La Justicia del estado brasileño de Bahía dictó la prisión preventiva del turista argentino Sebastián Fernando Ayala, acusado de realizar gestos racistas contra un empleado afrobrasileño en un bar de Morro de São Paulo durante la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra.
Según informaron la agencia EFE y el portal brasileño G1, el hombre ya había regresado a Buenos Aires cuando se ordenó la medida judicial, por lo que fue declarado prófugo por las autoridades brasileñas.
La acusación
La orden fue emitida por el juez Marcelo Lagrota, quien consideró que la conducta atribuida al argentino constituye una "violación a la dignidad humana" y podría encuadrarse en el delito de injuria racial, que en Brasil contempla penas de hasta cinco años de prisión.
De acuerdo con la investigación, Ayala habría realizado gestos imitando a un mono dirigidos a un empleado afrobrasileño del restaurante mientras celebraba el triunfo de la Selección argentina.
La secuencia fue registrada por otro trabajador del establecimiento con su teléfono celular y el video ya forma parte del expediente judicial.
Salió de Brasil antes de la orden judicial
La investigación determinó que Ayala había ingresado a Brasil el 10 de julio y tenía previsto regresar el 19, aunque finalmente adelantó su vuelo un día después del episodio denunciado.
Las cámaras de seguridad del aeropuerto de Salvador registraron su salida del país, lo que motivó a la Policía Civil a solicitar su captura internacional.
La causa quedó a cargo de la Comisaría de Cairú, cuyos investigadores también tomaron declaración a testigos y al personal del comercio donde ocurrió el hecho.
Otros casos recientes
Medios brasileños como Correio da Bahia y O Globo señalaron que el caso se suma a otros episodios recientes protagonizados por ciudadanos argentinos en Brasil.
Entre ellos mencionaron la detención de la abogada Agostina Páez, acusada de insultos racistas en Río de Janeiro; el arresto de José Luis Haile, por agredir verbalmente a una repartidora en Copacabana; y el procesamiento de Eduardo Emilio Murías, investigado por enviar mensajes discriminatorios sobre un niño afrobrasileño en un tren turístico de Minas Gerais.
"No puede ser tratado como una broma"
En su resolución, el juez Lagrota sostuvo que el uso de gestos racistas "no puede ser tratado como una broma" y advirtió que minimizar este tipo de conductas "es uno de los mecanismos más perversos del racismo estructural".
Mientras la causa continúa su trámite en la Justicia brasileña, las autoridades evalúan solicitar mecanismos de cooperación internacional para avanzar con la localización y eventual captura del acusado.