REDACCIÓN ELONCE
Organizaciones estudiantiles, políticas, sindicales y de derechos humanos realizaron en la Plaza Sáenz Peña de Paraná un festival para recordar los 50 años de La Noche de los Lápices, uno de los hechos más emblemáticos de la última dictadura cívico-militar.
La jornada reunió a jóvenes, sobrevivientes y familiares de víctimas del terrorismo de Estado frente al Monumento a la Memoria, realizado por la artista entrerriana Amanda Mayor. Hubo intervenciones culturales y se preparó la lectura de un documento elaborado por las organizaciones participantes.
El encuentro recordó el operativo represivo iniciado durante la noche del 16 de septiembre de 1976 en La Plata, cuando fueron secuestrados estudiantes secundarios que tenían participación política. De los diez jóvenes alcanzados por los distintos operativos, seis continúan desaparecidos y cuatro sobrevivieron.
“Los lápices siguen escribiendo”
María Luz Piérola, hija de Amanda Mayor, remarcó ante Elonce que las víctimas no fueron perseguidas únicamente por reclamar el boleto estudiantil, sino por su militancia y su compromiso con un proyecto colectivo.
“Desaparecieron a una generación porque fuimos una generación que peleó por un país para todos y no para pocos. La lucha por el boleto estudiantil también fue un acto solidario y comunitario”, expresó.
Piérola recordó que durante aquellos años también era estudiante secundaria y participó de los reclamos. En ese sentido, destacó el protagonismo de las nuevas generaciones: “Me encanta que hoy los jóvenes reivindiquen que los lápices siguen escribiendo y que continúen peleando por una patria justa y soberana”.
También reivindicó el legado de su madre y el trabajo de las organizaciones entrerrianas. “Quiero destacar la figura de Amanda Mayor, el Monumento a la Memoria, las mujeres que fundaron la asociación de familiares y amigos de desaparecidos de Entre Ríos y las Bordadoras por la Memoria”, señaló.
El testimonio de los jóvenes
Venecia Boeykens explicó que la convocatoria fue organizada por diferentes agrupaciones estudiantiles, políticas y gremiales, junto con la Multisectorial de Derechos Humanos de Entre Ríos.
“Nos reunimos varios sectores para organizar este festival, que es muy importante para nosotros. Es necesario reivindicar los derechos humanos y la memoria, además de encontrarnos mediante actividades artísticas y culturales”, indicó ante Elonce.
Samuel Romero, estudiante secundario de 16 años, consideró que La Noche de los Lápices representó “una atrocidad cometida por la dictadura cívico-militar”.
“El festival es importante para mantener vigentes las ideas de aquellos jóvenes que dejaron la vida defendiendo sus ideales y reclamando algo que actualmente parece tan simple como un boleto estudiantil”, afirmó.
Mantener activa la memoria
Valentina, integrante de la Corriente Juvenil Nacional La Zurda, sostuvo que la memoria debía ser entendida como una construcción vinculada con las problemáticas actuales de la juventud.
“Es necesario reivindicar activamente la memoria, no solamente como un hecho histórico terrible, sino también por la manera en que hoy se ponen en juego los derechos de los jóvenes, la educación pública y la cultura”, manifestó.
Durante la actividad también participaron integrantes de organizaciones de sobrevivientes. Uno de ellos remarcó que la presencia de las nuevas generaciones resultaba indispensable para sostener la memoria: “No tenemos que olvidar todo lo que pasó. La memoria tiene que seguir activa”.
Otra de las asistentes señaló: “Como sobrevivientes de una etapa nefasta de nuestra historia, acompañamos a los jóvenes para que esto no vuelva a repetirse y para que nunca más ocurra una noche como aquella”.
El festival concluyó frente al monumento de Amanda Mayor, con el compromiso compartido de mantener viva la memoria de los estudiantes secuestrados y desaparecidos, así como de transmitir su historia a las generaciones más jóvenes.