Proteger al yaguareté mediante la conexión de ríos, humedales y bosques es el objetivo de Jaguar Rivers, una nueva alianza de organizaciones ambientales de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay. La iniciativa busca recuperar corredores naturales para que los animales puedan desplazarse entre territorios que hoy se encuentran fragmentados.
Una de las primeras metas es fortalecer la conexión entre el Pantanal, en Brasil y Bolivia, y los Esteros del Iberá, en Corrientes. En este último ambiente ya se registran 50 ejemplares libres, como resultado del proceso de reintroducción de la especie.
Según informó Infobae, la alianza reúne a Fundación Rewilding Argentina, Nativa de Bolivia, Onçafari de Brasil y Fundación Moisés Bertoni de Paraguay, con el acompañamiento de Tompkins Conservation. Las entidades buscarán trabajar con gobiernos, comunidades locales, empresas y otras organizaciones civiles.
Por qué necesitan conectar los ambientes
El yaguareté requiere grandes extensiones de territorio, disponibilidad de alimento y condiciones seguras para reproducirse. La pérdida de bosques y la transformación de las riberas reducen sus posibilidades de movimiento y pueden dejar aisladas a distintas poblaciones.
La propuesta parte de la necesidad de ampliar la conservación más allá de parques y reservas separados entre sí. Los animales pueden atravesar provincias y países en busca de presas, agua o pareja, por lo que su protección necesita acuerdos entre diferentes jurisdicciones.
Los ríos y sus márgenes ofrecen una posibilidad de conexión. La vegetación ribereña proporciona refugio y alimento para diversas especies y puede funcionar como una ruta natural entre áreas con presencia actual o potencial del felino.
Una alianza para proteger ríos y humedales
“Decidimos juntarnos con pares que tuvieran redes, vínculos con gobiernos, con sociedad civil y con empresas. De esta forma, rápidamente podemos construir una visión común que es proteger los ríos”, explicó Sofía Heinonen, directora ejecutiva de Rewilding Argentina.
El proyecto contempla establecer áreas protegidas que sus impulsores denominan “arcas”. Se trata de sitios destinados a resguardar especies y funcionar como puntos de conexión dentro de paisajes más amplios, donde también existen poblaciones y actividades productivas.
Esos ambientes enfrentan distintas presiones: la deforestación, la contaminación, la extracción de agua, las represas y las canalizaciones. Las alteraciones pueden interrumpir conexiones entre ríos, lagunas y esteros, además de limitar el desplazamiento de la fauna.
El desafío de conservar fuera de las reservas
Para el yaguareté, contar con un núcleo protegido no siempre resulta suficiente. Los individuos jóvenes suelen dispersarse al alcanzar la adultez y, fuera de las reservas, pueden quedar expuestos a la caza, los atropellamientos, la falta de presas o los conflictos con productores.
“Sería algo como tener una flota común con presencia continua, fortalecer redes con los pobladores y poner el foco en el río”, detalló Heinonen. La iniciativa propone presencia territorial, intercambio de información y acciones de prevención en lugares donde puedan producirse conflictos.
La conexión entre el Pantanal e Iberá constituye una meta de la alianza, que deberá avanzar mediante acuerdos y acciones de conservación. El objetivo es ampliar las condiciones de protección del yaguareté y de otras especies, integrando el cuidado de los ambientes con las necesidades de quienes viven junto a los ríos.