A menos de una semana del inicio de Gran Hermano Generación Dorada, el clima dentro de la casa volvió a tensarse. Esta vez, el protagonista es Gabriel Lucero, quien manifestó abiertamente su deseo de abandonar el certamen.
En una charla íntima con su compañero Eduardo Carrera, el dibujante fue contundente: “Me quiero ir”. Según explicó, su decisión no responde a conflictos puntuales con otros jugadores, sino al impacto emocional que le generó la experiencia del encierro.
“No es para mí. No me hallo. Me siento demasiado frágil para esto. No me lo imaginaba, pero cuando me di cuenta, me di cuenta. Uno no se da cuenta hasta que no lo vive. Y no quiero sacrificar mi cordura”, expresó, visiblemente afectado.
Entre la dignidad y el voto del público
Lucero también dejó en claro que hay un factor que lo frena: no quiere irse antes de enfrentar la decisión del público. Actualmente integra la placa de nominados y el lunes podría convertirse en el primer eliminado por votación.
“La única razón por la que no lo haría es que no quisiera irme primero, ¿no? Pero solamente por una cuestión de dignidad”, sostuvo.
Sus declaraciones se viralizaron rápidamente en redes sociales, donde algunos usuarios interpretaron sus palabras como una posible estrategia ante una eventual salida por voto.
Una casa marcada por bajas inesperadas
La posible renuncia de Lucero se da en un contexto sensible para el programa, que ya sufrió dos salidas anticipadas. Daniela De Lucía dejó la casa tras el fallecimiento de su padre, mientras que Divina Gloria abandonó por recomendación médica luego de atravesar un cuadro de hipertensión.
Con estos antecedentes, una nueva baja alteraría aún más la dinámica de una edición que recién comienza y que ya atraviesa momentos de alta carga emocional.
Mientras tanto, dentro de la casa más famosa del país, los participantes especulan sobre si Gabriel dará el paso antes de la gala o si esperará la decisión del público. El desenlace podría marcar el rumbo de la temporada.