REDACCIÓN ELONCE
Los incendios en el Delta del Paraná registrados a comienzos de septiembre provocaron graves daños sobre la flora y la fauna de los humedales. Un total de 36 focos arrasaron aproximadamente 1.700 hectáreas ubicadas frente a la franja costera comprendida entre San Lorenzo y Villa Constitución, del lado entrerriano.
Javier Núñez, guía turístico de las islas de Victoria, explicó a Elonce que el fuego se propagó sobre una vegetación que había quedado seca después de las fuertes heladas. Esa acumulación de material combustible favoreció el rápido avance de las llamas.
“Después de las grandes heladas, la vegetación queda seca. Es un material muy combustible y, cuando el incendio comienza, resulta muy difícil apagarlo”, señaló Núñez.
Las posibles causas de los incendios
El referente isleño recordó que la quema de pastizales fue una práctica utilizada históricamente para eliminar la vegetación seca y favorecer el crecimiento de pasturas tiernas destinadas al ganado. Sin embargo, aclaró que actualmente se encuentra prohibida y que no todos los incendios pueden atribuirse a los productores.
“Los incendios existieron siempre y eran parte de una vieja práctica, pero hoy están prohibidos. No podemos responsabilizar solamente a los productores, porque también pueden originarlos pescadores, cazadores, turistas o cualquier persona que ingrese a la isla”, explicó.
De acuerdo con Núñez, la presencia de personas que descienden desde la conexión vial Rosario-Victoria para pescar, cazar o realizar actividades recreativas representa otro factor de riesgo. Una fogata mal apagada o el fuego encendido para cocinar puede alcanzar rápidamente los pastizales secos.
“El problema es que antes no había tanta cantidad de hacienda ni estábamos atravesados por una traza vial como la Rosario-Victoria, que lamentablemente carece de muchos controles. Hay gente que baja a pescar o cazar y también cercos rotos o directamente inexistentes”, indicó.
El impacto sobre la flora y la fauna
Los incendios afectaron especialmente a los animales con menor capacidad de desplazamiento. Mientras algunas aves y mamíferos pudieron escapar hacia sectores no alcanzados por las llamas, los reptiles, las crías y las especies que permanecían en sus nidos quedaron más expuestos.
“Es indudable que se genera un gran perjuicio para la naturaleza y que muchos animales se queman. También se destruyen nidos con pájaros. Es un gran desastre”, lamentó el guía turístico.
Núñez sostuvo que deben buscarse alternativas a las quemas y organizar de otra manera las actividades productivas permitidas dentro del humedal. Recordó que el área es una reserva de usos múltiples, por lo que la ganadería, la pesca, la apicultura y el turismo conviven en ese territorio.
“Es un lugar que nos brinda muchos beneficios a quienes trabajamos con el turismo, a los apicultores, pescadores y ganaderos. De esta zona también sale carne de exportación porque las pasturas son muy buenas. Necesitamos trabajar de una forma más organizada”, expresó.
Pidió controles y rotación de la hacienda
Como una posible medida para evitar nuevas quemas, Núñez propuso implementar un sistema de rotación de la hacienda y establecer un registro preciso sobre la ocupación de las tierras y la cantidad de animales presentes en las islas.
También consideró necesario reforzar los recursos de las distintas fuerzas y organismos que trabajan en el territorio. En ese sentido, destacó que dentro del área correspondiente a Victoria funcionan 11 escuelas y dependencias policiales que podrían transformarse en espacios de información y concientización.
“Debe existir un control y un ordenamiento para saber quiénes ocupan las tierras y cuántos animales hay. También hay que dotar de más herramientas a las fuerzas presentes en el lugar”, afirmó.
El nivel actual del río, según explicó, ayudó a limitar la extensión de los últimos incendios. Los arroyos y lagunas actuaron como cortafuegos naturales e impidieron que las llamas alcanzlade incendios ocurridos durante períodos de bajante extrema.
La advertencia por el dragado del Paraná
El guía turístico aprovechó para expresar su preocupación por el proyecto de profundización de la vía navegable del Paraná hasta los 44 pies. Según sostuvo, el Delta ya siente los efectos del dragado actual y una mayor intervención podría agravar su situación ambiental.
“La zona ya está sufriendo el impacto de los 36 pies de dragado. Si lo llevan a 44 pies, será crítico para el Delta. Creo que esto debe tenerse muy en cuenta”, advirtió.
Núñez recordó que distintos referentes realizaron durante dos años consecutivos una protesta fluvial entre Cerrito, en Chaco, y Rosario. En 2025 navegaron durante 21 días y en 2026 repitieron la acción durante 15 jornadas, junto con el reconocido “Cosita” Romero.
“Estamos realmente preocupados por lo que puede pasar en todos los humedales del Paraná si se lleva el dragado a 44 pies. Victoria conoce muy bien lo que significa quedarse prácticamente sin río: hace algunos años ocurrió y los incendios fueron terribles”, concluyó.