REDACCIÓN ELONCE
La avalancha e inundaciones en Nepal provocaron una de las peores tragedias naturales de los últimos años en la región del Himalaya. El desastre se produjo este miércoles en la zona fronteriza con China, donde una repentina crecida arrasó comunidades completas y dejó más de 160 muertos, mientras cientos de personas permanecían desaparecidas.
Las imágenes registradas desde tierra y mediante drones mostraron poblados cubiertos por barro, vehículos sepultados y carreteras destruidas.
La Policía nepalí había recuperado inicialmente 157 cuerpos, mientras que las autoridades chinas informaron al menos tres fallecidos en el condado de Gyirong, en el Tíbet.
Con el avance de los operativos, el balance llegó a 162 víctimas fatales en Nepal y las autoridades advirtieron que la cifra podía seguir aumentando.
La emergencia también alcanzó a cientos de visitantes. Autoridades turísticas de Nepal reportaron este jueves 579 turistas desaparecidos, de los cuales más de 400 eran extranjeros.
Entre ellos había ciudadanos estadounidenses, australianos, británicos y canadienses, además de numerosos peregrinos que recorrían la región.
Una pared de agua, barro y rocas arrasó poblaciones
Los videos que circularon tras el desastre permitieron dimensionar la violencia del fenómeno.
En cuestión de segundos, enormes corrientes de agua, barro y rocas avanzaron por los valles, destruyeron construcciones y arrastraron vehículos. Grabaciones verificadas mostraron incluso a personas que intentaban escapar mientras la corriente avanzaba sobre un paso fronterizo en Gyirong.
Uno de los sectores más golpeados fue el distrito de Nuwakot. Allí, el barro alcanzó los pisos superiores de algunas viviendas y numerosos camiones y vehículos quedaron enterrados. Fotografías tomadas desde el aire mostraron extensas superficies cubiertas por sedimentos y propiedades prácticamente sepultadas.
Suman Chalise, un profesor de 34 años que presenció la crecida en Nuwakot, describió la magnitud de lo ocurrido: “Vi cómo las aguas se llevaban por delante ocho o nueve camiones, además de casas y personas”. Y añadió: “Fue absolutamente desgarrador (...) Fui testigo de una devastación de tal magnitud que nunca había visto nada igual”.
El desborde del río Bhotekoshi y los daños
El río Bhotekoshi se desbordó alrededor de las 9 de la mañana del miércoles y la crecida destruyó aldeas, rutas, puentes y proyectos hidroeléctricos. Las autoridades dispusieron evacuaciones preventivas para quienes permanecían cerca de los ríos Trishuli, Bhotekoshi y Narayani.
Los primeros relevamientos establecieron que al menos 19 puentes fueron arrastrados y cerca de 40 kilómetros de caminos quedaron destruidos. El colapso de las vías de comunicación complicó el ingreso de los equipos de emergencia a varios sectores montañosos.
Ante la magnitud de la tragedia, Nepal solicitó colaboración internacional. “Pedimos tanto a India como a China que nos ayuden en las labores de rescate”, indicó Sasmit Pokharel, portavoz del gobierno nepalí.
Helicópteros comenzaron a trasladar sobrevivientes y a distribuir alimentos, carpas y otros elementos de emergencia en las zonas aisladas.
Una avalancha glaciar habría originado la catástrofe
Las primeras informaciones generaron dudas respecto del origen del fenómeno debido a que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) había detectado inicialmente lo que parecía ser un sismo de magnitud 4,4, a unos 66 kilómetros al norte de Katmandú.
Sin embargo, el organismo revisó posteriormente los registros y concluyó que no se había producido un terremoto. La señal sísmica correspondió al colapso de una gigantesca masa de hielo y roca de origen glaciar, cuyo movimiento generó energía equivalente a un evento sísmico de magnitud 5,2 y desencadenó un flujo de escombros con consecuencias catastróficas aguas abajo.
Los análisis preliminares mediante imágenes satelitales señalaron que una avalancha de hielo y rocas habría bloqueado temporalmente el río Lhende. La acumulación de agua formó una suerte de represa natural que posteriormente cedió y liberó de manera repentina una enorme corriente cargada de barro y escombros.
Continúa la búsqueda de cientos de desaparecidos
Mientras las imágenes de la catástrofe recorrieron el mundo, rescatistas continuaron este jueves la búsqueda de sobrevivientes entre toneladas de barro y escombros. Helicópteros sobrevolaron las áreas más afectadas y trasladaron personas hacia zonas seguras, mientras familiares se acercaron a los centros de operaciones para aportar datos sobre desaparecidos.
En el lado chino de la frontera, las autoridades también desplegaron un importante operativo en Gyirong. Los primeros informes habían contabilizado tres fallecidos y 265 desaparecidos, aunque los registros fueron actualizándose mientras avanzaban las tareas de búsqueda.
Las autoridades advirtieron además que el peligro no había terminado. La presencia de bloqueos río arriba y la inestabilidad del terreno mantenían vigente el riesgo de nuevas crecidas, mientras los equipos de emergencia intentaban llegar a comunidades que permanecían incomunicadas.