Una inesperada y violenta crecida del mar sorprendió a turistas y vecinos en distintas playas de la costa atlántica bonaerense, desde Mar del Plata hasta Mar Chiquita, donde un hombre murió tras ser arrastrado por el agua y golpearse contra las piedras. El episodio, que dejó además 35 personas heridas, fue identificado técnicamente como una virazón, un fenómeno asociado a cambios bruscos en las condiciones meteorológicas.
El hecho ocurrió luego de un momento de aparente calma, cuando el mar se retiró repentinamente unos 15 metros de la orilla para regresar con una serie de olas potentes que arrasaron con todo a su paso. Las escenas de caos quedaron registradas en numerosos videos difundidos en redes sociales, donde se observó a veraneantes corriendo desesperados para alejarse del agua.
Especialistas explicaron que, si bien el evento fue atípico por su nivel de daño, no es desconocido en la zona. La virazón se produce cuando un cambio abrupto en la dirección e intensidad del viento genera un aumento repentino del nivel del mar, lo que puede provocar marejadas peligrosas en cuestión de minutos.
“A veces la naturaleza te avisa”
Con más de 30 años de experiencia, el guardavidas y docente de salvamento Martín del Gaiso aseguró que existen señales que pueden anticipar situaciones de riesgo. “Nunca vi una cosa así como la que pasó en Santa Clara del Mar, pero si vos observás un indicio que te marca el mar, como una bajamar repentina, es un alerta. A veces la naturaleza te avisa”, explicó a Clarín y señaló que una retirada inusual del mar debe ser interpretada como una advertencia clara. “Si el mar se retrae tantos metros, hay que alertar de inmediato y sacar a la gente del agua”, indicó, al recordar que en tragedias ocurridas en otros países ese fue uno de los signos previos más evidentes
"La gente fue succionada por el agua"
Del Gaiso destacó que en sectores con escolleras o formaciones rocosas el peligro puede ser mayor, ya que el agua encuentra menos espacio para disiparse y regresa con más fuerza, generando corrientes de retorno. “Toda la gente fue succionada por el agua, y ahí se produjeron la mayoría de los rescates”, explicó.
En ese sentido, subrayó que el accionar de los rescatistas fue clave para evitar una tragedia aún mayor. “Con dos guardavidas cada 100 metros, fue casi un milagro que no haya habido más víctimas fatales”, sostuvo.
La principal recomendación para los turistas es prestar atención permanente al comportamiento del mar y, sobre todo, obedecer las indicaciones del personal de seguridad. “Hay que hacerles caso a los guardavidas. Si vemos que el mar se retira y avisamos, hay que salir. Hoy muchos desoyen las advertencias y hay una desensibilización del miedo al mar”, concluyó.