REDACCIÓN ELONCE
El “corazón más grande del mundo” quedó formado este sábado en los miradores de Bajada Grande, Paraná, donde cientos de vecinos participaron de una convocatoria vinculada con los 50 años de la procesión náutica. La figura fue registrada desde el aire mediante drones y, posteriormente, se transformó en un corazón celeste y blanco.
La propuesta reunió a familias y vecinos que sostuvieron cartulinas de diferentes colores para conformar la imagen. Una vez finalizada la primera representación, los participantes dieron vuelta los cartones y desplegaron los colores de la bandera argentina.
“Finalizó el corazón, pero siguen los corazones llenos de alegría, felicidad y muchas emociones por lo que pasó, especialmente para la gente de Bajada Grande”, expresó el organizador Javier Micheloud en diálogo con Elonce.
Una jornada acompañada por el buen tiempo
La actividad había sido programada inicialmente para el 15 de agosto, pero debió suspenderse y fue reprogramada para este sábado 29. Según destacó Micheloud, las condiciones meteorológicas acompañaron el desarrollo de la iniciativa.
“Nos ayudó el día. Este sol está alumbrando en forma de resplandor y está pintando de color plata al río, como una alfombra de plata para la Virgen, para el Inmaculado Corazón de María”, describió.
El organizador contó que la respuesta del público superó las previsiones iniciales. Aunque el cálculo original contemplaba la participación de unas 450 personas, se prepararon más materiales ante la posibilidad de que se acercara una mayor cantidad de vecinos.
“Pintamos 650 cartulinas. Primero habíamos contado con 450, que era el número, pero después pensamos: ‘¿Y si viene más gente?’. No quería que en el corazón estuvieran apretadas las personas porque esto fue sin inscripción, espontáneo, sin práctica y sin ensayo”, explicó.
La organización y el cuidado de los participantes
Micheloud detalló que se buscó mantener una distancia de entre uno y 1,50 metros entre las personas. La disposición tuvo como objetivo evitar aglomeraciones y reducir cualquier riesgo durante el levantamiento de las cartulinas.
“Uno nunca sabe quién va a venir y se puede sentir agobiado adentro. Además, en el levantamiento de las cartulinas se podía producir algún daño porque el cartón tiene filo. Por eso pedía que estuvieran separados aproximadamente un paso entre personas”, señaló.
De acuerdo con las estimaciones de la organización, entre 400 y 450 cartulinas fueron utilizadas para formar el corazón principal. El resto había sido preparado para representar el movimiento de las aguas del río Paraná alrededor de la figura.
“Habíamos pensado hacer lo que se llama el río Paraná, con unas rayas que iban circundando alrededor del corazón, a unos cuatro o cinco metros. Queríamos que representaran el surco que hace la embarcación cuando trae el Inmaculado Corazón durante la procesión”, explicó Micheloud.
El significado religioso de la figura
Aunque esa parte del diseño no llegó a completarse, algunas cartulinas fueron colocadas sobre uno de los laterales. La intención era rendir homenaje al “majestuoso y hermano río Paraná” y representar la estela dejada por las embarcaciones durante la tradicional procesión náutica.
Micheloud también explicó el sentido religioso que tuvo la denominación elegida para la actividad. “No es el tamaño ni la cantidad. En el corazón de María se contiene todo lo que hizo Jesús”, indicó.
“El Evangelio dice: ‘Y María guardaba todas las cosas de Jesús en su corazón’. Ahí es donde decimos que es el corazón más grande del mundo, por el de María, el corazón de María”, agregó el organizador.
Un corazón celeste y blanco
Luego de la representación religiosa, los participantes dieron vuelta las cartulinas y conformaron un corazón con los colores celeste y blanco. El momento despertó una nueva celebración entre las familias presentes.
“Fue emocionante cuando se dieron vuelta las cartulinas, por esa emoción argentina que tenemos cada uno de los argentinos”, manifestó Micheloud.
La jornada también recordó los 200 años de Paraná y el medio siglo transcurrido desde la primera procesión náutica. “Estamos festejando los 50 años de la procesión náutica y, coincidentemente, los 200 años de nuestra querida Paraná. El corazón más grande del mundo está en Paraná y está en Bajada Grande”, remarcó.
La actividad fue declarada de interés cultural, religioso, turístico e histórico a partir de un proyecto presentado por el concejal Norberto Jacob, quien asistió al encuentro y entregó el reconocimiento a sus organizadores. Tras la formación de las figuras, el público permaneció en los miradores para disfrutar de los números artísticos y las distintas propuestas preparadas para la celebración.