REDACCIÓN ELONCE
Qué árboles plantar en Paraná es una de las consultas que comienza a repetirse ante la proximidad de la primavera y desde el Vivero Municipal brindaron una serie de recomendaciones para elegir correctamente las especies, evitar futuros inconvenientes con raíces y aprovechar las últimas semanas apropiadas para determinadas plantaciones.
Carlos Morbidone, subdirector del Vivero Municipal de Paraná, explicó a Elonce que todavía es una época adecuada para plantar árboles, aunque estableció una diferencia entre los ejemplares a raíz desnuda y aquellos que se encuentran envasados. Los primeros están llegando al final de su período de plantación debido al comienzo de la brotación, mientras que con los segundos todavía se puede avanzar normalmente.
“Ya se está haciendo más la finalización de los árboles que vienen a raíz desnuda, porque empieza la época de brotación y eso limita ese tipo de plantación. Pero los árboles que están envasados estamos en época para plantar”, explicó.
Qué árbol elegir según el tamaño de la vereda
Una de las principales recomendaciones es no elegir una especie solamente por su aspecto o floración. Paraná cuenta con una planificación elaborada junto con la Facultad de Ciencias Agropecuarias que contempla diferentes variables urbanas.
Entre ellas aparecen el ancho de las veredas y la orientación de las calles. Por ese motivo, no existe una única especie recomendada para toda la capital entrerriana.
“No tenemos un árbol para toda la ciudad, sino que hay que ver caso por caso, calle por calle, cuál se adapta mejor a la situación”, señaló Morbidone.
Para una vereda angosta, una de las alternativas mencionadas por el especialista es el crespón, una especie de menor porte. A medida que aumenta el espacio disponible aparecen otras posibilidades, como el sen del campo y la pezuña de vaca.
Para veredas más amplias pueden considerarse especies de mayor desarrollo, entre ellas lluvia de oro, lapacho, jacarandá y fresno, aunque la elección definitiva debe realizarse teniendo en cuenta las características particulares del lugar.
El objetivo es evitar que con el paso de los años el crecimiento del ejemplar provoque inconvenientes sobre veredas u otros elementos del espacio urbano. “La idea es plantar un árbol, no plantar un problema”, sintetizó el ingeniero.
Los vecinos que tengan dudas sobre qué especie corresponde a su domicilio pueden consultar al Vivero Municipal. Morbidone indicó que el asesoramiento también se brinda telefónicamente al 4397521, donde pueden informar cuál es el ejemplar recomendado de acuerdo con la planificación existente.
Septiembre, el mes de los lapachos
La llegada de septiembre también marca uno de los momentos más vistosos del arbolado de Paraná. Los lapachos comienzan a convertirse en protagonistas por su floración.
“Ahora la estrella de la temporada, que ya ha empezado en la ciudad, son los lapachos, tanto el lapacho rosado como el lapacho amarillo y los lapachos blancos”, contó Morbidone.
Algunos ejemplares comenzaron a mostrar sus flores durante julio y agosto, pero septiembre representa el período de mayor floración.
Junto con los lapachos también florece el espinillo (o también llamado aromito), especie elegida como árbol representativo de Entre Ríos. Según explicó el especialista, ambos procesos suelen coincidir temporalmente.
Otro de los fenómenos característicos de esta época se observa con los naranjos amargos de calle San Martín, que comienzan a florecer y aportan su característico perfume al centro de Paraná.
Morbidone destacó en ese sentido que el arbolado urbano no solamente cumple una función ambiental o paisajística, sino que también forma parte de los recuerdos y de la identidad de quienes habitaron determinados lugares de la ciudad.
El particular trabajo para conseguir lapachos blancos
En el Vivero Municipal también desarrollan un trabajo específico para reproducir lapachos blancos mediante injertos. Las yemas utilizadas proceden de un ejemplar ubicado en avenida Ejército, considerado por el especialista como el lapacho blanco de mayor tamaño existente en Paraná.
Morbidone explicó a Elonce que el lapacho blanco es, en realidad, una variación del rosado. Por esa razón, plantar directamente una semilla obtenida de un ejemplar blanco no garantiza que el nuevo árbol produzca flores del mismo color.
“Si sembramos la semilla de ese lapacho blanco, es muy probable que no salga blanco, sino rosado. Para asegurarnos la floración blanca hay que injertarlo”, detalló.
La técnica consiste en utilizar como base un lapacho rosado y unirlo con una yema proveniente del ejemplar blanco. El procedimiento requiere realizarse en un momento específico y demanda cuidados especiales.
“No se hace fácil, nos costó bastante agarrar la técnica, pero por suerte lo hemos podido hacer y hemos obtenido unos lapachos blancos de injerto que ya están florecidos”, contó. Uno de esos ejemplares tiene incluso un destino proyectado: la zona de la Catedral de Paraná, donde se secó un jacarandá.
Desde el Vivero decidieron no reemplazarlo por otro árbol de la misma especie debido a que el anterior murió como consecuencia de una enfermedad. La intención es colocar allí un lapacho blanco y reducir así posibles inconvenientes futuros.
¿Es momento de podar los árboles?
Consultado sobre la poda, Morbidone aclaró a Elonce que no existe una única respuesta porque hay distintos tipos de intervenciones y cada una debe realizarse de acuerdo con el objetivo buscado.
Existen podas de formación y rejuvenecimiento, entre otras, mientras que el especialista fue particularmente crítico con el desmoche, una práctica que consiste en realizar cortes severos sobre la copa. “Hay unas podas que son horribles, que son de desmoche, que arruinan a los árboles”, advirtió.
Por eso, antes de intervenir un ejemplar es necesario evaluar qué trabajo requiere y cuál es el momento adecuado para hacerlo, en lugar de considerar que existe una temporada general aplicable a todas las especies y situaciones.
El curioso mito de colocar un clavo en un árbol
Durante la recorrida por el Vivero Municipal también surgió una consulta sobre una antigua práctica popular: colocar un clavo en un árbol que produce pocos frutos.
Morbidone explicó a Elonce que la creencia tiene cierta lógica biológica, particularmente en el caso de los cítricos, aunque no la presentó como una recomendación general de manejo.
Según describió, la explicación se relaciona con una reacción de supervivencia de la planta. Frente a determinadas situaciones de estrés, el árbol puede intensificar mecanismos vinculados con la reproducción.
“La lógica es como una reacción de la planta al sentirse amenazada. Entonces, si está en peligro su vida, quiere prorrogar la existencia de la especie”, explicó.
Con la primavera cada vez más cerca, desde el Vivero Municipal remarcaron que todavía hay tiempo para incorporar árboles envasados, pero insistieron en la importancia de elegir la especie adecuada para cada lugar. El tamaño futuro del ejemplar, el ancho de la vereda y las características de la calle son factores fundamentales para que el árbol pueda desarrollarse durante años sin convertirse en un inconveniente para el espacio urbano.