El negocio de electrodomésticos en la Argentina atraviesa un proceso de transformación marcado por el cierre de locales físicos y el crecimiento sostenido del canal digital. En los últimos seis meses, unas 20 sucursales bajaron sus persianas tanto en el AMBA como en el interior del país.
El cambio responde a múltiples factores: el aumento de costos operativos, la suba de alquileres y tarifas, márgenes más ajustados y un incremento de la morosidad, que según estimaciones privadas alcanza el 40%. En este contexto, las cadenas comenzaron a replantear su estrategia comercial.
Hoy, la venta online representa entre el 30% y el 40% del total del sector, con una participación que crece año a año y se acerca a estándares internacionales. Eventos como el Hot Sale consolidaron esta tendencia, con fuerte demanda en productos como televisores, celulares y notebooks.
Qué empresas cerraron sucursales
Frente a este escenario, compañías como Frávega avanzaron con cierres puntuales de sucursales que no resultaban rentables o que se superponían geográficamente. Sin embargo, la firma apuesta a mantener locales físicos más modernos y alineados con la experiencia digital.
Por su parte, On City redujo significativamente su presencia, con el cierre de 11 tiendas en lo que va de 2026, incluyendo puntos estratégicos en la Ciudad de Buenos Aires y otras localidades del país.
En el caso de Megatone, la estrategia combina cierres con reconversiones hacia formatos más pequeños, como “Megatone Express”, orientados a cercanía y menor costo operativo. La empresa busca optimizar la rentabilidad y enfocarse en zonas con mayor demanda.
También Pardo avanzó con el cierre de sucursales en distintas provincias, en línea con una revisión general de su red comercial.
A pesar de una leve caída en las ventas en unidades durante el inicio de 2026, el sector logró sostener la facturación gracias a ajustes de precios. Sin embargo, el desafío principal sigue siendo equilibrar la estructura de costos con un consumidor cada vez más volcado al canal digital.
En este nuevo escenario, la presencia física deja de ser el eje central del negocio y pasa a complementarse con una estrategia omnicanal, donde la eficiencia y la experiencia del cliente se vuelven determinantes.