En la previa del Mundial 2026, Zaira Nara volvió a captar la atención de sus seguidores con una producción fotográfica que reúne algunos de los símbolos más representativos de la identidad nacional. A través de un extenso álbum publicado en Instagram bajo el título “La odisea de ser argentina”, la modelo y empresaria mostró una colaboración especial entre su proyecto de moda y una reconocida marca de trajes de baño, en una propuesta que combina los colores celeste y blanco con elementos vinculados al fútbol.
La colección fue presentada mediante una serie de imágenes y videos donde predominan las referencias a la Selección Argentina. El look principal está compuesto por una musculosa crop blanca con la inscripción “La odisea de ser argentina” en letras celestes y un Sol de Mayo bordado en color dorado. La prenda se complementa con una bikini celeste y una tanga con el mismo detalle bordado, reforzando el concepto visual de la cápsula.
Además, la línea incluye una remera crop de manga corta con la palabra “Argentina” y el tradicional Sol de Mayo. En varias de las fotografías, la etiqueta de Odisea aparece visible junto a distintos elementos que refuerzan la temática mundialista.
Moda, fútbol y símbolos argentinos
Uno de los aspectos más destacados de la producción es la presencia constante de objetos vinculados a la próxima Copa del Mundo. Entre ellos sobresale el álbum oficial de figuritas del Mundial 2026 de la FIFA, que aparece en distintas escenas del reportaje fotográfico.
En algunas imágenes, Zaira sostiene el álbum cerrado; en otras, lo muestra abierto junto a sobres de figuritas aún sin abrir. Una de las postales más representativas la muestra posando de perfil con el álbum FIFA World Cup 2026 apoyado sobre la cadera, mientras luce la musculosa blanca combinada con un jean de tiro bajo.
Los primeros planos del Sol de Mayo bordado sobre las prendas también se repiten a lo largo de la publicación, convirtiéndose en uno de los elementos distintivos de la colección. La estrategia visual apunta a reforzar la conexión entre la moda, el sentimiento de pertenencia y la expectativa que genera el Mundial.
Río de Janeiro como escenario de la producción
Parte del material fue realizado en Río de Janeiro, una ciudad que aportó un marco natural y turístico a la propuesta. Desde un balcón con vista panorámica a la playa de Copacabana, Zaira posó con la bikini celeste mientras registraba distintas selfies con el paisaje carioca de fondo.
Las fotografías incluyen tomas de frente con el horizonte y las montañas características de la ciudad brasileña, así como imágenes de espaldas donde el bordado del Sol de Mayo adquiere protagonismo visual. También se incorporó una selfie frente al espejo de la habitación del hotel, ofreciendo otra perspectiva del conjunto.
La producción continuó en la arena de Copacabana. Allí, la modelo fue retratada descalza, con bikini triangular celeste, minifalda de jean, anteojos oscuros y accesorios dorados. El entorno urbano y playero, con palmeras, puestos de bebidas y la clásica infraestructura costera de Río, aportó una estética relajada y veraniega que complementa el espíritu de la colección.
Una campaña con clima mundialista
La otra locación elegida para el shooting fue un estudio de interior completamente blanco. En ese espacio, la protagonista posó junto a una pelota oficial FIFA World Cup en tonos celeste y blanco, otro de los elementos centrales de la campaña.
Las imágenes muestran diferentes composiciones: la pelota sostenida con ambas manos, apoyada sobre el suelo, ubicada junto a la cadera o incluso cubriendo parcialmente el rostro. La variedad de poses y encuadres contribuye a construir una narrativa visual alineada con la pasión futbolera que comienza a sentirse a medida que se acerca la máxima cita del deporte.