REDACCIÓN ELONCE
Este miércoles, a partir de las 19, se llevará adelante la inauguración de la puesta en valor del Patito Sirirí, uno de los espacios recreativos más tradicionales de la ciudad de Paraná. La actividad se desarrollará en el Parque Carmelo José Cabrera, un lugar profundamente arraigado en la memoria colectiva de generaciones de vecinos y vecinas que crecieron disfrutando de sus juegos y su entorno natural.
El parque, conocido popularmente como Patito Sirirí, fue inaugurado el 18 de abril de 1975 durante la gestión del entonces intendente Juan Carlos Esparza. Desde sus orígenes, el espacio fue pensado como un parque infantil, con amplios sectores verdes y una ubicación privilegiada sobre la barranca, que permite una vista única del río Paraná y lo convierte en un punto de encuentro para familias de distintos barrios de la ciudad.
Antes de su transformación en parque, el predio formaba parte del recorrido de la antigua estación de tranvía y posteriormente pasó a pertenecer al Consejo General de Educación, tras la donación realizada por la Fundación Berduc. En aquel entonces, el terreno se encontraba baldío y fue recuperado mediante tareas de limpieza e iluminación, dando origen a un espacio recreativo que con el paso de los años se convirtió en un símbolo de la infancia paranaense.
Un espacio histórico que atraviesa generaciones
Entre los juegos originales que marcaron la identidad del parque se destacaban el tradicional patito, un cohete y una medialuna ubicada sobre la cresta de la barranca. Estas estructuras fueron diseñadas por los artesanos Rodolfo y Horacio Eyrssartier, mientras que con el tiempo se sumó el emblemático robot, realizado por artistas que se desempeñaban como empleados del ferrocarril.
A lo largo de los años, el Patito Sirirí fue escenario de innumerables momentos familiares, encuentros barriales y recuerdos compartidos, consolidándose como un espacio cargado de historias y afecto para la comunidad. Su permanencia en el tiempo lo transformó en un verdadero ícono urbano de Paraná.
La reciente intervención busca preservar ese valor simbólico, al tiempo que adapta el parque a las necesidades actuales, garantizando mayor seguridad, accesibilidad y comodidad para quienes lo visitan diariamente.
Obras, mejoras e inclusión para toda la comunidad
La puesta en valor del Patito Sirirí incluyó múltiples trabajos de reacondicionamiento. Entre ellos, se realizaron mejoras en el suelo, con estabilización del piso, incorporación de más arena y optimización de la superficie de tierra para una circulación más segura.
Además, se sumaron juegos nuevos que conviven con las estructuras históricas del parque. Se incorporó un playón con piso de goma, pensado especialmente para el uso infantil, y un barco que amplía las propuestas recreativas disponibles. Estas incorporaciones se integran a los juegos tradicionales, respetando la identidad del lugar.
Otro aspecto destacado de la intervención es la incorporación de espacios y juegos accesibles para personas con discapacidad, así como la colocación de nuevos cestos de residuos para fomentar el cuidado y la limpieza del predio. De esta manera, el Patito Sirirí se renueva como un espacio público inclusivo, seguro y pensado para el disfrute de toda la comunidad, con el compromiso de preservarlo entre todos.