El 11 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente la pandemia de COVID-19, un anuncio que transformó la vida cotidiana en todo el planeta y marcó el inicio de una emergencia sanitaria global.
En cuestión de días, los gobiernos comenzaron a cerrar fronteras, suspender eventos masivos y ordenar confinamientos para frenar la propagación del virus.
El impacto se hizo visible rápidamente en las ciudades, calles y plazas vacías y aeropuertos paralizados se volvieron parte de una escena inusual que reflejaba la magnitud de lo que estaba ocurriendo. Aquellas postales, que hasta entonces parecían improbables, empezaron a repetirse mientras el mundo trataba de comprender el verdadero alcance de la pandemia.
Durante esa declaración, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, explicó la gravedad del momento. “Hemos evaluado este brote constantemente y estamos profundamente preocupados por los niveles alarmantes de propagación y gravedad”, afirmó entonces. Y agregó una frase que quedó registrada en la historia: “Hemos hecho la evaluación de que el COVID-19 puede caracterizarse como una pandemia”.
En ese momento el mundo ya acumulaba más de 118.000 casos confirmados en 114 países y más de 4.000 muertes. Sin embargo, esa cifra sería apenas el inicio de una crisis sanitaria que en los años siguientes dejaría más de siete millones de fallecidos confirmados a nivel global.
Más allá de los reportes diarios de contagios y muertes, la pandemia dejó escenas difíciles de olvidar: destinos turísticos, plazas y avenidas que normalmente están llenas de visitantes quedaron completamente vacíos.
Así anunciaba Alberto Fernández el aislamiento
Un mundo diferente
El 24 de marzo, el escritor Eduardo Lago señalaba en una entrevista que resultaba difícil imaginar a una ciudad tan llena de vida como Nueva York completamente vacía. Sin embargo, esa era la escena que empezaba a repetirse durante los primeros días de la pandemia.
El papa Francisco celebró los ritos de Semana Santa en una escena que dio la vuelta al mundo, la Plaza de San Pedro, en Ciudad del Vaticano, completamente vacía. Las ceremonias, que cada año reúnen a miles de fieles, se realizaron sin público debido a las medidas sanitarias, dejando una imagen inusual del pontífice oficiando ante una plaza desierta.
El Coliseo de Roma, uno de los monumentos más visitados del mundo, también quedó en silencio durante los meses más estrictos de confinamiento por la pandemia. Las restricciones sanitarias y el cierre de fronteras dejaron sin turistas este histórico escenario en Roma, donde se concentran miles de visitantes cada día.
La Avenida 9 de Julio y el Obelisco de Buenos Aires, en Buenos Aires, lucieron casi vacíos durante los días de confinamiento, uno de los puntos más concurridos de la ciudad.
En París, la llamada ciudad del amor, el entorno de la Torre Eiffel lució tranquilo, sin las filas de turistas que rodean uno de los monumentos más visitados del mundo.
Las medidas adoptadas por los gobiernos fueron inéditas en tiempos recientes. En 2020, más de la mitad de la población mundial llegó a estar bajo algún tipo de confinamiento, mientras las autoridades sanitarias pedían a las personas permanecer en casa y limitar al máximo el contacto social.
La cuarentena en Paraná
En Paraná, el aislamiento por COVID-19 también se vivió con un fuerte impacto social y económico, marcado por calles desiertas, comercios cerrados y una drástica reducción de la circulación.
Durante los primeros meses de la pandemia, las restricciones sanitarias modificaron la vida cotidiana: se suspendieron clases presenciales, actividades culturales y deportivas, mientras que el sistema de salud se reorganizó para afrontar la emergencia. Vecinos y trabajadores debieron adaptarse al teletrabajo y a nuevas dinámicas familiares, al tiempo que crecían la incertidumbre y la preocupación por el avance del virus.
Con el correr de las semanas, se intensificaron los controles, la asistencia social y las campañas de concientización, en un contexto donde la comunidad buscó sostener vínculos a distancia y reorganizar su vida frente a una situación inédita.
Así reflejaba Elonce cómo se vivía en la capital entrerriana los días de aislamiento por la pandemia del coronavirus.