Desde la Cámara de Médicos Oftalmólogos impulsan que la campimetría sea incorporada a los controles para obtener o renovar el carnet de conducir. El estudio permite medir el campo visual y detectar limitaciones que pueden pasar inadvertidas en las pruebas tradicionales.
Actualmente, la evaluación suele concentrarse en la agudeza visual, es decir, en la capacidad para leer letras o reconocer objetos ubicados de frente y a cierta distancia. Sin embargo, una persona puede superar ese examen y presentar dificultades para percibir movimientos laterales.
El campo visual comprende todo aquello que se observa mientras la mirada permanece fija. Resulta fundamental para advertir peatones, ciclistas, vehículos u obstáculos que aparecen desde los costados.
Cómo se realiza la campimetría
La campimetría analiza la visión central y periférica. Durante el examen, el paciente debe mantener la mirada sobre un punto mientras responde ante distintos estímulos luminosos que aparecen alrededor.
Existen equipos computarizados y dispositivos similares a antiparras que permiten completar el estudio en pocos minutos. El resultado muestra si existen sectores donde la persona no percibe correctamente los estímulos.
Las alteraciones pueden estar relacionadas con glaucoma, diabetes, desprendimiento de retina, accidentes cerebrovasculares u otras afecciones neurológicas. El Instituto Nacional del Ojo de Estados Unidos incluye la prueba del campo visual dentro de los controles utilizados para detectar glaucoma.
La propuesta para el carnet de conducir
Los profesionales de CAMEOF consideran que la campimetría debería sumarse de manera efectiva al examen visual exigido para el carnet de conducir, principalmente durante las renovaciones y en personas de mayor edad.
La normativa argentina ya exige aprobar una evaluación psicofísica que contemple la aptitud visual. Además, distintas reglamentaciones incluyen parámetros vinculados con el campo periférico, aunque la aplicación concreta puede variar según la jurisdicción y la categoría solicitada.
La propuesta no constituye todavía un nuevo requisito nacional obligatorio. Su objetivo es ampliar los controles existentes, detectar enfermedades silenciosas y determinar con mayor precisión si una persona reúne las condiciones visuales necesarias para obtener el carnet de conducir.