La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, destacó la política de disciplina fiscal de la Argentina y la mencionó entre las experiencias que otros países deberían observar. Sus declaraciones se produjeron durante la Conferencia Internacional de Banca 2026, organizada por el Banco Santander en las afueras de Madrid.
“Argentina lo está haciendo muy bien al sentar las bases para el crecimiento, la estabilidad macroeconómica y financiera, y el país será recompensado por eso”, afirmó. La economista habló ante periodistas argentinos después de participar del encuentro.
Durante la conferencia, Georgieva compartió un panel con Ana Botín, presidenta ejecutiva del Santander. Al analizar países que atravesaron crisis y luego fortalecieron sus cuentas públicas, mencionó a Grecia, Portugal, Irlanda, Chile y la Argentina.
El reclamo de disciplina fiscal
La titular del FMI instó a las grandes economías europeas a considerar esas experiencias. Según planteó, distintos mercados emergentes aprendieron de sus crisis y avanzaron con reformas que les permiten afrontar mejor las dificultades económicas.
Georgieva advirtió que la deuda pública mundial se aproxima al equivalente del 100% del producto bruto interno global. También señaló que las tasas de interés elevadas encarecen el financiamiento para los Estados, las empresas y las familias.
“No creo mucho que el crecimiento pueda sacarnos por sí solo del agujero de la deuda. También requeriría disciplina fiscal, y cuanto antes se tomen medidas, mejor”, sostuvo al reclamar medidas para reducir los desequilibrios presupuestarios.
El programa argentino y la revisión pendiente
El respaldo se conoció después de que el equipo técnico del FMI y el Gobierno argentino alcanzaran, el 27 de octubre, un acuerdo sobre la tercera revisión del programa vigente. Ese entendimiento todavía requiere la aprobación del Directorio Ejecutivo.
La decisión formal está prevista para comienzos de diciembre y habilitaría un desembolso cercano a los USD 870 millones. Los fondos se destinarían al pago de obligaciones de la Argentina con el propio organismo.
En su evaluación, el Fondo destacó la disciplina fiscal y las reformas económicas como componentes del programa. Las vinculó con el objetivo de sostener la desaceleración de la inflación y mejorar la posición externa del país.
Deuda, tecnología y empleo
Georgieva también cuestionó que los gobiernos se endeuden durante las crisis y luego no aprovechen la recuperación para recomponer sus cuentas. Al describir esa trayectoria, expresó: “Subimos, y subimos, y subimos, y puedo decirles que esta no es una escalera al cielo”.
Otro eje de su exposición fue la concentración de inversiones en inteligencia artificial y sus posibles consecuencias laborales. Estimó que esa tecnología afectará al 40% de los puestos de trabajo del mundo durante los próximos tres a cinco años, aunque aclaró que eso no significa necesariamente su desaparición.
Pese a esos riesgos, la directora del FMI destacó la resistencia de la economía mundial frente a las crisis recientes y mencionó una previsión de crecimiento global del 3,1%. Atribuyó ese desempeño al protagonismo del sector privado, al fortalecimiento institucional de mercados emergentes y al avance tecnológico.