Seis misteriosas esferas metálicas aparecieron en la playa de Forrest Beach, en el estado de Queensland, Australia, y despertaron el interés de científicos y autoridades. La Agencia Espacial Australiana (ASA) informó que los objetos son "presuntos desechos espaciales" y que, por sus características, podrían corresponder a componentes de un cohete que reingresó a la atmósfera terrestre.
Las esferas, bautizadas informalmente como "bolas espaciales", tendrían aproximadamente el doble del tamaño de una pelota de básquet y serían recipientes a presión utilizados para almacenar gases o líquidos en vehículos espaciales.
En un primer momento, la agencia pidió a la población no acercarse ni manipular los objetos por precaución. Posteriormente, los servicios de emergencia de Queensland retiraron las esferas y determinaron que no representaban un riesgo para la población.
Sin embargo, las autoridades advirtieron que podrían aparecer más fragmentos en la zona.
Investigan de qué misión espacial provienen
La Agencia Espacial Australiana trabaja junto a organismos internacionales para determinar a qué vehículo espacial pertenecían las esferas y qué país realizó el lanzamiento.
Mientras avanza la investigación, las autoridades reiteraron la recomendación de no tocar posibles restos espaciales que puedan aparecer en playas o zonas habitadas y dar aviso inmediato a los servicios de emergencia.
Un problema cada vez más frecuente
El hallazgo vuelve a poner el foco sobre el creciente problema de la basura espacial. Según datos de la Fuerza Espacial de Estados Unidos, la cantidad de objetos rastreados en órbita pasó de unas 23.000 piezas en 2013 a más de 47.000 en 2024.
A su vez, la NASA estima que existen millones de fragmentos demasiado pequeños para ser monitoreados que orbitan alrededor de la Tierra. Entre esos residuos hay satélites fuera de servicio, etapas de cohetes, tanques de combustible y pequeños fragmentos generados por colisiones espaciales.
Otros casos recientes
No es la primera vez que restos espaciales llegan a la superficie terrestre. En 2023, un gran cilindro metálico apareció en una playa de Australia Occidental y posteriormente fue identificado como parte de un cohete.
Un año después, fragmentos de la Estación Espacial Internacional impactaron sobre una vivienda en Florida, pese a que se esperaba que se desintegraran durante el reingreso.
Aunque los especialistas señalan que la probabilidad de que una persona sea alcanzada por basura espacial sigue siendo extremadamente baja, consideran fundamental reforzar las medidas de mitigación para reducir el riesgo a medida que aumenta la actividad espacial.
Empresas como SpaceX avanzan en el desarrollo de cohetes reutilizables, mientras otras compañías trabajan en tecnologías para retirar satélites fuera de servicio y disminuir la cantidad de residuos que permanecen en órbita.