REDACCIÓN ELONCE
El Festival Popular y el Premate de Cebadores en barrio San Agustín volvió a confirmar el impacto de la Agenda de Verano con una jornada que reunió a familias, artistas, emprendedores y amantes del mate en el anfiteatro Linares Cardozo. Desde las primeras horas de la tarde y hasta entrada la noche, la plaza se transformó en un punto de encuentro donde la música en vivo, la feria de emprendedores, el patio gastronómico y el certamen matero convivieron en un clima de celebración barrial.
La propuesta, impulsada por la Municipalidad, formó parte del segundo Festival Popular, un ciclo itinerante que recorre distintos barrios con el objetivo de acercar expresiones culturales, fomentar la participación comunitaria y garantizar el acceso a la recreación en el espacio público.
En esta oportunidad, el corazón del barrio San Agustín fue escenario de una convocatoria sostenida, con vecinos que se acercaron a disfrutar en familia y a reencontrarse con una tradición que remite a festivales y carnavales de décadas pasadas.
Elonce recorrió el predio y dialogó con autoridades, organizadores y participantes del Premate de Cebadores, un concurso que suma expectativa rumbo a la Fiesta Nacional del Mate y que, en cada edición, pone en valor el ritual cotidiano del mate como expresión identitaria.
Descentralizar la cultura y fortalecer el encuentro
Durante la jornada estuvo presente el viceintendente de Paraná, David Cáceres, quien resaltó el sentido de la política pública que impulsa la realización de festivales en distintos puntos de la ciudad. “La verdad que estamos viviendo una noche hermosa en la plaza, en el corazón del barrio San Agustín, con este segundo Festival Popular, en el marco de una decisión de descentralizar la Agenda de Verano para llegar a todos los barrios”, expresó.
En ese sentido, explicó que la iniciativa buscó garantizar que vecinos y vecinas puedan acceder a propuestas culturales y recreativas sin necesidad de trasladarse al centro. “La idea es que todos puedan disfrutar en familia de música en vivo, patio gastronómico, actividades para chicos, ferias de emprendedores y también del concurso de cebadores, que ya palpita lo que va a ser una nueva edición de la Fiesta Nacional del Mate”, señaló.
Cáceres también destacó el componente social y económico que generan este tipo de encuentros. “Para nosotros es un deber del Estado garantizar el acceso a la cultura y a la recreación. Y si es de calidad, mucho mejor. Pero además se les da la posibilidad a quienes ofrecen productos y servicios de vender, y eso genera un circuito económico virtuoso, porque muchos de los emprendedores gastronómicos son del propio barrio”, afirmó.
Memoria barrial y festivales que regresan
El viceintendente remarcó además el valor simbólico que tuvo el regreso de un festival popular a la plaza del barrio San Agustín. “Yo crecí parte de mi infancia en esta zona y recuerdo los carnavales que se hacían alrededor de esta plaza. Es uno de los barrios más populares de la ciudad, y poder traer eventos de calidad para que los vecinos los disfruten es una obligación del Estado”, recordó.
En ese marco, celebró la respuesta del público pese a las altas temperaturas y la humedad. “Los vecinos la están pasando de diez. Hay calor, pero eso no impidió que la plaza esté llena. Quiero destacar el trabajo de todas las áreas municipales y, fundamentalmente, la decisión política de descentralizar la agenda de verano”, añadió.
Las palabras del viceintendente se reflejaron en el movimiento constante del predio: familias sentadas frente al escenario, chicos jugando en los alrededores, emprendedores ofreciendo sus productos y un público atento al desarrollo del Premate de Cebadores, que avanzaba ronda tras ronda.
El Premate de Cebadores, antesala de la Fiesta Nacional del Mate
Uno de los grandes atractivos de la noche fue el concurso de cebadores de mate, que convocó a participantes de distintas edades y generó expectativa entre el público. La competencia se desarrolló en varias rondas, con jurados atentos a cada detalle del ritual matero, desde la preparación de la yerba hasta la espuma y el sabor final.
Estela, una de las organizadoras y jurado del certamen, explicó a Elonce cuáles fueron los principales criterios de evaluación. “Las recomendaciones son que cuando se pone la yerba, la ubiquen como lo hacen en su casa, que la mojen un poquito y después coloquen la bombilla. Una vez ubicada, la bombilla no se toca más; si se toca, queda prácticamente eliminado”, detalló.
Además, subrayó la importancia de observar la estructura del mate. “Hay que saber cómo está la yerba, el sabor y la espuma. El mate tiene que tener espuma, porque ahí te das cuenta de que está bien cebado. Ahí ves que hay un buen cebador”, explicó.
Jurado exigente y nivel alto de participantes
Con amplia experiencia en el certamen, Estela destacó el nivel que mostraron los participantes en esta edición. “Nos están dando bastante complejidad porque son muy buenos cebadores. Hemos sacado de cada mesa dos ganadores y te da lástima por los demás, porque son muy buenos. Tenemos excelentes cebadores de mate”, sostuvo.
El entusiasmo del público acompañó cada ronda, con aplausos y comentarios mientras los jurados probaban los mates. El concurso funcionó, además, como instancia clasificatoria para la Fiesta Nacional del Mate, que se desarrollará en febrero y que cada año convoca a miles de personas.
La presencia de jurados experimentados y la conducción especializada aportaron un marco de seriedad al certamen, sin perder el clima distendido y familiar que caracterizó a toda la jornada.
La voz de los participantes: nervios y mate compartido
Entre los concursantes estuvo Jorgelina, una de las participantes del Premate de Cebadores, quien vivió su primera experiencia en este tipo de competencias. “Es la primera vez que participo. Gracias a que me invitaron me animé, y acá estamos, tomando unos ricos mates”, contó.
Jorgelina reconoció que los nervios estuvieron presentes al inicio, pero que con el correr de los minutos logró relajarse. “Al principio había nervios, pero después se pasan. Es lindo compartir el mate y vivir esta experiencia”, expresó, mientras esperaba el veredicto del jurado.
Su testimonio reflejó el espíritu del concurso: más allá de la competencia, el Premate de Cebadores se consolidó como un espacio de encuentro, aprendizaje y celebración de una costumbre profundamente arraigada en la identidad argentina.
Música, feria y un espacio para emprender
En paralelo al concurso, el escenario del anfiteatro Linares Cardozo fue ocupado por artistas que ofrecieron música en vivo para todo público. La grilla diversa acompañó el tránsito constante de vecinos por la feria de emprendedores y el patio gastronómico, donde se ofrecieron opciones dulces y saladas a precios accesibles.
Los emprendedores locales valoraron la posibilidad de participar en este tipo de eventos, que les permitió visibilizar sus productos y generar ingresos en un contexto de alta concurrencia. Para muchos, se trató de una oportunidad de trabajo y de contacto directo con el público del barrio.
La combinación de espectáculos, feria y gastronomía consolidó al Festival Popular como una propuesta integral, pensada para distintas edades y gustos, y reforzó el rol del espacio público como lugar de encuentro.
Un cierre con identidad y proyección
El segundo Festival Popular y el Premate de Cebadores en barrio San Agustín cerraron la jornada con una plaza colmada y un balance positivo por parte de organizadores y autoridades. La convocatoria ratificó el interés de los vecinos por este tipo de propuestas y la importancia de sostener políticas culturales descentralizadas.
De cara a las próximas fechas de la Agenda de Verano, la experiencia en San Agustín dejó en claro que la combinación de cultura, tradición y participación comunitaria sigue siendo una fórmula convocante. El mate, la música y el encuentro volvieron a ser protagonistas de una noche que, para muchos vecinos, recuperó recuerdos y fortaleció la identidad barrial.