El cáncer de colon es una de las patologías oncológicas más frecuentes a nivel mundial y su detección temprana continúa siendo la herramienta más efectiva para mejorar el pronóstico. Se origina en el intestino grueso, generalmente a partir de pólipos que crecen en el revestimiento interno y que, con el paso del tiempo, pueden transformarse en tumores malignos si no se identifican y tratan.
Aunque históricamente se lo vinculó con personas mayores de 50 años, en los últimos años se ha observado un incremento de diagnósticos en adultos jóvenes. Este fenómeno ha generado preocupación en la comunidad médica internacional, que investiga posibles causas asociadas a cambios en los hábitos de vida.
Según consignó la BBC en un informe reciente, expertos advierten que la incidencia viene aumentando a nivel global en menores de 50 años, aunque aún no hay una explicación definitiva. Entre los factores que podrían influir se encuentran la obesidad, el sedentarismo y una alimentación rica en carnes procesadas y pobre en fibra.
Cuáles son los síntomas de alerta
Uno de los signos más frecuentes del cáncer de colon es la presencia de sangre en las heces. Puede observarse como manchas rojas brillantes o tonalidades más oscuras. Si bien no siempre indica un cuadro maligno, ya que puede estar relacionado con hemorroides u otras afecciones, requiere evaluación médica para descartar complicaciones mayores.
También deben considerarse los cambios persistentes en el hábito intestinal. Ir al baño con mayor frecuencia, alternar entre diarrea y estreñimiento o notar que la materia fecal cambia de consistencia puede ser un indicio relevante cuando estas modificaciones se mantienen durante varias semanas.
El dolor abdominal recurrente, la sensación de hinchazón, la impresión de evacuación incompleta y el cansancio inusual son otros síntomas que pueden aparecer. En etapas más avanzadas puede registrarse pérdida de peso sin causa aparente y anemia, consecuencia de pequeñas pérdidas de sangre no siempre visibles.
En algunos casos, la enfermedad puede provocar una obstrucción intestinal, generando dolor intenso y dificultad para evacuar. Frente a este cuadro, la consulta debe ser inmediata.
Factores de riesgo y prevención
La edad sigue siendo un factor determinante: la mayoría de los casos se diagnostican en adultos mayores. Sin embargo, el estilo de vida cumple un rol central. El consumo elevado de carnes rojas y procesadas, el tabaquismo, el exceso de alcohol y el sobrepeso aumentan la probabilidad de desarrollar esta patología.
En la mayoría de las situaciones no es hereditaria, aunque existen síndromes genéticos específicos que elevan el riesgo. Por eso, informar antecedentes familiares al médico resulta clave para definir la frecuencia de los controles.
Más de la mitad de los casos podrían prevenirse con hábitos saludables. Una dieta rica en frutas, verduras y cereales integrales, acompañada de actividad física regular y adecuada hidratación, contribuye a disminuir la posibilidad de aparición.
Estudios y posibilidades de tratamiento
El diagnóstico se realiza principalmente mediante colonoscopia, procedimiento que permite observar el interior del intestino y extraer pólipos si es necesario. También pueden indicarse estudios complementarios según cada caso.
Las estadísticas muestran que cuando el cáncer de colon se detecta en etapas iniciales, las posibilidades de supervivencia superan el 90% a cinco años. Este porcentaje disminuye cuando el tumor ya se ha extendido a otros órganos.
Los tratamientos varían según el estadio e incluyen cirugía, quimioterapia, radioterapia y terapias dirigidas. En la actualidad, los avances en medicina personalizada permiten adaptar las estrategias a las características de cada paciente.
Por eso, los especialistas insisten en no minimizar los síntomas persistentes y en realizar controles periódicos, especialmente a partir de los 50 años o antes si existen antecedentes familiares. La detección temprana continúa siendo la herramienta más eficaz frente a esta enfermedad.