REDACCIÓN ELONCE
El actor y humorista paranaense Ricardo Leguízamo reflexionó sobre los cambios en la sociedad actual y cuestionó cómo las redes sociales y el consumo modificaron la forma de relacionarse entre las personas. Con una mezcla de humor y crítica social, planteó que “antes se compartía la vida y ahora se comparte la vida editada”.
Sentado en un jardín, el artista realizó una descripción irónica sobre la transformación de la vida cotidiana. A través de anécdotas simples, comparó escenas habituales del pasado con situaciones actuales marcadas por el exceso de opciones y el predominio de la tecnología.
El humor como herramienta para mirar la realidad
En su relato, Leguízamo recordó cómo antes las compras cotidianas eran sencillas. “Antes te mandaban a comprar lechuga, ibas al verdulero y te vendían una lechuga y listo”, expresó con tono humorístico.
Luego comparó esa situación con la variedad actual de productos. “Ahora te preguntan si la querés criolla, romana, capuchina, escarola…”, ironizó.
El humorista también se refirió a cómo cambiaron las situaciones más simples, como pedir un café en un bar. “Antes entrabas y decías: ‘Buen día, ¿un café?’ y listo. Ahora te ofrecen cappuccino, espresso, frappé, leche de almendra, de soja o de avena”, comentó.
Crítica a la sociedad de consumo
A partir de esas escenas, el artista reflexionó sobre la sociedad actual y el consumo. “Nos convencieron de que esto es evolución”, sostuvo.
Según planteó, el exceso de opciones no siempre se traduce en una vida más plena. “Mientras elegís entre 47 tipos de café, se te va la vida”, afirmó.
Incluso relató el caso de una persona que conoce todas las variedades de café pero no tiene con quién compartirlo.
La nostalgia por el barrio y los vínculos
Durante su reflexión, Leguízamo también recordó la vida en los barrios. Habló de los juegos en la calle, las charlas con vecinos y las actividades compartidas entre amigos. “Antes hablábamos con los vecinos, estaban los gurises del barrio y jugábamos con trompos, barriletes o a la payanca”, relató.
En contraste, señaló que hoy muchos chicos pasan más tiempo frente a pantallas y dispositivos electrónicos. Según expresó, los cambios tecnológicos también modificaron la manera de socializar.
“Nos robaron el tiempo”
El humorista cerró su reflexión con un mensaje sobre la importancia de recuperar los vínculos humanos. “Nos robaron el vecino, la seguridad, la paciencia y el tiempo”, expresó.
También advirtió sobre la forma en que la sociedad se acostumbra a determinadas situaciones sin cuestionarlas. “Mientras estamos mirando para otro lado, se está quemando la aldea”, dijo.
Finalmente, concluyó con una metáfora sobre la pérdida de sensibilidad social. “Lo grave no es el fuego, es que nos acostumbramos al humo”, reflexionó.
Y cerró: "Ese día no solo perdimos la aldea, perdimos algo peor: la capacidad de darnos cuenta".