Cinco perros rottweilers ingresaron a un campo, atacaron a una ovejera alemana y la mataron durante la madrugada del martes, en un predio situado en el acceso a Aldea San Rafael, a pocos kilómetros de la Ruta Nacional 12. El episodio quedó parcialmente registrado por las cámaras de seguridad del lugar.
La perra se llamaba María, tenía 11 años y había sobrevivido cuatro años atrás al ataque de otro perro, que le dejó una secuela permanente. Su dueña, Nancy Fenoglio, sostuvo en Estación Crespo Plus que los cinco animales pertenecerían al propietario de un terreno lindero y aseguró que anteriormente había advertido sobre episodios similares.
“María era mi ovejera alemana, a la cual amábamos con locura”, expresó Fenoglio a Estación Plus Crespo. Según relató, las cámaras registraron que los perros ingresaron alrededor de las 3, después de romper y forzar el tejido perimetral.
El ingreso de los perros quedó registrado
La familia encontró a María cerca de las 18 del martes, en la galería cubierta de la vivienda. Aunque el sistema de videovigilancia no captó directamente el momento del ataque, en las imágenes pudo observarse el desplazamiento de los perros por el interior de la propiedad.
“Se ven los perros que ingresan a la galería, salen y bordean la pileta. Se escuchan los gritos de la perra. Yo lo escuché una sola vez y no lo pude escuchar más, porque me parte el alma”, relató la mujer.
Fenoglio indicó que el sector quedó cubierto de sangre y consideró que María habría intentado defender su territorio. También aseguró que los perros comieron el alimento que estaba en el recipiente de la mascota.
“La sacudieron, la revolearon en la galería, porque está llena de sangre. La perra se habrá defendido como pudo, porque es su territorio. Tenía el comedero lleno y el agua. Se ve que comieron toda la comida también”, manifestó a Estación Crespo Plus.
El antecedente de otro ataque
La denunciante recordó que María ya había sufrido un ataque cuatro años atrás por parte de otro perro que, según sostuvo, pertenecía al mismo vecino. En aquella ocasión, el animal le arrancó una parte de la oreja.
“Hace cuatro años tuve que hacer un tapial en la parte posterior del predio, porque un rottweiler de este vecino había atacado a mi perra y le arrancó un pedacito de oreja”, recordó Fenoglio.
En ese momento, decidió construir una pared para impedir que los animales ingresaran nuevamente. La mujer explicó que no presentó una denuncia porque quiso evitar conflictos, aunque habría pedido reiteradamente que los perros permanecieran dentro del terreno lindero.
“Le pedí por favor que encerrara a sus perros, que tuviera cuidado, porque se cruzaban. Nunca nos hizo caso. Me dijo barbaridades y debí haber hecho la denuncia, pero no quise problemas y construí el tapial”, señaló.
Según agregó, trabajadores que concurrieron posteriormente al campo también habrían observado a los perros dentro de su propiedad. Fenoglio afirmó que recibió fotografías y videos que daban cuenta de esas situaciones.
“Con el tapial, medianamente mis perras estaban un poco más resguardadas. Un par de veces estuvieron albañiles acá y me mandaron fotos y videos porque los perros se cruzaban. Hasta lo sucedido ahora, que entraron en manada y le mordieron la cabeza”, aseguró.
Denuncia policial e intervención veterinaria
Tras encontrar a María sin vida, Fenoglio presentó una denuncia policial y solicitó la intervención de una profesional veterinaria de la Municipalidad de Crespo para constatar las lesiones y establecer formalmente las causas de la muerte.
“Estoy esperando que venga la Policía nuevamente, con la veterinaria de la Municipalidad de Crespo, para constatar las heridas, que fueron la causa de muerte de María”, explicó.
La mujer informó que recurrió a un abogado y anticipó que impulsará las acciones correspondientes. También reclamó una intervención urgente para impedir que pueda repetirse otro episodio.
“Ya hice la denuncia, estoy con abogado y voy por todo. Me cansé. Ahora era mi perra, pero en cualquier momento puede ser uno de nosotros, quienes vienen a trabajar o pasan por este camino”, advirtió.
Preocupación por quienes transitan por la zona
Fenoglio sostuvo que los perros permanecerían sueltos y que, en distintas oportunidades, habrían salido al camino utilizado por trabajadores, ciclistas, motociclistas y familias de la zona.
“Hay mucha gente que sale a trotar, a andar en bicicleta, que va para San Rafael y vuelve, o que va a las granjas a trabajar. Pasan mujeres y chicos. Es un peligro terrible”, expresó.
La denunciante también planteó su preocupación por las condiciones en las que se encontrarían los animales y pidió la intervención de las autoridades y de entidades proteccionistas. Sus afirmaciones deberán ser constatadas por los organismos correspondientes.
“Yo soy recontra perrera, me gustan los animales, tenerlos bien y no me gusta hacerles daño. Quiero que podamos darle la despedida a la pobre gorda, porque la verdad que duele muchísimo”, concluyó.