La crisis en el frigorífico Don Juan mantiene en riesgo a más de 50 puestos de trabajo en la ciudad de Santa Fe. Los empleados reclamaron el pago de dos quincenas, parte del aguinaldo y otros conceptos adeudados, mientras la actividad de la planta quedó seriamente reducida.
El establecimiento, ubicado en Espora al 4400 del barrio San Martín, cerró la atención al público y comunicó a sus trabajadores que no contaba con los fondos necesarios para cancelar los haberes pendientes, publicó Aire de Santa Fe.
La semana anterior, ocho operarios fueron desvinculados sin preaviso. El Sindicato de la Carne solicitó la intervención del Ministerio de Trabajo provincial para constatar la situación y abrir una instancia que permita proteger los empleos y garantizar el pago de las deudas.
Dos quincenas sin cobrar
Daniel Roa, delegado del Sindicato de la Carne, describió el escenario como “muy crítico” debido a los inconvenientes productivos, financieros y bancarios que atravesó la empresa.
“Ya es la segunda quincena que cierra y los trabajadores no la están cobrando”, explicó el dirigente. También señaló que existían montos pendientes correspondientes al medio aguinaldo y otros conceptos laborales.
Frente a las puertas del establecimiento, un empleado con 38 años de antigüedad contó que nunca había atravesado una situación semejante dentro de la firma. “Hoy se cumple un mes que nos deben; jamás ocurrió esto y, lamentablemente, no sabemos qué hacer”, expresó.
El trabajador también manifestó el temor de que la empresa cierre sus instalaciones de manera repentina. Según indicó, la principal preocupación era llegar a la planta y encontrar “los portones con candado”.
Ocho despidos y retiros voluntarios
El conflicto se profundizó después de la desvinculación de ocho empleados. De acuerdo con la información difundida por la representación gremial, la empresa también habría propuesto retiros voluntarios sin compensación económica.
Los delegados mantuvieron una reunión de aproximadamente dos horas con los responsables del frigorífico. Luego solicitaron una audiencia ante el Ministerio de Trabajo para establecer la cantidad exacta de personas afectadas y analizar posibles soluciones.
Hasta el momento, la firma no presentó formalmente la quiebra ni confirmó el cierre definitivo. Sin embargo, la continuidad de la planta quedó condicionada por la falta de liquidez y la fuerte reducción de la producción.
Representantes sindicales también se reunieron con el director regional de Trabajo, Emiliano Mónaca, para evaluar una conciliación obligatoria. La medida buscaría preservar los puestos laborales y ordenar el pago de los salarios pendientes.
La planta opera con menos personal
Don Juan es una empresa familiar fundada en 1931 y administrada actualmente por su cuarta generación. En 2019 llegó a contar con unos 270 trabajadores, mientras que la plantilla actual se redujo a entre 50 y 70 personas, según las distintas estimaciones gremiales.
Tiempo atrás, el establecimiento procesaba más de mil cerdos por semana. La caída de la actividad llevó a la planta a funcionar aproximadamente a un tercio de su capacidad habitual, de acuerdo con la información difundida por LT10.
La firma se dedica exclusivamente al mercado interno y no participa del circuito exportador. Esta condición, según el sindicato, profundizó el impacto de la retracción del consumo sobre su nivel de producción.
Problemas financieros y costos elevados
Entre las dificultades informadas aparecieron cheques rechazados, inconvenientes con la calificación bancaria y falta de dinero para comprar hacienda. Sin materia prima suficiente, la empresa no pudo sostener su ciclo normal de elaboración.
A esos problemas se sumaron los costos operativos y el aumento de los servicios públicos. Una de las facturas de energía eléctrica habría alcanzado los 10 millones de pesos, según la información aportada durante el conflicto.
Desde la empresa transmitieron a los empleados que no había fondos disponibles para pagar los salarios. La conducción analizaba diferentes alternativas legales frente a la imposibilidad de elaborar un plan de cancelación de las deudas.
Entre las posibilidades mencionadas se encontraban el concurso de acreedores y la quiebra, aunque ninguna había sido formalizada. Los trabajadores permanecían a la espera de una comunicación oficial sobre el futuro de la planta.
El sindicato apuntó a la caída del consumo
Roa vinculó la crisis de Don Juan con la situación general de la industria frigorífica. “Puntualmente tiene que ver con la caída del consumo; hoy, a nivel país, hay más de una decena de plantas frigoríficas que han cerrado”, sostuvo.
El delegado también señaló que el frigorífico enfrentaba dificultades para competir con las estructuras de costos de los grandes productores y con el ingreso de carne porcina importada desde Brasil a precios más bajos.
El Sindicato de la Carne concentró sus gestiones en garantizar el cobro de los haberes y evitar nuevas desvinculaciones. Mientras continuaban las negociaciones, más de medio centenar de familias aguardaban una respuesta sobre la continuidad laboral.