REDACCIÓN ELONCE
El Instituto Cristiano Evangélico Bautista desarrolló talleres de ESI y salud mental para estudiantes y familias. En diálogo con Elonce, destacaron la prevención, los vínculos saludables y la importancia de hablar y pedir ayuda ante situaciones de malestar emocional.
La salud mental en las escuelas fue el eje de una jornada desarrollada por el Instituto Cristiano Evangélico Bautista, que reunió a estudiantes, docentes y familias para abordar herramientas de prevención, vínculos saludables y gestión de las emociones. La actividad cerró un proceso de varios días de talleres destinados a diferentes niveles educativos.
La propuesta se desarrolló en el marco del trabajo institucional sobre Educación Sexual Integral (ESI) y salud mental. Daniela Pastorino, capellana de la institución, explicó a Elonce que el encuentro representó la instancia final de un abordaje más amplio que se realizó dentro de la comunidad educativa.
“Esta jornada de hoy en realidad es como la frutillita del postre de todo un proceso que venimos trabajando en la escuela en el marco de la ESI y salud mental”, explicó Pastorino.
Talleres para estudiantes y padres
Para desarrollar las actividades, la institución convocó a la licenciada en Psicología Camila Saraco, quien viajó desde Buenos Aires y brindó diferentes espacios de trabajo durante varios días.
La propuesta alcanzó a estudiantes de primero a sexto año de secundaria y a alumnos de cuarto, quinto y sexto grado de primaria. Además, se realizaron talleres específicamente destinados a padres.
El cierre se planteó como una instancia compartida entre alumnos, adultos responsables y docentes. Desde la institución destacaron la convocatoria obtenida y señalaron que la participación de las familias fue positiva.
La salud mental como prioridad educativa
Pastorino remarcó que la escuela consideró prioritario trabajar el bienestar de los estudiantes desde diferentes dimensiones y no limitar la tarea educativa únicamente a los contenidos académicos.
Desde la perspectiva de la institución cristiana, explicó a Elonce que el desarrollo de niños y adolescentes comprende aspectos físicos, espirituales, intelectuales, emocionales y vinculados con las relaciones interpersonales.
“Es necesario que las instituciones, en este caso nosotros como escuela cristiana, también le demos y estimulemos al crecimiento y el desarrollo y a la salud en todas esas áreas. No hay una que predomine sobre las otras”, manifestó.
La importancia de trabajar antes de una crisis
Por su parte, la psicóloga Camila Saraco puso especial énfasis en la prevención y en la posibilidad de reconocer tempranamente indicadores de malestar emocional entre niños y adolescentes.
“Creo fielmente que el trabajo preventivo puede salvar vidas, puede justamente minimizar un montón el impacto de diferentes situaciones que los chicos pasan a nivel de salud mental y que también impacta, obviamente, en las familias”, expresó a Elonce.
La profesional destacó que involucrar simultáneamente a estudiantes, padres y docentes permite desarrollar un abordaje integral. Según explicó, ese trabajo conjunto puede contribuir a disminuir el impacto de diferentes situaciones que atraviesan los jóvenes.
Vínculos saludables, emociones y pedir ayuda
Entre los principales contenidos desarrollados durante las jornadas estuvieron la construcción de vínculos saludables, el reconocimiento y la gestión de las emociones y la necesidad de comunicar aquello que genera sufrimiento o preocupación.
También se trabajó sobre la importancia de solicitar acompañamiento cuando aparecen los primeros indicadores de malestar emocional, evitando que niños y adolescentes atraviesen esas situaciones en soledad.
“Estuvimos hablando de la importancia de los vínculos sanos, de poder gestionar las emociones, la importancia de hablar y pedir ayuda ante los primeros indicadores de algún tipo de malestar emocional”, detalló Saraco.
Un abordaje que incluyó a las familias
La participación de padres y adultos responsables fue considerada uno de los puntos centrales de la iniciativa. Desde la escuela entendieron que las herramientas trabajadas con los estudiantes necesitan acompañamiento también fuera del ámbito educativo.
La jornada final buscó precisamente reunir a los distintos integrantes de la comunidad escolar después de varios días de actividades diferenciadas según las edades y necesidades de los participantes.
Desde la institución valoraron la respuesta obtenida y remarcaron que el objetivo fue generar espacios de escucha, prevención y acompañamiento que permitan abordar la salud mental como una dimensión fundamental del desarrollo integral de niños y adolescentes.