Contrataron a 22 trabajadores para desempeñarse en Los Agüero Resto Bar, luego de la convocatoria laboral que reunió a miles de postulantes frente al establecimiento ubicado en avenida Eva Perón 1464, en la localidad bonaerense de Berazategui. El emprendimiento había iniciado la búsqueda para cubrir 14 vacantes, pero finalmente amplió su plantel.
El comercio buscaba parrilleros, cocineros, ayudantes de cocina, bacheros, personal de limpieza, mozos y encargados de salón. Para los puestos se había informado un salario base de 800.000 pesos mensuales.
El local pertenece al cantante de cumbia Marcelo Agüero, exvocalista de Los Leales, y a su familia. Sus responsables reconocieron que la cantidad de postulantes superó ampliamente sus expectativas y relacionaron la concurrencia con la compleja situación laboral del país.
Esperaron durante horas para entregar sus currículums
Exequiel fue uno de los postulantes que participó de aquella extensa fila y consiguió incorporarse como mozo. Recordó que aguardó durante varias horas para entregar sus antecedentes laborales.
“Estuve desde las 9.30 hasta cerca de las dos de la tarde. Quedé y estoy muy agradecido. Estoy feliz de que me hayan elegido entre tanta gente”, relató a TN.
El joven había permanecido casi tres meses sin empleo y describió ese período como una etapa difícil. “Estos dos meses y medio, casi tres, que estuve sin trabajo la pasé muy mal. Pero ya está. Estoy muy agradecido de tener laburo”, expresó.
Nancy, quien fue elegida como encargada del establecimiento, también aguardó durante gran parte de la jornada. Llegó alrededor de las 10 y fue atendida cerca de las 17.
“Cuando llegué y vi tanta gente pensé: ‘No, acá no’. Pero había que hacer el intento, porque las esperanzas nunca se pierden”, contó.
La sorpresa de recibir el llamado
Clara fue incorporada al área de limpieza y confesó que no esperaba ser seleccionada ante la gran cantidad de personas que se habían presentado.
“Pensé que no me iban a llamar. No lo podía creer. Son muy amables y atentos; me preguntan todo el tiempo si estoy cómoda y si estoy bien”, destacó.
Una experiencia similar atravesó Lautaro, quien comenzó a trabajar como bachero. El joven explicó que necesitaba el empleo y que se comprometió a cumplir con los horarios requeridos.
“Dije que necesitaba el trabajo y que no les iba a fallar. Me preguntaron si podía cumplir los horarios de la mañana y me dijeron: ‘Listo, contratado. Vení para la bacha esta semana’”, recordó.
El nuevo puesto también despertó su interés por otras tareas gastronómicas. Durante las jornadas de mayor actividad comenzó a colaborar con la preparación de platos y a conocer el funcionamiento de la cocina.
“Lo que más me está llamando la atención es la gastronomía. Los días de eventos ayudo con las salsas y otras preparaciones para que los platos salgan rápido. En cualquier momento me ve el jefe de cocina”, comentó entre risas.
La importancia de recuperar un ingreso estable
Natalio, incorporado como parrillero, remarcó la diferencia entre contar con un empleo permanente y depender de trabajos ocasionales. “Tener trabajo fijo y trabajar todos los días no es lo mismo que hacer una changa o vivir especulando día a día”, sostuvo.
El trabajador reconoció que había atravesado en numerosas oportunidades períodos de inestabilidad laboral. Por eso, destacó especialmente la posibilidad de recuperar una rutina y un ingreso mensual.
Ludmila, una de las mozas contratadas, alentó a quienes no fueron seleccionados a continuar presentándose en futuras búsquedas. “Que sigan intentando, porque tarde o temprano todo llega”, expresó.
De 14 vacantes a un plantel de 22 personas
Uno de los responsables del emprendimiento explicó que inicialmente habían previsto incorporar a 14 empleados, pero la demanda del establecimiento los llevó a ampliar la cantidad de puestos hasta llegar a 22.
“Creemos que son las personas indicadas para trabajar con nosotros. Nos sentimos muy cómodos y ellos también. Se están desarrollando de una manera espectacular, la parrilla funciona muy bien y el trato con la gente es muy bueno”, afirmó.
La familia decidió sumar más mozos, cocineros, ayudantes de limpieza y bacheros a medida que avanzaba la apertura. Según explicó, el crecimiento de la actividad permitirá evaluar nuevas incorporaciones.
“Cuanta más gente venga, más trabajo vamos a poder dar. Eso es lo bueno que tiene la gastronomía”, señaló.
“No somos empresarios, somos emprendedores”
Los responsables reconocieron que el trabajo gastronómico demandó extensas jornadas y un esfuerzo considerable. Además de ocuparse del local, la familia continuó con su actividad musical.
“Es cansador, no lo voy a negar, pero todo lo que uno quiere llevar a buen puerto tiene que trabajarlo y ponerle muchas ganas”, manifestó uno de los propietarios.
También se refirió a la situación económica y laboral que atravesaba el país. “Es un momento muy difícil y es muy triste. Nosotros intentamos emprender; no somos empresarios, somos emprendedores”, afirmó.
Finalmente, expresó su deseo de que otras personas con posibilidades de invertir también impulsen proyectos productivos. “Esperamos que muchos argentinos emprendan y apuesten al país, porque es la única manera de salir de este momento”, concluyó.