REDACCIÓN ELONCE
Estudiantes de la carrera de Ingeniería en Alimentos de la Facultad de Ciencias de la Alimentación de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) desarrollaron CrocanFe, un snack elaborado con harina de sangre bovina pensado como una alternativa innovadora para contribuir a la prevención de la anemia ferropénica, especialmente en la población infantil.
La iniciativa surgió en el marco de la cátedra Procesos Industriales II y apunta a transformar un residuo de la industria frigorífica en un alimento funcional con alto valor nutricional, combinando beneficios para la salud con un enfoque de sustentabilidad y economía circular.
En diálogo con Radio UNER, la estudiante Rocío Flesler explicó que el proyecto nació a partir de una problemática de alcance mundial vinculada a la deficiencia de hierro. "Es un producto que está hecho a base de harina de sangre bovina, la cual es un residuo en la industria cárnica ya que, por animal, son aproximadamente 12 litros. Históricamente, ha sido un residuo con gran impacto ambiental entonces decidimos, por un lado, darle un valor para reducir la problemática ambiental que representa, y también aprovechar sus beneficios ya que la harina de sangre es alta en proteínas por el gran contenido de hierro hémico", sostuvo.
Un alimento funcional para combatir la anemia
La propuesta busca aprovechar un subproducto de la industria cárnica mediante un proceso que garantiza la inocuidad del ingrediente y conserva sus propiedades nutricionales. El resultado es un alimento funcional capaz de aportar hierro y proteínas en una presentación atractiva para los consumidores.
Sobre el proceso de elaboración, Flesler detalló: "Primero decidimos producir desde el matadero hasta llegar a la harina de sangre de grado alimentario. Luego, mediante un proceso de extrusión –con la ayuda de un tornillo sin fin– y saborizantes y otros compuestos más, se llega a un producto final que es un snack extruido antihémico. La intención es que con una bolsita, los chicos que son quienes peor enfrenta la anemia tengan su dosis diaria de hierro y con las concentraciones necesarias".
Uno de los principales desafíos del desarrollo fue mejorar la aceptabilidad sensorial del producto, debido al característico sabor metálico de la harina de sangre.
Tecnología y sustentabilidad
Para superar ese obstáculo, el equipo incorporó distintas estrategias tecnológicas, entre ellas tratamientos térmicos, el uso de aceites esenciales y técnicas de microencapsulación, con el objetivo de disminuir el sabor sin afectar el contenido nutricional.
"Es un alimento funcional porque consumís hierro y proteína y, a la vez, estás comiendo algo rico", destacó la estudiante.
Además de su aporte nutricional, el proyecto pone el foco en la sustentabilidad al revalorizar un residuo industrial y convertirlo en un producto de consumo masivo.
En ese sentido, Flesler subrayó el potencial económico de la iniciativa. "Estaría bueno que alguna empresa vea la idea y le llame la atención para hacerla realidad. El producto está diseñado para que tenga una alta rentabilidad, esto quiere decir que los costos del proceso sean mínimos, partiendo de un subproducto que es un desecho a nivel industrial y al que le estamos sumando valor agregado", concluyó.