaba la situación cotidiana, Isabel reconoció las dificultades y destacó la necesidad de continuar adelante. “Está muy difícil, muy difícil. Cada día cuesta más, pero hay que poner toda la fuerza y seguir adelante”, expresó.