REDACCIÓN ELONCE
El barrio Luz y Fuerza II de la ciudad de Paraná fue el escenario donde el pasado fin de semana casi ocurrió una tragedia: Esteban Bogado, un niño de apenas 12 años, sufrió una descarga eléctrica cuando se subió al tapial de una vivienda a buscar una pelota de fútbol.
Lucas Dibenedetto, uno de los vecinos que socorrió al pequeño, afirmó cómo vivenció la difícil situación: “Fue justo al mediodía, justo se dio la casualidad que salgo afuera y está la mamá del muchacho con el que (Esteban) estaba jugando a la pelota. Empezó a pedir ayuda y me dice ‘no sé qué le pasó’. Lo primero que se me ocurrió es que se quedó enganchado o se cayó. Me esperaba eso. Cuando lo quiero sacar al nene, estaba totalmente desmayado. Cuando toco la pierna (del niño), apoyo el codo y me di cuenta que estaba pegada la criatura porque me da una descarga. Atiné a agarrarle del jogging y la remera, lo despego, me lo cargo y estaba otro señor que me ayudó a hacerle RCP porque cuando bajo de la escalera estaba totalmente desvanecido”.
“Le empecé a hacer RCP porque no respondía, tenía todos los ojos llenos de lágrimas, la boca llena de baba y no respondía. En el tercer intento, reaccionó, empieza con espasmos porque quería respirar y no podía, cuando levanto la cabeza a pedir la ambulancia a los cinco segundos ya estaba el patrullero acá, baja un oficial y me dice ‘no va a llegar’, se lo carga y se lo lleva”, ahondó en otro punto de la entrevista a Elonce.
La importancia de capacitarse sobre RCP y cómo encontró al niño
Sobre su carrera, Dibenedetto detalló que se dedica a la refrigeración industrial y comercial, trabaja en una empresa y en sus tiempos libres trabajo con sus clientes. Allí comentó que realizó algunos cursos de RCP y pudo aplicar los conocimientos para salvar al pequeño de 12 años. “Uno nunca sabe cuándo te va a tocar. Ojalá nunca sea necesario, pero es algo que todo el mundo debería saber”, reafirmó.
Sobre lo que conoce acerca de los detalles de la cerca electrificada en la vivienda donde ocurrió el episodio, expresó: “Había una térmica y directamente de ahí salía el cable hacia la malla”. Allí relató que buscaron de dónde provenía y lograron afirmar que “el alambre iba hasta una silla de madera, ahí tenía un empalme y eso iba directo a la casa. Eso no iba al disyuntor”.
Relató cómo se encontraba la familia, donde hizo hincapié en el padre: “Me partió al medio cuando lo vi. Esperaba lo peor cuando bajaba la criatura cuando vi que estaba pegado y el tiempo que había pasado. Gracias a Dios, está todo bien”.
Claudia, otra de las vecinas del barrio, expresó: “Nos shockeó (la situación). Cuando llamé al 911, llegaron enseguida y cuando vieron en las condiciones en las que estaba la criatura lo llevaron”.