REDACCIÓN ELONCE
El nuevo sistema de comedores escolares en Entre Ríos sigue generando interrogantes en las instituciones educativas mientras continúa vigente la medida cautelar que frenó su implementación. Jorge Sanabria, rector de la Escuela Técnica N°5 “Malvinas Argentinas” de Paraná, advirtió que el establecimiento no cuenta con la infraestructura necesaria para almacenar durante un mes los alimentos previstos en el esquema centralizado.
El Gobierno provincial había dispuesto un sistema de compra centralizada de insumos para desayunos y meriendas, adjudicado a la empresa Teknofood SA. Sin embargo, el juez Juan Francisco Malvasio dictó una cautelar que suspendió la instrumentación del nuevo mecanismo en el marco de un amparo colectivo presentado por padres de alumnos, Agmer y la Fundación Cauce.
La Fiscalía de Estado apeló esa resolución. El recurso fue concedido con efecto devolutivo, por lo que la cautelar continúa vigente mientras el pleno del Superior Tribunal de Justicia analiza el planteo.
Un comedor que funciona en un laboratorio
En la Escuela Técnica N°5, ubicada en la zona de Toscanini y Soler, unos 175 estudiantes reciben actualmente desayuno, almuerzo, merienda y cena.
Sanabria explicó a Elonce que la institución no fue construida con un sector específico destinado a cocina y comedor. Por ese motivo, actualmente utiliza un laboratorio de hidráulica para prestar el servicio alimentario.
“Ese servicio lo brindamos en condiciones precarias porque no contamos con el espacio edilicio adecuado para tener una cocina comedor”, afirmó el rector.
Dudas sobre cómo guardar los alimentos
El directivo participó de una instancia informativa con nutricionistas vinculados al nuevo sistema y aseguró que allí surgieron dificultades vinculadas con la realidad edilicia de la escuela.
Según explicó, los productos para desayunos y meriendas llegarían mediante una entrega mensual. Esa modalidad genera preocupación porque el establecimiento no posee un depósito cerrado y acondicionado para conservar las cajas.
“Hay una desinformación de parte de la empresa con respecto a la realidad de las escuelas. Sé que hay escuelas que tienen un espacio físico destinado para comedor y cocina, pero hay otras, como la mía, que no tienen”, señaló.
“No tengo dónde resguardar el alimento”
Sanabria insistió en que el almacenamiento representa uno de los principales obstáculos para la eventual implementación del mecanismo. “No tengo dónde resguardar el alimento en las condiciones de higiene y seguridad que debería tener”, explicó.
A la falta de espacio se suman problemas de humedad y filtraciones en distintos sectores del edificio. “Tenemos muchos problemas con la humedad y con los techos, así que tampoco es una garantía dónde dejemos las cajas”, agregó.
Temor por robos y falta de reposición
El rector también recordó que durante este año delincuentes ingresaron al establecimiento y sustrajeron una escalera. Después de ese episodio, docentes realizaron trabajos para reforzar los accesos, aunque consideró que esas medidas no garantizan que no puedan producirse nuevos hechos.
En ese contexto, expresó preocupación por la información recibida durante la capacitación acerca de una eventual pérdida de mercadería. “Nos dijeron que las partidas de alimentos serán una sola vez al mes y que no habrá una reposición en el caso que se robaran o en el caso que se dañara el alimento”, manifestó.
Para Sanabria, esa situación podría dejar a la escuela sin productos hasta la entrega siguiente en caso de robo, humedad o cualquier inconveniente que afecte las cajas almacenadas.
Qué pasará con frutas y verduras
Otra de las dudas planteadas por el directivo está vinculada con los productos frescos. Durante la instancia informativa se indicó que los estudiantes también recibirían frutas y verduras, aunque el rector sostuvo que todavía desconoce cómo se organizaría esa distribución si determinados insumos llegan una sola vez por mes.
Según relató, parte de los productos serían entregados procesados y dosificados para que el personal de cocina pueda calcular y preparar las raciones correspondientes.
Sin embargo, Sanabria consideró que todavía quedan aspectos sin resolver en torno a la conservación de productos perecederos y a la capacidad física de la escuela para recibir grandes cantidades de mercadería.
“Por el momento llenamos formularios”
El rector aclaró que hasta ahora la institución atravesó únicamente las primeras instancias administrativas del nuevo esquema. “Por el momento, lo único que hicimos fue llenar formularios y esperar esta partida”, explicó.
Mientras continúa el debate judicial sobre el sistema centralizado de provisión de alimentos, la Escuela Técnica N°5 espera nuevas definiciones para determinar cómo podría adaptarse el mecanismo a un establecimiento que atiende diariamente a 175 estudiantes pero no dispone de una cocina-comedor ni de un depósito adecuado.