El anuncio de un paro aeronáutico previsto para el próximo 21 de abril encendió la preocupación en el sector, ante la posibilidad de que se registren demoras, reprogramaciones y cancelaciones de vuelos en distintos puntos del país.
La medida fue confirmada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), en el marco de un conflicto salarial que involucra a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC).
El gremio decidió avanzar con la protesta luego de que finalizara la conciliación obligatoria sin acuerdo entre las partes, lo que profundizó la tensión en el sector.
El origen del conflicto
Desde ATE explicaron que el paro aeronáutico responde a la falta de avances en la negociación salarial y al incumplimiento de acuerdos previos.
Según indicaron, el reclamo se centra en una suma no remunerativa que debía ser incorporada a los haberes de febrero, pero que finalmente no fue liquidada en los términos acordados.
“El deterioro de las condiciones laborales y la falta de respuestas oficiales hacen cada vez más difícil sostener la operación con normalidad”, señalaron desde la coordinación nacional del gremio.
Impacto en la actividad aérea
El coordinador nacional de ATE-ANAC, Marcelo Belelli, advirtió que el paro aeronáutico podría afectar áreas clave del sistema.
Entre ellas, mencionó controles, fiscalización, seguridad operativa y servicios en plataforma, funciones esenciales para el normal funcionamiento de los vuelos, según informó la Agencia NA.
En ese sentido, explicó que la medida “podría impactar en la actividad aerocomercial”, lo que abre la posibilidad de demoras, cambios de horario y cancelaciones.
Advertencias sobre el sistema
Desde el gremio también alertaron sobre las consecuencias que podría tener el conflicto en términos estructurales para la aviación.
Belelli sostuvo que “la aviación se rige por un principio de confianza mutua internacional” y remarcó que un debilitamiento de los equipos técnicos puede afectar los estándares del sistema.