La invitación al papa León XIV para visitar una cárcel argentina reunió más de 480 firmas de internos de la Unidad Penitenciaria N°17 de Urdampilleta, provincia de Buenos Aires. La iniciativa surgió apenas se conoció la posibilidad de un viaje del Pontífice al país y fue impulsada por las propias personas privadas de su libertad.
Raúl Maestre, catequista que acompaña la pastoral penitenciaria, explicó a AICA que el equipo recorrió los pabellones y Las Casitas, sector destinado a quienes se preparan para recuperar la libertad, para conocer qué querían transmitirle al Papa. Así surgieron cuatro textos diferentes, firmados por internos de los pabellones 3, 4, 5, 6, 9, 10, 11 y 12.
Las cartas originales fueron entregadas personalmente en la Secretaría de la Nunciatura Apostólica. Desde allí confirmaron su recepción y solicitaron ampliar la información sobre el trabajo pastoral desarrollado dentro de la Unidad 17.
El vínculo que mantuvieron con Francisco
La iniciativa tiene como antecedente una relación de más de una década entre los internos y el papa Francisco. El contacto comenzó cuando construyeron una capilla con materiales donados, gestionados en gran medida por la catequista Celia "Tata" Moncany, pero surgieron inconvenientes para habilitarla por la falta de planos.
El problema llegó al Vaticano mediante gestiones de la entonces directora de la unidad, Eugenia Marisabel Barrionuevo, y del capellán Mauricio Scoltore. Francisco intervino, la capilla finalmente pudo ser habilitada y envió un video para acompañar su inauguración.
Desde entonces comenzó un intercambio que continuó durante años. Los internos enviaban correos electrónicos contando sus actividades y Francisco respondía con cartas manuscritas. En uno de aquellos mensajes señaló que "los muros no debían ser el límite para la Esperanza". Esas cartas también fueron presentadas ante la Nunciatura junto con la invitación destinada a León XIV.
La actividad pastoral dentro de la cárcel
La pastoral desarrolla distintas actividades durante la semana. Los lunes hay catequesis en Las Casitas; los martes, adoración al Santísimo y formación religiosa; los miércoles se realiza el Rosario de las Penitenciarías mediante videollamadas con cárceles del país; y los viernes se acompaña litúrgicamente a un equipo de rugby.
También se organizan misas en los pabellones, talleres de sanación y encuentros con jóvenes misioneros. En ese contexto se conoció el testimonio de Guillermo, un exconvicto que relató durante un retiro espiritual el proceso de transformación que atravesó después de años de consumo, delitos y prisión.
Guillermo contó que fue condenado a 15 años y sufrió numerosas pérdidas familiares mientras estaba detenido. Según relató, su cambio comenzó en la Unidad 47 del Complejo de San Martín, donde conoció a Juan Pablo Berra y a la Fundación Vincular. Uno de los episodios que consideró decisivos fue compartir pabellón con el hijo del hombre que había asesinado a su abuelo y decidir acompañarlo en lugar de vengarse.
Una nueva vida después de la prisión
Guillermo recuperó la libertad antes de completar su condena. Actualmente vive con su esposa Flavia y sus dos hijos, trabaja y participa como tallerista en una parroquia. En su testimonio atribuyó el cambio experimentado a un proceso de fe que considera central en su vida.
La historia fue compartida como ejemplo del acompañamiento que la pastoral desarrolla dentro de las unidades penitenciarias. Ahora, los internos de Urdampilleta esperan que las más de 480 firmas y las cartas entregadas a la Nunciatura puedan llegar hasta León XIV ante una eventual visita del Pontífice a la Argentina.