Sociedad La historia de una niña que conmueve a su ciudad

Emotiva caravana en Crespo para recibir a Sarita, la niña que enfrenta un cáncer ocular

Sarita Carlson, una niña de cinco años de Crespo que enfrenta un tratamiento por retinoblastoma, regresó a su ciudad tras completar un nuevo ciclo de quimioterapia. Familiares, amigos y compañeros de escuela la recibieron con una caravana y gestos de apoyo.

8 de Marzo de 2026
Emotiva caravana en Crespo para recibir a Sarita Estación Plus

La historia de Sarita, la niña de Crespo que enfrenta el cáncer, conmovió a la comunidad luego de que regresara a la ciudad tras completar un nuevo ciclo de quimioterapia por retinoblastoma. La pequeña de cinco años fue recibida con una emotiva caravana organizada por familiares, vecinos, amigos y compañeros de escuela.

 

El emotivo recibimiento se produjo cuando Sarita Carlson llegó nuevamente a Crespo luego de finalizar una etapa del tratamiento médico que realiza en Buenos Aires. La comunidad acompañó el momento con aplausos, globos y carteles, en una escena que reunió a decenas de personas, publicó Estación Plus.

 

La niña es hija de Etel Gillig y de Ezequiel Carlson, conductor radial y animador de eventos en la ciudad. Su madre repasó el proceso que atraviesa la familia desde que Sarita fue diagnosticada con retinoblastoma bilateral cuando tenía apenas ocho meses de vida. “Cuando tenía ocho meses fue diagnosticada con retinoblastoma bilateral. En ese momento nos derivaron a Buenos Aires. Era finales del 2020 y estábamos en plena pandemia”, recordó Gillig.

Un tratamiento que comenzó en Buenos Aires

 

Tras el diagnóstico, Sarita comenzó su tratamiento bajo la supervisión de la doctora Adriana Fandiño, especialista en oftalmología infantil que se desempeñaba en el Hospital Garrahan y también atiende en el Hospital Austral.

 

La familia optó por continuar el tratamiento por vía privada debido a las dificultades que atravesaba el sistema de salud durante la pandemia. “Gracias a nuestra obra social tuvimos la posibilidad de atenderla de manera privada. Así comenzó esta lucha”, explicó su mamá.

Sarita junto a la Dra. Fandiño y parte del equipo medico que la atendió en el Hospital Austral (foto Estación Plus)

En esa primera etapa, la niña recibió siete sesiones de quimioterapia intraarterial superselectiva, un procedimiento que permite administrar el medicamento directamente en la zona donde se encuentra el tumor. “Es una quimioterapia distinta a la sistémica. La droga va directamente al lugar donde está el tumor y no circula por todo el cuerpo. Por eso la recuperación suele ser más llevadera”, detalló Gillig.

 

Años de viajes y controles médicos

 

Durante los primeros años de tratamiento, la familia debió viajar con frecuencia a Buenos Aires para realizar controles y estudios. “Fueron años de muchísimos viajes. Durante los primeros tiempos íbamos dos o tres veces por mes”, contó la madre.

Sarita, la niña de Crespo que lucha contra el cáncer (foto Estación Plus)

Con el paso del tiempo, los resultados médicos permitieron espaciar los controles. Primero pasaron a ser mensuales y luego cada mes y medio. “El año pasado pensábamos que nos estábamos despidiendo de la enfermedad. No significaba que iba a recibir el alta, pero cuando pasa mucho tiempo sin actividad del cáncer uno siente que está cada vez más cerca del final del proceso”, explicó.

 

La recaída y un nuevo tratamiento

 

Sin embargo, en noviembre del año pasado una resonancia detectó la reaparición de tumores. “Fue un baldazo de agua fría para nosotros. Pensábamos que estábamos cada vez más cerca del alta y de repente nos encontramos con que la enfermedad había vuelto”, relató Gillig.

 

El caso sorprendió incluso a los especialistas. Según explicó la madre, la doctora Fandiño indicó que no había visto una recaída similar en un paciente de cinco años después de tanto tiempo sin actividad de la enfermedad. “Ella nos dijo que nunca había visto una recaída de este tipo en un paciente de cinco años”, comentó.

Sarita, la niña de Crespo que lucha contra el cáncer (foto Estación Plus)

Ante este escenario, los médicos consultaron con especialistas del exterior, entre ellos el oncólogo pediátrico Guillermo Chantada, radicado en España.

 

 

Un nuevo ciclo de quimioterapia

 

Finalmente se resolvió iniciar un nuevo ciclo de tratamiento. El plan médico incluyó cuatro sesiones de quimioterapia intraarterial que comenzaron hace algunos meses y finalizaron el martes 3 de marzo.

 

Durante ese período, la familia volvió a viajar con frecuencia a Buenos Aires para los controles y procedimientos. “Estuvimos viajando cada semana o cada veinte días. El verano prácticamente se nos pasó entre viajes y tratamientos”, contó Gillig.

 

A pesar de la complejidad del tratamiento, Sarita pudo regresar a su casa después de cada sesión. “Dentro de todo tuvimos la bendición de que nunca necesitó quedar internada”, señaló su madre.

Una bienvenida cargada de emoción

 

Cuando la familia regresó a Crespo, se encontró con una escena inesperada. Decenas de personas aguardaban para recibirlos. “La emoción nos ganó. No lo esperábamos realmente”, expresó Gillig.

 

La caravana recorrió parte de la ciudad y finalizó en el pórtico de ingreso, donde esperaban compañeros de Sarita del primer grado de la escuela El Redentor. “Ver a sus compañeritos con globos fue algo hermoso. Nos sentimos muy queridos”, dijo la madre.

 

También destacó el acompañamiento que la familia recibió durante estos años de parte de vecinos y grupos de oración. “Nosotros somos creyentes y creemos que Dios ha estado cuidándonos en todo este proceso”, afirmó.

 

Semanas decisivas para el tratamiento

 

Aunque el ciclo de quimioterapia finalizó, el proceso médico continúa. En los próximos días Sarita deberá regresar a Buenos Aires para nuevos estudios. El lunes 9 de marzo tiene consulta con su oncóloga y el martes se realizará una resonancia. “Ese estudio va a ser decisivo. Como dice el papá, va a ser una definición por penales”, comentó Gillig.

 

El objetivo es evaluar si los tumores se redujeron o al menos si se logró detener su crecimiento. “Los médicos dicen que si se achicaron o incluso si se mantienen igual, eso ya sería una buena noticia”, explicó.

Sarita, la niña de Crespo que lucha contra el cáncer (foto Estación Plus)

Uno de los factores que permitió intentar nuevamente con quimioterapia fue que Sarita conserva visión en el ojo afectado. En algunos casos de retinoblastoma, cuando el tumor compromete el nervio óptico, se debe recurrir a la extirpación del ojo para preservar la vida del paciente. “Los tumores estaban rozando el nervio óptico, pero no lo tocaron. Por eso los médicos se animaron a intentar con quimioterapia”, explicó su madre.

 

“Soy una mini Messi”

 

A pesar de los tratamientos, Sarita enfrenta cada etapa con una actitud que sorprende incluso a su familia. “Su papá siempre le decía que es una campeona como Messi”, contó Gillig. Con el paso del tiempo, la niña adoptó esa frase como propia. “Ayer dijo que ella se siente como una mini Messi”, relató.

Antes de finalizar, la madre de Sarita dejó un mensaje dirigido a otras familias sobre la importancia de los controles médicos en la infancia. Es que el retinoblastoma puede detectarse a tiempo mediante controles oftalmológicos.

 

“Es fundamental que los niños tengan controles oftalmológicos. Se recomienda hacerlo al nacimiento, a los seis meses, al año y luego una vez por año”, explicó.

 

El estudio se realiza mediante un fondo de ojo realizado por un oftalmólogo pediátrico. “Un diagnóstico a tiempo puede salvar la vida”, concluyó.

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