REDACCIÓN ELONCE
La situación de la industria argentina atraviesa un escenario complejo, marcado por el cierre de empresas, la pérdida de puestos de trabajo, la retracción del consumo y una elevada capacidad instalada ociosa. En el Día de la Industria Nacional, el contador e integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Juan Pablo Enrique, analizó los principales indicadores del sector.
"La industria se encuentra en uno de sus momentos más difíciles a lo largo de la historia", sostuvo Enrique durante una entrevista con El Despertador de Elonce. Según explicó, el cambio de orientación económica registrado en los últimos años colocó a la actividad industrial en un escenario de menor protagonismo, algo que, afirmó, puede observarse en los datos sobre empresas y empleo.
En ese sentido, precisó que dentro del sector industrial se registró el cierre de alrededor de 4.000 empresas en Argentina, de las cuales unas 148 corresponden a Entre Ríos. En materia laboral, aseguró que la actividad perdió aproximadamente 98.000 trabajadores en todo el país, mientras que en territorio entrerriano la reducción alcanzaría unos 935 puestos.
Caída del consumo e importaciones, entre las principales dificultades
Para Enrique, uno de los factores centrales que explica la situación de la industria argentina es el deterioro de los ingresos. "Hay un denominador común que es la caída del ingreso en los sectores del trabajo, que termina repercutiendo de manera negativa en el consumo", explicó. Esto, agregó, genera una contracción del mercado interno.
A ese escenario sumó el impacto de la apertura de importaciones sobre determinados rubros productivos. Según su análisis, la combinación de una demanda interna debilitada y una mayor competencia de productos provenientes del exterior genera dificultades adicionales para las empresas nacionales.
Entre las actividades más perjudicadas mencionó al sector textil, metalúrgico y la construcción, con caídas superiores al 10% desde 2023. También hizo referencia a la situación de Granja Tres Arroyos en Entre Ríos y señaló que incluso la actividad avícola enfrenta dificultades vinculadas al contexto económico.
Crédito y capacidad instalada de la industria
Otro punto abordado fue el acceso al financiamiento. Enrique señaló que las tasas continúan siendo elevadas y comparó el nivel de crédito argentino con el de otros países de la región. "La mayor parte de los países de Latinoamérica tiene aproximadamente un indicador de crédito sobre PBI del 50%. Argentina anda alrededor de un 15%", indicó.
Sin embargo, advirtió que el problema no se limita al costo del financiamiento. La falta de demanda lleva a muchas empresas a evitar nuevas inversiones debido a la incertidumbre sobre sus ingresos futuros. "De un total de cada 10 máquinas, hay cuatro que no se utilizan. Tenemos una capacidad instalada ociosa del 40%", sostuvo.
El especialista remarcó además que la contracción industrial repercute sobre las economías regionales y locales. La menor producción y la pérdida de empleos terminan trasladándose al comercio y otros servicios debido a que disminuye el dinero disponible para consumo.
Inteligencia artificial y desafíos para el futuro
En cuanto a las posibles respuestas, el contador consideró necesario implementar mecanismos de protección para determinados sectores industriales y avanzar en una recuperación de los ingresos. Según planteó, esas condiciones permitirían fortalecer el mercado interno y brindar mayores perspectivas para las inversiones productivas.
Durante la entrevista también se refirió al avance de la inteligencia artificial. "La inteligencia artificial vino para quedarse, vino a revolucionar el sector industrial", expresó. Reconoció que puede generar aumentos de productividad, pero advirtió que su incorporación también plantea desafíos para determinados puestos laborales.
Finalmente, consideró que Argentina se encuentra en una etapa todavía incipiente en la adopción planificada de estas tecnologías. Para Enrique, el desafío pasa por combinar inversión, modernización tecnológica, protección del empleo y recuperación del consumo, de manera que la industria pueda recuperar actividad y capacidad productiva.