REDACCIÓN ELONCE
La altura del río Paraná volvió a crecer en las últimas semanas y, aunque el fenómeno representa un desafío inmediato para los pescadores artesanales de Bajada Grande, también genera expectativas por la recuperación de la fauna ictícola. Quienes viven de la pesca sostienen que el aumento del caudal permitirá una mejor reproducción de los peces, luego de un prolongado período de aguas bajas que afectó el ecosistema.
Actualmente, el río Paraná registra 2,80 metros en el puerto de la capital entrerriana, de acuerdo con el último informe de la Prefectura Naval Argentina, luego de haber alcanzado los tresmetros a mediados de julio.
En ese contexto, Elonce dialogó con Alberto Muñoz, pescador de Bajada Grande, quien describió la situación que atraviesa la actividad.
Hay pesca, pero faltan especies tradicionales
Muñoz explicó que actualmente continúa saliendo pescado, aunque en menor cantidad y con predominio de determinadas especies. "En estos días algo está saliendo, no tanta cantidad, pero sí sale. Lo que más hay es moncholo y amarillito. Lo que casi no aparece es sábalo y boga", señaló.
El pescador sostuvo que la ausencia de esas especies llama la atención porque históricamente esta época del año coincide con su temporada. "Estamos en temporada, pero no hay. Ese pescado se está perdiendo un poco", lamentó.
La creciente trae dificultades, pero también esperanza
Consultado sobre el impacto del nivel del río, Muñoz explicó que las crecientes complican el trabajo cotidiano de los pescadores. "Cuando el río está crecido nos cuesta un poco más sacar el pescado. En este momento no nos favorece, pero dentro de un tiempo sí", afirmó.
El motivo, explicó, es que el incremento del caudal permite que los peces ingresen a lagunas y bañados para reproducirse. "Eso le hace bien al pescado para desovar y reproducirse. Va a venir más pescado de otros lugares", aseguró.
El impacto de los años de bajante
El pescador consideró que la prolongada bajante registrada en los últimos años dejó consecuencias importantes sobre el recurso pesquero.
Explicó que el bajo nivel del agua provocó la muerte de numerosos ejemplares atrapados en lagunas aisladas. "El río bajo perjudica mucho. El pescado se muere en las lagunas por falta de oxígeno y por las temperaturas extremas", indicó.
A ese escenario sumó otro problema que afecta al sector. "También está la gran depredación que todos sabemos que sucede", expresó.
La preocupación por una posible inundación
Si bien la creciente representa una buena noticia desde el punto de vista ambiental, también genera incertidumbre entre quienes viven sobre la costa.
Muñoz recordó que los pescadores ribereños están acostumbrados a convivir con las inundaciones. "Si el río crece como dicen, seguramente vamos a tener que dejar la casa e irnos a un lugar más alto. Cuando pasa la creciente, volvemos", contó.
De hecho, el pescador recordó que la última gran inundación que obligó a evacuar viviendas en Bajada Grande ocurrió en 2016.
Jornadas largas y ventas moderadas
La rutina de los pescadores depende del comportamiento del río y del lugar donde aparezca el pique.
En algunas oportunidades deben permanecer varios días en las islas para completar una carga de pescado. "A veces nos quedamos dos o tres días hasta juntar la carga y después volvemos", explicó.
Actualmente vende el moncholo a 6.500 pesos el kilo, aunque aseguró que la demanda disminuyó. "Ahora hay poca venta. Debe ser porque hay mucho pescado por todos lados", opinó.
Los tradicionales puestos de venta de pescado ubicados en Bajada Grande mantienen su actividad diaria para abastecer a vecinos y visitantes. Muñoz explicó que quienes viven junto al río suelen atender prácticamente durante toda la jornada.
Mientras tanto, la evolución del Paraná continúa siendo seguida de cerca tanto por los pescadores como por los habitantes de la zona ribereña, que observan con expectativa el comportamiento del río durante las próximas semanas. Si bien la creciente puede traer complicaciones para quienes viven sobre la costa, también representa una oportunidad para recuperar el equilibrio del ecosistema y mejorar la disponibilidad de peces en los próximos meses.