Los primeros exámenes forenses de la masacre familiar ocurrida en Merlo revelaron que una mujer de 41 años y sus tres hijos, de 10, 12 y 14, recibieron dos disparos en la cabeza cada uno. Los investigadores sospecharon que el responsable fue el padre de los menores, quien posteriormente se habría suicidado con una pistola calibre 9 milímetros. Los cinco integrantes de la familia, de origen venezolano, fueron encontrados muertos dentro de una vivienda de Mariano Acosta, en el oeste del conurbano bonaerense.
El hecho ocurrió el jueves en una casa de una sola planta ubicada sobre la calle Mercedes al 2400, entre Ensenada y Dinamarca. Las víctimas fueron identificadas como Evelyn Carolina Rivero Mejías, de 41 años, y sus hijos Dan Velkan, de 14; Alan Nehru, de 12; y Nicole Valentina, de 10. El principal sospechoso fue identificado como Mahatma Eyvind Soihit Meza, de 44 años, quien también fue hallado sin vida en el mismo ambiente.
De acuerdo con la información proporcionada por fuentes judiciales a Infobae, los resultados preliminares de los estudios realizados sobre los cuerpos permitieron establecer diferencias entre las heridas de las cuatro víctimas y las del hombre investigado. Mientras que la madre y los tres menores presentaban dos impactos de bala en la cabeza, Soihit Meza tenía una única herida de arma de fuego en la sien izquierda. Esa circunstancia, junto con el hallazgo de una pistola junto a su cuerpo, reforzó la hipótesis de un homicidio múltiple seguido de suicidio.
La causa quedó a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción N° 8 de Morón, encabezada por los fiscales Adriana Suárez Corripio y Nicolás Filippini, quienes dispusieron las primeras medidas para esclarecer las circunstancias del hecho.
Qué revelaron los primeros exámenes forenses
Los resultados preliminares de las pericias constituyeron uno de los elementos centrales de la investigación, ya que permitieron reconstruir parcialmente la mecánica del ataque. Según las fuentes judiciales consultadas, las cuatro víctimas recibieron dos disparos en la cabeza cada una, un dato que los investigadores consideraron relevante para determinar cómo se produjeron los asesinatos.
En cambio, el cuerpo del padre presentaba una sola herida de bala en la sien izquierda. Junto a él, los agentes encontraron una pistola Sarsilmaz calibre 9 milímetros, que quedó incorporada a la investigación para establecer su vinculación con los disparos y determinar las circunstancias en las que fue utilizada.
A partir de estas evidencias, los investigadores sostuvieron como principal hipótesis que Soihit Meza disparó contra su esposa y sus tres hijos antes de quitarse la vida. Sin embargo, la reconstrucción definitiva de la secuencia dependerá de los resultados completos de las autopsias, las pericias balísticas y las demás medidas ordenadas por la Justicia.
Cómo descubrieron los cuerpos dentro de la vivienda
El hallazgo se produjo después de que Evelyn Carolina Rivero Mejías, quien trabajaba como analista de sistemas, no se presentara en su empleo. La ausencia llamó la atención de un compañero de trabajo, que intentó comunicarse con ella sin obtener respuesta y decidió acercarse hasta su domicilio para averiguar qué había ocurrido.
Al llegar a la vivienda, el hombre llamó a la puerta, pero nadie respondió. Ante esa situación, se asomó por una de las ventanas y observó los cuerpos dentro de la propiedad. Inmediatamente dio aviso al servicio de emergencias 911, lo que motivó la intervención de efectivos policiales y posteriormente de personal especializado.
Cuando los agentes ingresaron a la casa, encontraron a los cinco integrantes de la familia en una misma habitación, todos con heridas de arma de fuego en la cabeza. La escena quedó bajo resguardo para permitir el trabajo de Policía Científica, que comenzó con el relevamiento de indicios, la documentación del lugar y el secuestro de los elementos considerados de interés para la causa.
Los vecinos habían escuchado disparos durante la madrugada
La investigación también incorporó testimonios de personas que vivían en las inmediaciones del domicilio. Según trascendió, algunos vecinos habían escuchado detonaciones durante las primeras horas del jueves, cerca de la madrugada, aunque en ese momento no se realizó una denuncia policial.
La vivienda estaba ubicada en un sector residencial de Mariano Acosta, caracterizado por casas bajas, veredas con césped y escasa circulación vehicular. La familia se había instalado allí aproximadamente un mes antes, después de residir en la localidad bonaerense de Marcos Paz.
La noticia provocó conmoción entre quienes vivían cerca de la propiedad, especialmente porque los integrantes del grupo familiar llevaban poco tiempo en el barrio y no eran conocidos por todos los residentes.
“Nos cayó como un balde de agua fría”, expresó uno de los vecinos ante los medios que acudieron al lugar. El hombre describió la zona como un barrio habitado principalmente por familias trabajadoras y manifestó su sorpresa por lo sucedido.
Otra vecina recordó que había visto a Evelyn Rivero Mejías por última vez el lunes anterior al hallazgo. Según relató, la mujer solía desplazarse en bicicleta y mantenía un trato cordial con las personas del barrio. “Era una persona muy atenta”, señaló, y agregó: “Es un barrio muy tranquilo”.
El padre exhibía armas y prácticas de tiro en sus redes sociales
Uno de los aspectos que comenzaron a analizarse durante la investigación fue la actividad pública que Mahatma Eyvind Soihit Meza mantenía en sus redes sociales. En distintas publicaciones, el hombre exhibía armas de fuego, compartía imágenes de prácticas de tiro y ofrecía accesorios para pistolas.
A comienzos de octubre había publicado fotografías de una Sarsilmaz SAR 9, el mismo modelo de arma que posteriormente fue encontrado en la habitación donde estaban los cinco cuerpos. Además, aproximadamente tres semanas antes del hallazgo había difundido imágenes correspondientes a una práctica de tiro.
En una de esas publicaciones, un contacto comentó: “Buenos tiros, amigo”. Soihit Meza respondió: “Gracias amigo, hay que practicar y siempre estar preparado”. El intercambio formaba parte de su actividad pública en redes y fue conocido después de que trascendiera la noticia de las muertes.
La coincidencia entre el modelo de pistola exhibido en sus publicaciones y el arma secuestrada en la vivienda constituye un dato de interés para la investigación. No obstante, las pericias deberán determinar las características del arma encontrada y su relación con los disparos que provocaron las muertes.
Quién era el hombre investigado por el crimen
Mahatma Eyvind Soihit Meza tenía 44 años y era conocido como Eyvind entre sus allegados. De acuerdo con registros comerciales y tributarios, estaba inscripto ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) en actividades relacionadas con servicios de consultoría informática y suministro de programas de computación.
Su historial laboral también incluía empleos registrados en una empresa de seguros y actividades vinculadas con la comercialización y reparación de vehículos.
Según la información disponible, no registraba deudas bancarias informadas.
La familia era de origen venezolano y se había radicado en la Argentina más de una década atrás. En octubre de 2017, Soihit Meza había compartido su experiencia migratoria en un grupo de Facebook integrado por ciudadanos venezolanos residentes en Buenos Aires.
En aquella publicación, relató que había llegado solo al país, que inicialmente se había alojado en una habitación compartida de un hostal de San Telmo y que había conseguido sus primeros trabajos en comercios chinos. También describió las dificultades económicas que atravesó durante sus primeros meses en territorio argentino.
“Ya tengo a toda mi familia acá, mi esposa y mis tres hijos”, escribió entonces, al recordar cómo había logrado establecerse junto a sus seres queridos. En el mismo mensaje alentó a otro ciudadano venezolano que buscaba recomendaciones para emigrar: “No dejes que te digan que no se puede. Cree en ti, brother”.
Una familia que se había mudado hacía apenas un mes
Evelyn Carolina Rivero Mejías, de 41 años, trabajaba como analista de sistemas y era madre de tres hijos de 14, 12 y 10 años. La familia había llegado recientemente a Mariano Acosta, después de vivir en Marcos Paz, por lo que todavía se encontraba en proceso de adaptación a su nuevo entorno.
Los testimonios de los vecinos indicaron que el grupo familiar no llevaba suficiente tiempo en la zona como para establecer vínculos con todos los residentes. Sin embargo, quienes habían tenido contacto con la mujer la recordaron por su trato amable y sus desplazamientos habituales en bicicleta.
La ausencia de Rivero Mejías en su trabajo fue determinante para que se descubriera lo ocurrido. La preocupación de un compañero, que decidió acercarse a la vivienda después de no conseguir comunicarse con ella, permitió que las autoridades tomaran conocimiento de las muertes.