Flybondi atraviesa la crisis más profunda de su historia en Argentina y cumplió este miércoles cinco días consecutivos sin realizar vuelos comerciales. La compañía de bajo costo mantiene paralizada toda su operación en el país y, según fuentes del sector aerocomercial, la principal causa es la imposibilidad de afrontar el pago anticipado del combustible de aviación Jet A-1 que le suministra YPF.
La empresa dispone actualmente de dos aeronaves técnicamente aptas para operar, aunque ambas permanecen en tierra debido a las restricciones financieras. La situación dejó a miles de pasajeros afectados por cancelaciones y reprogramaciones, mientras crece la incertidumbre sobre el futuro de la aerolínea y la continuidad de unos 1.200 puestos de trabajo.
El combustible, en el centro del conflicto
De acuerdo con fuentes del sector, YPF había endurecido meses atrás las condiciones comerciales con Flybondi debido a deudas acumuladas, estableciendo que el abastecimiento de combustible solo se realizaría bajo la modalidad de pago por adelantado. La petrolera confirmó que esa es la condición vigente para la compañía.
Sin embargo, el esquema dejó de funcionar la semana pasada cuando la empresa habría interrumpido la emisión de pedidos de abastecimiento de combustible, lo que derivó en la inmovilización de los aviones disponibles. Mientras tanto, otras petroleras como Shell y Axion señalaron que no mantienen contratos de suministro con la aerolínea.
Entre las últimas cancelaciones se encuentra un vuelo programado con destino a Jujuy que iba a ser realizado por la aeronave matrícula LV-KDQ y que finalmente fue suspendido. También quedó sin efecto el servicio previsto entre Ezeiza y Bariloche que debía cumplir el avión matrícula LV-KEF.
Una crisis que se profundizó
La situación operativa ya venía deteriorándose durante las últimas semanas. A comienzos de junio, Flybondi llegó a operar con apenas un avión activo de una flota que originalmente estaba integrada por 13 aeronaves. La intención de recuperar gradualmente la operación hasta contar con ocho aviones disponibles no pudo concretarse por la falta de recursos financieros.
En paralelo, la empresa acordó con la Asociación de Trabajadores Aeronáuticos de Flybondi (ATAF) un sistema de suspensiones rotativas que garantiza el pago del 70% de los ingresos a los empleados alcanzados por la medida. Además, alrededor de 300 trabajadores aceptaron retiros voluntarios, reduciendo la plantilla a unos 1.200 empleados.
La crisis también alcanzó a la conducción de la compañía. En los últimos meses se produjeron cambios en la cúpula directiva, incluida la salida de la entonces CEO Paz Lovisolo, mientras la gestión operativa quedó bajo la órbita del gerente de Operaciones, Leonel Dopazo.
Un futuro incierto
Flybondi inició sus operaciones en 2018 como la primera aerolínea low cost del país y, tras un cambio de accionistas concretado en 2025, había anunciado un ambicioso plan de expansión que contemplaba incorporar 35 aeronaves en los siguientes cuatro años. No obstante, la realidad actual contrasta con aquellas proyecciones debido al deterioro operativo y financiero que enfrenta la empresa.